Por acierto o por error, lo cierto es que aquí estoy.
Aquí estamos... frente a frente.
Tu con la espada, yo con el florete.
¿Quién tiró primero el guante blanco en señal de duro duelo?, nadie lo supo, cayeron los dos al mismo tiempo el uno en el rostro del otro.
No hay testigos ni existen padrinos en este silencioso duelo.
Sólo tu que me jusgas, sólo yo que me revelo.
Solo tu, que buscas una torre blanca de marfil, sólo yo que me corrompo porque quiero.
A tu favor tienes la balanza del bien y del mal.
En la contraparte tengo la vida dolorosa, dulce, amarga, suave y llena de espinas que en suerte me ha tocado.
Tu seño fruncido muestra desaprobación y castigo.
Mis manos te muestran la ilusión por encontrar el camino.
Tu mirada denota la superioridad del todo poderoso.
Yo tiernamante te digo.
!Hágase en mí, según tu voluntad! |