MUERTE
I: Cuando no hay nada que perder, el tiempo es lo de menos. Cuando no hay tiempo que perder, la muerte es lo de menos.
II: Imagino el más allá como la develación del amor en un sentido original. Presiento concentraciones sin presente. El retorno de los recuerdos al hogar. A manera de comienzo, el dominio sobre nuestro inconsciencia.
III: Tú que gustas de guardar cosas para siempre, ¿estás seguro de que alguien te guardará a ti?
IV: En este mundo la muerte les es revelable a los débiles.
V: Un buen día, hace tanto, tanto tiempo, pudo haber surgido el insuperable testimonio acerca de la vida después de la vida; más sorprendente, incluso, que las revelaciones de los maestros del Tíbet: ¡Oh Lázaro!, ¡qué habrás visto antes de levantarte y andar!
¡Por qué carajos nadie se lo preguntó!... O, ¿se lo habrá preguntado alguien?
VI: El polvo sobre los muebles equivale, guardando las proporciones, a los gusanos en la materia orgánica descompuesta. La pregunta es: ¿resulta púdico limpiar?
VII: Es la primera vez, en seis años, que vengo a visitarlo. Estoy a su lado, arrancando la yerba a su alrededor. Siento que finalmente lo empiezo a comprender.
Es extraño, pero al estar aquí, junto a él, puedo sentir ese par de zapatos, perfectamente boleados, guiando mis pasos, mientras sus manos endurecidas toman las mías, contagiándolo de mi risa allá en lo alto; esperando por el día en que su hijo aprenda a caminar.
VIII: ¿No crees que el pensamiento que fraguas para que te recuerden, es el mismo que temes provocar en la vida real? ¿Acaso no te has percatado de que el vello que brota sobre tus lunares, siempre resulta ser más grande, más grueso, más oscuro, más fuerte?
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