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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El augurio del torbellino gris

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En el año 1778 treinta y tres buques se dirigían a una batalla marítima, el cual el mismo infierno seria un dulce comparado con lo que se desataría. Los combatientes son de la tierra de la fe y su tierra enemiga es lejana después del volcán humeante.
El buque insignia bestia de los siete mares es el más grande de todos y va comandando la formación con su gran bandera de color roja izada con orgullo y un sable dibujado en ella con color dorado. El buque demoledor denominado por los mismos tripulantes va en medio de la formación, el capitán observa por el catalejo desde lo más alto de uno de los cuatro palos: trinquete mayor, mesana y contra mesana, velas cuadradas en el trinquete mayor y latinas en las otras dos, los marineros no descuidan ninguno de sus movimientos que a cada uno le han encomendado para salir avante en la batalla.
El teniente general dufon, su sombrero es del común tiene unas cuantas plumas de una colorida ave del mar luciente, su saco de pana esta embreado y su pañuelo en el cuello lleva el logo de un sable allí, su bigote es abundante y también mira por el catalejo adelante del buque aferrándose ya que el mar se pone picado.
El jefe de escuadra dranguion se cerciora de que todos marineros tripulantes se encuentran en respectivas posiciones ya que son mendigos y campesinos reclutados.
El brigadier funestor alista obsesionado como todo un hombre de guerra su sable, su mosquete y su hacha.
El general fichuar y el capitán dinguis fueron arrojados por la borda a los hambrientos tiburones con sus manos y pies atados por traición al código del marino. Los infelices vendían las provisiones que eran para todos en el navío, negociaba con otros navíos, sus monedas de oro abundaba y los tiburones tuvieron su bocadillo ese día.
El almirante angardon fue quien los descubrió, es leal a sus súbditos y si ante el decae la verdad ejecutara esa persona sin piedad. El navío de moledor en su primera cubierta lleva treinta cañones de treinta y dos libras, en su segunda cubierta veintiocho cañones de veinticuatro libras, en su tercera cubierta treinta cañones de doce libras, en la alcaza doce cañones de bronce de doce libras y dos carronadas de sesenta y ocho libras.
La marea es violenta, el cielo se colmo de nubarrones destellando sus relámpagos con sus rayos ascendentes que interminables van el mar constantemente, los estruendosos truenos tienen azarados a toda la flota. En el navío demoledor los marineros en sus puestos asignados se encuentran mareados, muchos de ellos y no parar de trasbocar, otros con sus rostros pálidos no pueden mantenerse en pie, las ratas desesperadas presintiendo el infierno corren de un lado para el otro desapareados pasando entre los pies de los marinos que procuran no ser mordidos por las infecciosas ratas, intentan matarlas y sacarlas de allí.
Chilou un vagabundo sin oportunidades, fue alistado a la fuerza, dejo a su amada esposa y a sus tres hijos sin tener la menor idea de combatir en altamar. Esta más flaco que de costumbre, su bigote es abundante, su mirada es triste, sus dedos son gruesos y sus uñas están negras, la abundante pólvora se ha introducido en ellas y constantemente se limpia sus manos en su pantalón de rayas, no deja por nada del mundo su sombrero de copa baja.
Chilou tiene el coraje de enfrentar lo que sea por mantener su vida latente, es muy amigo de atrico, grande, fuerte y sus enormes músculos son de temer, otro que fue alistado a la fuerza hace muchos años es el valiente tuerto, su vasta experiencia en combate le ha enseñado no temerle a la muerte. Entre los tres se cuidan de los demás que quieren aventajarlos pocos alimentos que las suministran.

El mar se torna cada vez más picado, el oleaje es brutal y el silbido del viento augura lo peor hasta que un rayo impacta el navío que navega al lado derecho navío demoledor, el destello impacto a todos los que pudieron observarlo hasta que fueron enceguecidos, el maniobrista quedo partido en mil pedazos, el almirante también pereció, las llamas se desatan muy rápido, todos allí corre tratando de extinguir las llamas que está entre la madera avanzo consumiendo todo a su paso hasta que arribo al ante panol, el estruendoso estallido ilumina los cielos y las hondas producidas en el mar casi que demoledor se hunde mientras que intentaban alejarse de los escombros en llamas que caen de los cielos.
El almirante angardon ordena ir hacia babor para cuidar su navío al máximo, que casi para voltearse varios marineros que no alcanzaron aferrarse de algo son arrojados al mar que sucumben al instante con los hambrientos tiburones.
La lluvia se desata y comienza aparecer una espesa niebla, se dificulta mucho la respiración y es tan fría que las gotas de agua comienzan congelarse en popa, las antorchas se apagan porque la niebla lleva dentro vientos huracanados. Todos los navíos quedan a oscuras, los nervios invaden a todos que no ven ni al compañero del lado, el mar continua tornándose más violento, cada quien se aferra con todas sus fuerzas si no quieren correr con la misma suerte de tragar agua salda hasta ser devorados, de pronto el mar se calma y solo un viento suave se escucha, la niebla continua volviéndose más espesa. El navío insignia bestia de los siete mares navega decidido, se nota en el rostro del almirante por las llamas que acaba de encender en su antorcha, sin perdón para el enemigo, con sus ansias de victoria que anhela, de pronto un fuerte impacto estremece a toda la tripulación, todos desconcertados desean saber qué es lo que pasa.
El agua comienza a inundar la bestia de los siete mares hasta que son de nuevo chocados por un navío amigo desatando un efecto domino tanto entre los combatientes de la tierra de la fe y los enemigos del otro lado del volcán, varios pasan rosando con los navíos enemigos que también están sorprendidos. Se disparan mosquetones al azar desde estribor de la bestia de los siete mares, se ordena disparar los cañones; se alcanzan a observar los fogonazos que impactan a las demás embarcaciones amigas que al ver de dónde proviene los fogonazos dirigen los cañones hacia allí.
En la bestia de los siete mares todo es un caos y solo la muerte invadió el navío hasta que muy rápido el mar selo trago.

En medio de la niebla la batalla es inminente y el almirante angardon desde la popa siente los estruendosos cañonazos a lado y lado del navío, las antorchas no se dejan encender, el viento sin explicación solo sopla el fuego. Desde demoledor se disparan cañón con cureña y aparejos, allí hay varios prisioneros, están unidos los grilletes y luchan constantemente para liberarse, uno de los marineros encargados se da cuenta de que los prisioneros van a escapar y este los ejecuta sin piedad, de repente la niebla se evapora y todos los navíos enemigos y amigos están mezclados, el almirante angardon intenta observar banderillas izadas y así ordena atacar al navío enemigo que tiene más cerca.
Maniobra un poco a estribor y estando alineados desfogan sus cañones, el navío enemigo responde el ataque. Los estruendos no cesan y las llamas comienzan a cobijar cada centímetro del mar.
El miedo es abundante en ese hostil lugar, arrojan cuerdas al navío enemigo e intentan llegar a la zona de abordaje donde no tarda en arribar el almirante angardon que con su corazón frio y su mosquetón es letal contra el enemigo, varios de ellos arden en llamas e intentan arrojarse al congelado mar hasta que una lluvia de balas de cañón caen en el navío demoledor; El general fichuar cae lejos y con su rostro quemado y sin poder ver nada sucumbe ante la daga de un enemigo mientras el navío vuelve achocar muy leve, el teniente general dufon con dé a mosquetón en cada mano no falla, este aborda y desenvaina su sable que derecha a izquierda abanica destruyendo enemigos por doquier pero forcejeo con un malvado que con su daga amenazante está próximo a su ojo, pero el general dufon contando con suerte logra apoderarse de su mosquetón que lleva en su cintura y lo acciona en su rostro cayendo este inerte al mar.
El general dufon levante su sable hacia los cielos y mira al brigadier funestor que lucha incansable como un guerrero, pero herido de muerte faltándole la sangre cae de rodillas, con su vista borrosa es decapitado por un enemigo que también es acabado al instante por chilou que tuvo que huir de donde estaba designado.
La lucha es infernal hombre a hombre saliendo triunfantes el navío demoledor aunque los estruendoso cañonazos no cesan y sin terminar la batalla del todo de nuevo el almirante angardon ordena apagar las llamas antes de que se inevitable abandonar el navío hasta que logran extinguir las llamas por completo quedando todo humeante allí.
En el peñol de municiones continúan luchando con los orificios que dejan entrar constante el agua helada e incansables intentan detener la inundación a como dé lugar, utilizan baldes de madera y formando y cadeneta con mucho coordinación para sacar el agua ya que el improvisado arreglo resulto de mil maravillas, el agua les llega hasta las rodillas, la pólvora se encuentra mojada, de pronto notan que las llamas en el navío no sean extinto del todo y deja relucir sus daños cuantiosos.
Todos en el navío demoledor intentan tomar posiciones de nuevo ya que tiene a la vista un navío enemigo en muy buenas condiciones y se encuentra tomando posición para alinear sus cañones.
El almirante angardon se percata y mira al valiente tuerto que ha tomado el mando del timón, con su frente sudorosa y herido de un impacto de mosquetón en su estomago intenta evadir el ataque del navío enemigo. El jefe de escuadra draguion con mucha dificultad logra traer a cubierta la artillería montada en ajustes con sus respectivas ruedas.
Los cañonazos cada vez más destruyen a demoledor pero logrando accionar su artillería vuelven todo llamas en el navío amenazante, se ven como todos los hombres se arrojan por la borda, ya no se cargaran mas cartuchos con pólvora ya que cada explosión parte en mil pedazos las cubiertas del navío hundiéndose y llevándose consigo muchos de sus valientes marineros combatientes del otro lado del volcán humeante.

Explosiones gritos y lamentos no cesan de escucharse, los sables escurren su sangre que se esparce entre las ardientes llamas delatando la posición la gran humarada que sale del navío demoledor, pero los náufragos han aprovechado el descuido de la los marineros de demoledor intentando apagar todavía las llamas sorprendiendo todos allí el combate se abre de nuevo enfurecido con mucho coraje pero el valiente tuerto es sorprendido por la espalda que muy débil no aguanto un derrame de sangre mas hasta que murió.
El jefe de escuadra dranguion intenta desesperado cargar su mosquetón ya que el enemigo está encima pero no logra concretar su cometido, su cabeza cae a su lado izquierdo y el malvado se enfoca hacia el almirante pero este leda de baja al instante. De pronto una gran bestia humana de colmillos espeluznantes músculos y una mente que se sacia de la muerte acaba con la vida de quien se interponga en su camino y el almirante lo enfrenta, pero cuando este se disponía abanicar su sable con destino mortal al musculosos malvado este parte el sable en dos pedazos y las muñecas del almirante dejándolo a merced de su sangrentado sable, muy sorprendido repara al instante su sable roto y esquiva una y otra vez el filo manipulado que corta la llamas y el espeso humo que invade todo el lugar; el almirante intenta hacerlo caer dándole un par de patadas en sus pies, pero estos son una columna de concreto y este responde con un fuerte puñetazo en el rostro del almirante que queda totalmente mareado y se percata por el olor de un derrame de aceite, mientras se arrastra tratando de escapar se topa con un vasija que tiene aceite dentro, el almirante angardon no duda en arrojárselo al rostro a la musculosa bestia que después de empujarlo de nuevo queda encendido en llamas, pero este logra apagarlas, cuando vuelve su vista al almirante este ya lo tiene ensartado con su daga de la tierra de la fe, pero las llamas los alcanza y quedan calcinados los dos que sin escapatoria fallecieron.
Chilou con su rostro bañado en sangre vuelve a salir a cubierta, sorprendido yace al ver todo muy destruido, es atacado con un sable y por poco le quita la vida, con muy buena reacción aniquila la amenaza muy agitada por que el humo no deja respirar bien.

Ya son efímeros los estallidos que se escuchan, los cadáveres yacen por miles en el mar acompañados por trozos de madera que flotan todavía consumiéndose por las llamas. La lluvia se desata de nuevo con fuertes vientos huracanados que viene en todas direcciones apagando las llamas que consumían el navío demoledor. Atrico sale de su escondite, se unta sangre en su rostro de un cadáver, toma sus armas y se hace dos rasguños en sus manos para hacerse notar que batallo con mucho honor y que sobrevivió.
El teniente general dufon se encuentra sobresaltado observando muertos por todos lados, la sangre se pasea por toda la cubierta. chilou lo mira fijamente escuchándose los últimos cañonazos de los últimos navíos que combatían hundiéndose a o lejos.
El viento sopla insospechado, el navío demoledor va sin dirección porque ya no tiene timón y esta por naufragar, todos preocupados comienzan a ver renacer el alba y con ella un barco pirata que se divisa a lo lejos. Es un bajel grande de alto bordo y se mueve por la acción del viento porque parece no haber nadie en el. Desde su catalejo el teniente general dufon desconfiado continuo buscando señales de vida.
El bejel pirata es veloz, versátil y poderoso, el aparejo pirata tiene cuatro palos, trinquete mayor, mesana y contra mesana, velas cuadradas en el trinquete mayor y latinas en los otros dos, por suerte van con dirección a ellos para poderlo abordar. Solo quedan tres sobrevivientes que se alejan de demoledor mientras este se hunde y succiona todo a su alrededor.
Logran abordar el bejel pirata con mucha dificultad, sus fuerzas han declinado en el trascurso de la feroz batalla.

Es extraño que nadie esté allí, hay pocos víveres y tesoros sorprendentes, todos arrojan las monedas de oro hacia los cielos, felices limpian una parte empolvada que deja ver el nombre del bejel: oro del mar, parece que el destino les brindas un rayo de luz. Nadie desea indagar sobre el misterioso descubrimiento.
El teniente general dufon ordena a chilou a maniobrar el bejel, desean ir a babor pero este no responde. Nubarrones se ven en el horizonte de nuevo hasta que tocan en el agua de mar, es un tenue torbellino gris que se esparce como una niebla, ese torbellino gris no tardo mucho y dejo que los rayos del sol se volviera haber, el color del mar es rojo con su marea suave que parece burbujear.

¡Tierra! grito atrico muy entusiasmado y sin explicación el timón del bejel volvió a responder que sin dudar y con mucho cuidado de no ir a encallar se acercaron un poco a tierra firme. En ese lugar esconderán lo que más pueda de ese tesoro que acabaron de hallar y se encaminaron rumbo a la isla más montañosa, la otra isla parce ser una planicie desolada.
Exploraran la isla esperando hallar algún animal que puede ser cazado para comerlo, si no hallan nada comerán pescado que ya los tiene hastiados y con ansias de volver a casa lo más pronto posible.

La marea comienza subir y los hombres deseosos de explorar se encaminan por la gran isla pero uno de ellos se encuentra con algo macabro; todo el lugar está lleno de esqueletos humanos con sus ropas podridas, se notan que son ropas de piratas ¿pero que les podría haber hecho algo tan espeluznante a esos piratas temerarios? Se preguntaban los tres mientras se encaminan por allí en completo silencio hasta llegar a una gran roca, el camino termina allí, chilou lanza una piedra hacia el mar y alcanza a ver como se distorsiona un poco su alrededor dejando ver unas misteriosas hondas que se expanden el cual deja ver el camino que es demasiado peligroso, tiene que rodear esa gran piedra, el viento sopla muy fuerte y un gran acantilado les hace temer, el espacio para pasar es limitado y para estar en zona segura tienen que aferrarse con sus manos muy bien evitando las rocas sueltas.
El teniente general dufon observa volar unas gaviotas en todas direcciones, presintiendo algo se devuelve para ver qué es lo que pasa, y anonadado queda el ver que es el almirante angardon, sorprendidos es bien recibida su presencia de líder que los podrá sacar de embrollos allí, pero este ya ha visto los tesoros que hay en el bejel y desea parte de ellos que sin problema los demás acceden. No tiene explicación de cómo llego a ese lugar así que se encamina de primero, intentando meter sus dedos entre las ranuras que tiene la piedra, uno va detrás del otro cuando de repente son atacados por muchas gaviotas, picoteando sus cabezas se aferran con una mano y empuñando su sables con la otra mano les toca abanicar tratando de alejar a los molestas gaviotas, muchas de ellas perecen ante el cortante filo.
Después de caminar al filo del peligro arriban a un corto sendero, muy angosto por grandes rocas hasta que se encuentran con una entrada de piedra, la oscuridad es total y no pueden ver lo que hay dentro. El almirante angardon coge el fémur de una calavera que yace tirada en el piso con joyas en sus manos, le quita sus ropas y las envuelve en el fémur, el pirata lleva dentro de una bolsa de piel de foca gasa de ballena, rosea la antorcha con esa grasa y le prende fuego con una antorcha que lleva en su mano y esta por extinguirse, de inmediato los alrededores quedan iluminados y una bandada de murciélagos despavoridos sale de allí con sus alas a todo dar provocando un gran susto a todos.
Los cuatro comienzan abajar por un camino levemente inclinado en espiral, se escucha el eco de gotas de agua caer por doquier, hay más calaveras al final del descanso y como alma que lleva el diablo el almirante se apura a tomar las cadenas de oro que cuelgan de una columna vertebral de un esqueleto, preciosas joyas destellan en sus pupilas, se guarda unas cuantas gemas preciosas antes de que alguien lo pudiera notar. Angardon siente sus bolsillos muy pesados y camina muy sigiloso para que no se percaten del peso, pero este sin explicación comienza a sentirse muy liviano sin más ni menos, así que introduce sus manos en los bolsillos de nuevo para sentir su pequeño tesoro, entre sus dedos lo que siente es arena y cuando seca su mano del bolsillo se han convertido las gemas en polvo, este con ira arroja la arena al piso y al tocar el suelo los granos destellan y en oro de limalla se convirtió.
Todos miran asombrados la magnitud de las aristas, continúan caminando hacia el frente hasta que se encuentran con un estanque de agua, se siente tibia y su brillo es deslumbrante, el almirante y los demás temen de entrar en el agua así angardon ordena a chilou entrar allí, temeroso y sin opción da un paso a la vez o si no el almirante no dudara en ejecutarlo que ya ha desenfundado su sable.
Cada vez más chilou se introduce en el agua con una soga amarada a su cintura con una vieja cadena que encontraron allí para que de pronto no fuese a escapar por otro lugar, sumergiendo su cuerpo lentamente y mientras se sumerge más comienza a clareare ese esplendoroso brillo, mientras chilou aguanta su respiración comenzó a sentir la necesidad de exhalar aire, de un momento a otro se percata de que no puede respirar y la cuerda se ha enredado entre unas rocas, desesperado burbujeando por boca y nariz intenta zafarse de la soga pero es imposible, se desespera creyendo que se va a hogar y sin más remedio exhala una bocarada atragantándose solo de agua dulce, sorprendido se siente al sentirse respirar normalmente.
Afuera del estanque comienza halar la soga, preocupados porque nadie aguanta sumergido tanto tiempo en el agua queda aprisionado contra las rocas chilou, este logra desenredar la soga pera poder ser arrastrado a la superficie, todos observan extrañados porque su respiración es normal, sangra por los tallones que yacen marcado en su piel cuando halaban la soga, este aclara que la soga se enredo y por alguna razón pudo respirara normalmente, unos se ríen del pero el almirante comienza introducirse dentro del agua, mira hacia atrás sin detenerse, continua nadando hacia el brillo, comienza asentirse mejor que en la superficie, todos esperan ansiosos afuera, chilou nada detrás del almirante después de que varias aristas cayeron en el agua dulce disolviéndose llegan hasta el fondo.
El almirante angardon comienza a sentirse ansioso, maravilloso fondo cubierto por oro el cual lleva a un pasillo, viendo la luz del sol traspasar el agua por el otro extremo, guiándose por la luz hasta emerger del agua en otro lugar. Ese lugar es el corazón de la riqueza, montañas de trozos de oro y piedras preciosas que rodean más esqueletos de piratas, su muerte es un misterio y el cadáver de un pirata sobresale del resto, tiene un garfio de oro en su brazo izquierdo el cual tiene abrazando un pequeño cofre de oro, en su borde tiene piedras preciosas de tres colores: amarilla, roja y azul que destellan en ese orden, la pequeña caja se encuentra cerrada por un pequeño candado de piedra en forma de cráneo humano y esta se sella en las cuencas y en la quijada.
El esqueleto del pirata en su sombrero lleva el nombre de su bejel oro del mar, es el mismo que abordaron luego de que se encontraran a la deriva, les parece más sorprendente el esqueleto que hay allí tirado, el legendario y temido pirata del mar de los siete colores, que navego toda su vida y siempre salió avante, dicen que poderes malignos lo protegían de la muerte, que era inmortal y como un fantasma pasaban por cada puerto infundiendo su ley y ante navíos que se cruzaran en su camino, nadie ha podido demostrar que fue atrapado y nunca se volvió a escuchar más del. Muchas leguas comentan que el mar se lo trago en un gran remolino que se creó de la nada, otros dicen que encontró un gran tesoro y fue a vivir su vida decentemente en alguna parte alejada del mundo marítimo, su obsesión era encontrar la caja de oro del augurio.

— ¿Almirante angardon esa será la famosa caja de oro del augurio?
Sin dejar de observar anonadado chilou con el temor en su adentro latente quisiera que no fuera la caja de oro del augurio, voltea su rostro hacia atrico quien acaba emerger del agua.

—No lo sé marinero, pero la abriré para enterarnos de que leva adentro.
El almirante angardon con sus manos temblorosas y su frente deslizando sudor mezclada con agua dulce se retracta de abrirla él, más bien ordena al marinero chilou que la abra por si sucede algo.

Ya estando todos allí de pronto el almirante sin mediar palabra se agacha para tomar la caja, pero parece que el esqueleto no quisiera soltarla así que le hace con más fuerza hasta que el hueso del brazo se desprende y se viene pegado de la caja. Ruidos extraños se escuchan y todos se ponen alertas con sus sables, los mosquetones escurren solo agua.
Todos se encuentran atentos esperando que el almirante abra la caja que no demora nada, un leve torbellino gris sale de allí, entre el torbellino se ven imágenes de sables chocar y sangre que se esparce por todos lados, corazones que comienzan a marchitarse y terminan por quebrar el otro corazón. El oro parece llover en limalla dentro del torbellino.
El almirante angardon reacciona muy extraño y abraza la caja después de cerrarla, este desenvaina su sable precavido pero este se da cuenta de que tiene la daga del teniente general dufon en su cuello, chilou intenta apaciguar los ánimos de sus comandantes que comienzan a tener una mirada extraña, como de locos.
El almirante levanta sus brazos y lleva la caja con el e intenta coger mas oro al igual que todos. El lugar comienza a temblar y a caerse el techo a pedazos así que varios prefieren no perder más tiempo y se alejan de allí introduciéndose de nuevo en el agua.
El almirante angardon y el teniente general dufon se quedaron cogiendo más oro que no les cabe ya en sus manos hasta que unas rocas truncan la ambición de dufon, el almirante alcanza reaccionar y huir de ese lugar. En el agua ya no se puede respirar como antes y chilou ya siente desespero con ganas de respirar aire, se mira a si mismo lleno de oro por todos lados, está muy pesado y se vuelve muy lento y comienza a deshacerse del oro que lleva con sigo, de pronto el aire volvió a sus pulmones y pudo salir del agua, atrico tuvo que dejar también su oro para poder salir pero el almirante angardon contra viento y marea lucho y pudo sacar únicamente la caja de oro del augurio.
Chilou y atrico se miran, entre sus dedos se desliza la arena en que se convirtió el poco oro que trajeron consigo al ver la arena de playa, mirar al frente y ver surgir un torbellino gris cerca del bejel mientras algo destella continuamente allí.
Alertas los tres se apuran en su pequeña barca porque parece que hubiera alguien en el bejel que comienza a moverse, la cadena del ancla sin explicación se revienta, reman y reman lo más rápido que pueden con toda sus fuerzas preocupados de que el bejel se aleje antes de que el viento vuelva soplar con todas sus fuerzas hasta que logran abordar el bejel. Azarados con sus armas a disposición de ataque y defensas recorren cada rincón del bajel y todo lo que haya es una corona de oro, sus piedras preciosas tienen forma de estrellas, el almirante la esconde de la vista de los demás y así no tenerlo que compartir.

Los rayos del sol deslumbran entre la marea del horizonte azul emprendiendo su viaje de regreso, pero ven ese torbellino aparecer de nuevo en esa isla en un instante y vuelve a desaparecer como apareció dejando caer mil escombros por todos lados poniendo a todos nervioso en el bejel.
Después de un rato todo parece estar tranquilo cuando chilou ve por el catalejo otro bejel pirata acercándose a todo dar, el almirante es alertado, ya que su comida es poca esperan a los piratas y se enfrentaran a ellos, pero son muy pocos y en el barco pirata que se acerca hay muchos piratas ansiosos de ultrajar y robar tesoros a sus más fervientes enemigos del pirata que encontraron con la caja de oro del augurio. atrico maniobrando intenta evadir el barco pirata que ya se encuentra muy cerca, los tres valientes con sus sables esperan lo inevitable.
Los piratas abordan el bejel y uno de ellos con su rostro oculto luchas como un verdadero temerario que no da tregua a la vida de sus rivales que ya cansados están rodeados y no les queda nada más que rendirse.
El pirata temerario con su rostro oculto termina por descubrirlo quedando todos sorprendidos al ver que es una mujer hermosa con sus ropas de pirata, también descubre su sensual escote, su sable es dorado, usa aretes en forma de calaveras.
Todos se encuentran demasiados sorprendidos con sus egos ahogados en una marea eterna de humillación. Los tres sobrevivientes están amarrados de pies y manos sin quitar la vista la pirata de chilou, se acerca a él y toma el rostro del hombre con sus largas uñas de color negro, no le menciona palabra porque su palpitar le hace desvariar sus sentimientos duros y fríos.
La pirata hace ver su rostro como un déspota pero por dentro vuelan gaviotas en su corazón, de repente el bejel es golpeado muy fuerte por la parte de abajo provocando un agujero a causa del impacto, el agua no entra hasta que todo se enciende en llamas y se apuran a bordar el barco de los captores, desde allí observan como el bejel oro del mar se hunde sin apagarse las llamas.
Atrico ruega por su vida y que sean liberados de los grilletes que incomodan demasiado pero les hacen caso omiso. El almirante angardon logra zafarse de sus grilletes sin explicación y libera a chilou y atrico pero son descubiertos, y merced de los sables de los piratas no saben si la suerte los llevara a un destino inclemente.
El navío pirata es embestido de nuevo desde las profundidades, es una bestia de mar, su cabeza es estrecha y triangular, en su hocico puntiagudo tiene un cuerno de metal, su cuello es largo, cola angosta y muy larga con la que nada a una gran velocidad, tiene dos pares de aletas, su boca se abre ampliamente para tragar cuerpos humanos, su legua es escamosa. El pirata líder que se hace llamar sanguinario arroja sin clemencia a varios de sus súbditos al mar lo más rápido que puede antes de que destruya su navío la bestia, entre sus manos lleva la caja que aferra fuerte, la vista del almirante no se desvía de la caja de oro del augurio, la mujer pirata no está de acuerdo con el hecho y contradice la orden a los cuatro vientos del pirata sanguinario.
Los cuerpos fueros devorados en un instante y el barco pirata es golpeado de nuevo por la bestia, el sanguinario y la pirata caen al suelo soltando su sable que empuñaba, ahora al sanguinario tiene un sable en cada mano y deja la caja de oro a un lado y cuando tiene pensado traspasar el cuerpo de la mujer parata es aniquilado por chilou, la pirata recupera su sable y lucha incansable en medio de los constantes ataques de las bestia hasta que no mueven un dedo mas los piratas.
Chilou trata de pensar y consigue un pequeño saco de pólvora, todos los piratas están aferrados de donde pueden. Chilou introduce la pólvora dentro del vientre del pirata sanguinario y lo arroja al mar con mucha dificultad después de encender una mecha, la caja de oro del augurio destella en los ojos de chilou e intenta cogerla pero el almirante se adelanta, toma la caja de oro del augurio desfogando una bocarada de aire de satisfacción.
La bestia se traga el cuerpo del pirata sanguinario pero la mecha se apaga, chilou intenta llamar la atención de la bestia que al ver su próxima presa viva lo motiva más y se enfoca hacia chilou que nada en el agua helada con una antorcha encendida sin dejarla apagar; Esquiva en el preciso momento a la bestia que con su gran boca abierta la antorcha arrojada es tragada, la bestia se siente quemar por dentro y el valiente nada lejos hasta que un estruendoso estallido levanta el agua de mar por los aires y chilou emerge glorioso, su pecho se quiere reventar del mero susto, el barco pirata va naufragar también, desesperados intentan llegar a una isla que se ve a la vista, son llamas islas navegantes porque constantemente se encuentran en movimiento, la isla es desértica con uno oasis en el centro pero fue muy extraño ese momento, un torbellino volvió ascender en el barco pirata desde las nubes cuando ya se aproximan a la isla navegante.
Eso estuvo deseando el almirante mientras se aferraba cada vez más a la caja d oro, su mirada es turbia y su corazón apretujado de ambición ve como una luz surge de la caja, sorprendidos todos solo llegan a la orilla la pirata, chilou y artico con el almirante que esputa agua salada, con sus ojos aguados miran efímero como la tarde comienza a esconderse entre las aguas del imponente mar.
Solo hay cuatro sobrevivientes y chilou hace una fogata y la pirata se acerca donde el muy amigable con su mirada insospechada, ansiosa del cobijo tibio de un buen hombre honrado por la lealtad. Su tertulia les hizo olvidar el mal episodio anterior, sonrisas se expresaron comentando sus aventuras, batallas y tesoros.
La pirata le enseña un mapa en un papiro en un recipiente cilíndrico de color dorado de un majestuoso tesoro que todos has querido hallar, el viento sopla y chilou aferra fuerte el mapa que desea salir volando por los aires ayudado del viento y sin querer rosa la mano de la chica a quien se le eriza los bellos de sus manos, lo mirar fijamente de nuevo reflejando la luna en sus ojos, dice: no se sabe como es el tesoro, dicen los viejos piratas que tiene el poder de augurar el futuro, se comenta también de que nadie es digno de tener ese tesoro.

—Pero el mapa le hacen falta partes ¿entonces como saben dónde buscar?
Dijo chilou deslumbrado por la pirata.

—Si un torbellino gris aparece es porque el tesoro esta por los alrededores, algunos escritos sean encontrado de que el tesoro hace delirar hasta sumir en una cobardía el raciocinio. Al fin y al cabo dice la leyenda de que todos querrán tener en sus manos el tesoro, se deleitaran con el poder que engendre en el interior, pero aun así nadie lo podrá obtenerlo por siempre.
Dijo la pirata con mirada coqueta.

En la noche comenzó hacer frio y ya con sueño chilou se dispone adormir, la pirata titila de frio y muy sigilosa se acuesta al lado de chilou, este le brinda calor, sintiéndose abrazada se siente realizada, después de proteger cada día sus sentimientos, su feminidad, se despierta y desea ser una aventurera en medio de la madrugada bañados por los miles de destellos de las estrellas, las flamantes llamas adornan su momento de pasión, besos y cuerpos entrelazados. Un tierno calor, manos de oro y besos de bronce que conlleva caricias de plata hasta que los dos son vencidos por el cansancio quedando dormidos.
El almirante no duerme azarado por cada ruido que escucha abrazando su caja de oro, no piensa en nada más de lo que tiene entre sus brazos. Atrico tampoco duerme, ansioso espera paciente que el almirante se duerma, pensando malas cosas empuña su daga que siempre lleva con él.
Un leve torbellino se levanta entre la polvorienta arena, el almirante observa desconfiado acercarse atrico, comienza sentirse con mucho sueño, sus parpados pesados le dificulta mantenerlos abiertos hasta que sintiéndose muy cansado sin darse cuenta queda dormido.
Al amanecer chilou despierta con la pirata exhalando aire de libertad, juntan sus labios muy suave cuando de pronto un grito se escucha hasta el último con fin de la tierra; Son gritos del almirante que con su sable en su mano reta a atrico a un duelo a muerte si no le regresa la caja de oro. Allí hay un peñasco por donde asoma la cara resplandeciente del sol.

— ¡Yo no tengo nada almirante!
Dijo atrico mientras un torbellino lo envolvía efímero.

— ¡Si la tienes desgraciado traidor!
Dijo el almirante angardon apuntando el sable en el cuello de atrico.

Enfurecidos con sus sables luchan a muerte aunque el almirante ya viene de allí, atrico no pudo asesinar al almirante con su daga porque esta se volvió polvo. Sus movimientos con el sable son desmedidos, fuertes con gritos a viva voz, el almirante clava su sable en el abdomen de atrico que muy rápido se arroja del almirante, dan tumbos en el suelo forcejeando hasta llegar al final del peñasco donde caen.
Al arribar la pirata y chilou intentan ver los cuerpos en el fondo del peñasco pero solo se ve el cuerpo del almirante, de pronto una mano se ve y después otra, comienza a verse la cabeza de atrico que sube como si nada, pasa por el lado de la pirata y chilou con su mirada desenfocada, saca de su escondite la caja de oro que comienza aponerse negra y entre sus manos esta comienza a convertirse en un torbellino hasta desaparecer la caja de oro, desesperado y ya sin ojos atrico por que el torbellino se los desvaneció, corre tras de chilou queriéndolo asesinar, lo atrapa y con las manos en su cuello intenta asfixiarlo y ya faltándole el aire mareado cuando de pronto se escucha una explosión de mosquetón, lo tiene entre sus mano la pirata que no dudo en salvar el amor que como un tesoro encontró.
En aquella isla navegante pasaron momentos felices y esto los llevo hasta muy cerca de la tierra firme, no tuvieron que nadar y varios tesoros llevaron consigo, su vida pasada fue en el ayer, ahora en medio del campo iniciaran una nueva vida y serán por siempre felices.

j.c.n-julio-3-2011






Texto agregado el 02-10-2011, y leído por 174 visitantes. (0 votos)


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