Compromiso social, el que te distrae y aleja de mi.
Compromiso social, el que no sabe cuánto maldigo yo.
Es de suponer que los tenga, después de todo las amantes también debemos esperar.
Ocultas, anónimas y al asecho.
De qué me quejo, me ha llevado a conocer el mar, me ha dicho que soy hermosa y compró para mi un algodón de azúcar.
Me puso un sombrero de playa, de aquellos de ala ancha, no me gustan para nada pero reconozco que era necesario en esa hora en que los rayos del sol no queman, sino que calcinan.
Mas tarde, cuando el día a su ocaso llegaba y las nubes se pintaban de fantasiosos colores, empezó a contar historias, algunas inventadas, otras conocidas y todo era nuevo para mi, su cuento, su voz, su mirada y el mar.
De regreso al hotel comimos algo ligero.
El agotamiento era tal que nos dimos un refrescante baño con agua limpia.
Divisó mi nerviosismo y lo comprendió perfectamente, busco acercar su cuerpo y regalarme su tibieza, posó sus labios húmedos en los míos, temblorosos y ansiosos, me arrejuntó en su costado y brindó su pecho a mi cabeza.
Contó cuentos azules, blancos, rojos y amarillos.
Me durmió así entre sus brazos.
Yo sintiendo sus ansias.
El comprendiendo mis miedos...
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