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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Luna mágica

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Susurros al oído, palabras dulces y pausadas manifiesta la mujer enamorada al hombre que atento escucha sintiendo el delicioso hormigueo que lo encamina por suaves caricias. El eco del amor se escucha interminable y la luna mágica tras las montañas se ve salir con su resplandor, sus corazones se hechizan y las primaveras entran al cielo que en medio de sus risas dan rienda suelta a la magia que los irradia y hacen caso omiso a los envidiosos comentarios que pasan sin tocar lo más sentido, sus pensamientos constantes son del uno para el otro.

El roció de la mañana refresco su candente pasión infundida por el amor que abriga la luna mágica en su corazón. Un te quiero, tres orquídeas un beso, un abrazo y sin dolor el viento que estuvo enfurecido en calma se noto.
Sus miradas no se apagan y su canción en la radio se escucho y al acabar el locutor de nuevo la repitió, sienten que en el trascurso del tiempo es muy bueno tener entre las manos al amor con solo una condición, no haber tregua para el hastió y con llevar a un destino vacio. Diciendo de nuevo mucho con sus miradas discretas que llenan de cariño metiendo preso a sus sentimientos, es mejor y entre el amor se desea la condena perpetua en el verídico amor sin final y hasta el tiempo la luna mágica volverá a irradia entre un romance escaso.

En el bosque del corazón el amor reverdece siempre con buena pasión. En ese bosque todos los arboles con sus hojas forman un corazón, la niebla se mueve por el suelo lentamente, allí habita una mujer de nombre encanto, sus cabellos son dorados, su aspecto es dulce y tierna con su vestido blanco danza en medio de su magia, su piel blanca es flamante, atrae y desvaría las pupilas de su enamorado servidor. Los labios de encanto invitan hacer besados y tocar el cielo cuando sus ojos brillan al a par con el bosque del amor, como dos luceros.
El suertudo tiene por nombre hechicero, sus ojos son zarcos, su cabello es corto, alto, flaco, piel trigueña y su fuerza depende del encanto de su corazón.
Encanto y hechicero, en su amor dan todo, de pronto una sonrisa de encanto se vuelve una marejada de luz pacifica para el alma y el entorno de hechicero, fascinado siempre está con el cariño que le es brindado.
En cada árbol hechicero escribe un poema corto siendo cada letra a un corazón, el quisiera escribirlo en el cielo con tinta de nubes pero solo para su encanto en medio del plenilunio mágico, su suerte se basa en encantos contando cuantos, sintiendo hechicero los cabellos dorados que le estremecen, su cabeza le da vueltas y sus pensamientos hacia su amor se vuelven su idolatría.
A encanto le gusta caminar entre laureles con sus manos abiertas al viento. Las enredaderas suben por los arboles al pasar de encanto, las orquídeas también germinan y al pasar se vuelven a esconder, la chica se dirige a un manantial, el vapor del agua baña los grandes árboles, el manantial nace de las raíces del gran árbol del cielo, el manantial cae en un hoyuelo, allí el agua cristalina parece destellar y con sus manos unidas encanto saca agua, le gotea entre sus dedos, con cuidado mira las ondas del agua, el agua comienza a volverse esferas, quedan levitando allí pero al momento arriba una hadariposa, sus alas son de mariposa, tiene un mini cuerpo humano con seis manos, dos pequeñas patas con las que se aferra en las ramas o para posarse en los pétalos de las flores. La hadariposa se acerca donde encanto y vuela a su alrededor.
El sol con sus rayos por los claros que rodean las nubes dibujan corazones en las montañas, que felicidad absoluta llena de paz, tranquilidad en el amor. Ya atardeciendo las hadariposas como luces brillantes cuando va iniciando la noche vuelan un rato más y después van a costar.

Mujer que es esperada con los brazos abiertos para robarle a la vida mil segundos y entregar un gran beso con aprecio. No hacen falta tres noches y menos un siglo para entregar sus sentimientos que le encantan su corazón, que bueno es escuchar su voz de aliento, se acerca hechicero a encanto y mirándola fijamente con la yema de sus dedos le rosa sus cejas, ella cierra sus ojos y dejando fluir dentro de su más febril pasión le llena de consuelo, el abrazo enternecedor de hechicero la acerca a su cielo, dos besos en su mejilla le derriten en cosquillas y se alianza con la risa acabando los segundos, le rosa la punta de su nariz, luego con sus dos manos la toma de su rostro, encanto lo abraza más fuerte y con una mano le frota su espalda. En la vida de hechicero no hay cabida para perder a su encanto sentido.

Jamás que el desencanto los vulva una costumbre, por lo menos hay cada día con promesas cumplidas entregadas al amor encerrados en un corazón, lágrimas brotaron de los dos, felices porque su mundo está a su alrededor, ellos son el núcleo y llevan la llave dentro de sus corazones para abrir las puertas del amor y amanecer entre gemidos excitantes que evocan más besos sin freno, el aire lleva el aroma del amor que será inmortal y los hace aferrarse el uno al otro hasta más allá de la eternidad. La luna mágica testigo fue de la maravilla del amor que en este tiempo es extraño, lo candente y sincero que se entregan dos corazones gemelos que se encontraron y no se han separado, pero algo inesperado los a agraviado y los retos constantes han desafiado el amor del hechicero.

Una nube oscura del bosque afligido como una bruma intensa envuelve todo el bosque fantástico, el maravilloso cantar de los animales no se escucha y al azar observando todo a su alrededor desorientado el hechicero quedo, el pecho en su interior duele, el vacio en su estomago lo estremece, busca a su encanto desesperado quien tiene la cura para el despiadado bosque afligido. El hechicero entre esa nube oscura se encamino sin temor, la luna en la noche las penumbras en su lecho escondió, lleno de agravio el hechicero se manifestó clocando sus manos en el pecho cuando vio esa nube que a su encanto envolvió, desde los pies como un chorro en espiral dejando sorprendida encanto que yace allí inmóvil, a ella le pareció hermoso pero cuando se fue esa nube la tristeza la embargo y su corazón latir no lo siente dentro de sí, su mirada se encontró con hechicero, algo extraño noto el hombre, su mirada no refleja brillo luciente, opacos están y más le duele en el ser no encontrar el encanto de su amado amor. Hechicero la toma de sus manos, fría como un hielo la sintió, sintió quemar la palma de sus manos, el asustado la soltó, ella intenta abrazarlo, agónicos se encuentran los dos en ese instante, hechicero pone la mano en el pecho de encanto, no encuentra el palpitar por ningún lado, todo parece que se ha esfumado de sus manos.

¡Ho! Roció de luz ¿Dónde estás? No es grato en mi vida sumir en penurias que desean llevar al bosque afligido ¿si no hallo las huellas por ningún lado que hare? ¿Qué hecho para ganarme el rencor en mi profuso amor?
Mirando hacia el cielo hechicero desea gritar tan fuerte que podría convertirse en un volcán.

Su dueña en el encanto del amor se ha vuelto de sentimientos fríos y opacos como el inclemente clima que arrasa sin medida. Encanto no le dirige la palabra, esto lo mata por dentro, parece que el viento hubieras traído ponzoña consigo y halla destrozado el cariño que encanto tiene en sus manos, extraño es no sentir un beso de los labios de encanto, el primer beso se vuelve inmortal porque no se olvida, sutil que a cada día lo acompañaba hasta en la noche.
Hechicero afligido y angustiado se siente perdido en su propio bosque donde siempre ha tenido su destino. Los arboles chirrean al moverse por el viento y parece que fueran quejidos que se compadecen para que siente hechicero de que no esta solo; su mirada dirigido hacia los cielos nuevamente es truncada por el incierto de una bruma opaca.
Hechicero se siente cansado, se sienta en una roca sintiéndose realmente cansado, las nubes negras en la noche se vuelven auroras que brillan incandescentes, se apagan un poco y vuelven a iluminarse, desorientado y sin fuerzas se siente vencido en su corazón si no mantiene la llama del amor para que el tiempo se vuelve eterno.

Llama eterna del amor que desde lo incandescente de mi corazón rompe la oscuridad flamante manteniéndose firme, con el resplandor caluroso que mi amor engrándese, nos sentimos del tiempo si la llama se apaga desvaneciéndose todo en suspiros. Pensaba el hechicero mientras continuaba su largo camino; la niebla aparece cerrando el camino por la derecha y por la izquierda, el hechicero corre tan rápido como puede para lograr evadir la niebla que ya se juntaba, estando en campo abierto no se detiene a mirar atrás, la niebla toma la forma de una mano humana que es llevado por el viento, el hombre esquiva y continua corriendo hasta que encuentra una cueva donde ocultarse, varios manantiales salen de allí que toman varias direcciones hacia las entrañas de la tierra, por alguna razón la niebla no entro allí, los gruñidos en eco se escuchan y por un hoyo el hechicero se arrastra, casi quedando atrapado se esfuerza hasta que sale al otro lado del hoyo, escala por una empinada pared de rocas que sobresalen con sus puntas que sin detenerse sale a la superficie de aquel bosque, colina abajo corre esquivando obstáculos de troncos, rocas, arboles que estallan en llamas naranjas queriendo alcanzar al hechicero que las esquiva con piruetas hasta que sale de entre de un cumulo de arboles, tres hadariposas vuelan alrededor de hechicero, este toma una con sus manos, un leve toque de energía se siente iluminando el caparazón de huesos del hechicero, en su espalda siente un ardor insoportable, un grito desfoga a los aires con sus manos abiertas, las venas en su cuerpo se brotan casi para reventar, le comienzan a surgir unas largas alas que se vuelven doradas, las hadariposas vuelan alrededor entre sí, el hechicero mientras las observa toma impulso con sus pies, agita sus alas que lo llevan por los horizontes volando tan alto que sobrepasa las penumbras, de nuevo ve la gloriosa luna que resplandece como siempre luciente, las hadariposas lo alcanzan, le arrojan pétalos de rosa y este azarado intenta protegerse con su antebrazo, pero no era nada malo, una luz traza en forma de ballesta sintiéndose tan real que las hadariposas le advierten que son muy peligrosas sus flechas que destellan en la punta y con el resplandor quedan congelados, sintiendo la vitalidad entre sus venas, mira de nuevo hacia lo oscuro agitando sus alas de nuevo para emprender el vuelo hacia las penumbras para enfrentar lo que una llama naranja desea apagar.
El hechicero voló levantando la tierra en un torbellino de polvo enfurecido y con sus granos destellando se siguen multiplicando extinguiendo las penumbras que prefieren desvanecerse, el ser poderoso que las controlaba decidió huir, por más que se le quiso infundir terror al hechicero para que desistiera de su amor no lo logro, este con dificultad en su volar en una extensa llanura con cielo propio donde la luna y el sol siempre se ven. En ese lugar hay un gran árbol en forma de corazón que fue robado del bosque del amor, sus ramas se abren muy extensas mientras el viento cálido sopla tumbando hasta la última hoja de corazón quedando aquel árbol con sus ramas desnudas, las hojas todavía vivas yacen todas esparcidas en el piso, detrás del árbol de corazón sale un extraño con un arco y una flecha lista para ser lanzada, solo se ve su silueta, es un gigante, la punta de su arco también destella, hechicero lo ve como en cámara lenta alineando su flecha, estira sus manos y las hojas se deshacen levantándose por los aires hasta volverse una estela que deja que se vea más lenta, el hechicero intenta esquivar aleteando muy rápido pero la flecha alcanza a traspasar una de sus alas, varias plumas se desprenden desapareciendo en un estallido que termina en humo.
El hechicero evocando entre muros que se abstienen del grande amor, derribándolos y dejando todo en escombros escapa de la vista del gigante, de pronto se ve sorprendido el gigante cuando es atacado por el hechicero quien le parte su arco en dos, cayendo al suelo las partículas de las hojas que vagaban por los aires vuelven a tomar su forma de corazón, se esparcen hacia los lados, pero el gigante con su rostro pulido, bigote rojo al igual que sus ojos, desaparece en un parpadeo y toma por su espalda al hechicero que observaba las hojas de corazón volver al suelo.
Los golpes del gigante desorientan la vista del hechicero que energizando sus dedos los pone en el pecho del gigante con mucha dificultad, magnetizados le llega a su opaco corazón, el hechicero desfoga una bocarada de aire y cae al piso de rodillas observando muy melancólico aquel árbol de corazón sin una sola hoja. Sin previo aviso el viento se vuelve enfurecido recogiendo todas las hojas de corazón, envuelve al gigante y el dolor termina por destruirlo pero parece que no, todas las penumbras se adentran en él y el viento se detiene quedando las hojas inmóviles.
Encanto aparece, encanto también está luchando con su corazón porque aquel árbol se vuelve luminoso y sollozando con sus manos abiertas socorre a su amado hechicero curando su herida, el gigantes se resiste ante la fuerza del amor, este traiciono la pasión y en un momento su corazón negro se volvió y al apoderarse la noche con la luna resplandeciente y en la cima de las montañas viéndose trazar los rayos del sol, el corazón del gigante alumbra de color blanco, abriéndose su pecho su corazón le es arrancado.la luna mágica se apodero de su corazón y bajo del hombre algo sembró, este al instante germino con hojas de corazón, blancas y muy luminosas.

En su jardín reina el amor con encantos y hechizos, su profuso amor no fue destruido, batallaron decididos. Todo al alrededor de hechicero se vuelve encantos que le hacen sonreír, en su léxico la palabra fin es un sacrilegio a la mágica luna que irradia de amor cuando su vida entera la lleva el uno del otro.
En el bosque del amor con el corazón enaltecido hechicero llora con su amada que tiene en su lecho, tomados de la mano danzan en su intimidad sintiéndose sus susurros que los sume en más sueños para fortalecer su vinculo que indiscutible intentan fabricar con peldaños poniendo de sus partes para que no sean derribados.

j.c.n-septiembre-2-2011

Texto agregado el 10-12-2011, y leído por 174 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2011-12-17 13:34:20 Hermoso relato, son de esos románticos que ya no suelen escribir, me encantó haberle leído. Saludos teresatenorio50
 
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