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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El te quiero medio borrado

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En la cima de un morro cerca de lo urbano un gran árbol yace allí todavía.
El árbol es muy curioso, se entrelaza desde sus raíces hasta lo más alto, ahí fue hecho un te quiero en medio de un corazón flechado.

Al chico se nota triste pero en realidad siempre anda feliz. Sus ojos son negros y su mirada tímida tan esquiva que la falsedad de un mediocre mirar la pasa desapercibida en su andar.
Hace muchos años fue hecho el te quiero que ya esta medio borrado por el paso de los días. El chico lo hizo con mucho amor en ese momento, su amada Berenice se encontraba en ese feliz momento quien no paraba de endulzar al chico con sus cálidos besos que lo subían y lo bajan al cielo, fascinados su alrededor lo sentían colmado de estrellas que giraban alrededor de ellos siendo el núcleo del verdadero amor.
Ya ha pasado el tiempo y se ven muchos edificios que desean tocar el cielo construidos alrededor de ese morro donde se encuentra el peculiar árbol.
El gran árbol ya carece de hojas, sus largas ramas se extienden a lo ancho dejando ver su armazón, sus hojas caídas yacen en el suelo, en momentos el viento sopla y estas se vuelven en torbellino alrededor del árbol.

Todo comenzó un jueves del mes de mayo, en ese morro se acostumbraba elevar cometas de mil sueños y diseños, gran algarabía se vivía en ese reverdecido y alto lugar en la temporada de los vientos. Allí se conocieron Berenice y aventurero, ella siendo en esa época una hermosa joven de piel blanca, cabellos dorados, ojos azules, nariz pequeña, labios delgados, bajita y acuerpada, extrovertida fue sorprendida por una gran cometa que tiene el diseño de una estrella, tiene unas letras escritas que con los rayos del sol se iluminan dejando ver un te quiero por los cielos; Berenice no lo puede creer y boqui abierta quedo, aventurero no lo puede creer tampoco, siente por ella lo mismo que ella por él.
El diseño de la cometa tiene por nombre media mesa, por lo grande. En esa tarde espectacular el viento comienza a soplar demasiado fuerte, la cometa requiere ser elevada por dos personas, le colabora yei, el hermano de aventurero, la hilaza está muy tensionada y aventurero se amarra del árbol entrelazado, intenta recuperar hilaza pero siendo el viento más poderoso le toca soltarle hilaza, los brazos de aventurero comienzan a temblar de cansancio, yei lo sustituye, aventurero se quita los guantes y en las palmas de sus manos se ve el imponente tallón, sin los guantes sus manos hubieran sido desangradas.
La cometa comienza a ponerse más pequeña y haberse cubierta por las nubes. Todos están a la expectativa con la gran cometa en forma de estrella, bajarla va hacer toda una odisea.
Berenice corre hacia aventurero con sus manos abiertas, las pequeñas florecitas se desprenden de sus tallos al pasar acelerado quedando aquellas pequeñas flores levitando un momento por los aires iluminándose sus pétalos de siete colores antes de desaparecer.
Berenice toma aventurero con sus cálidas manos, sus ojos iluminados como estrellas nacientes demuestra que el amor ha tocado su interior, su mascota yorky que se llama igual que su raza la acompaña donde sea mordiendo su falda que se hondea por el viento consistente. Berenice enternece el ardor en las manos con un beso lento que le humedece sus labios ansiosos de sentir la pasión que se mantiene retenida.

El viento aumenta su fuerza y problemas tiene el chico con su cometa que al caer la tarde les regala el horizonte un hermoso crepúsculo tan candente que los rojizos rayos del sol desplegados entre las nubes traspasan por el te quiero de la cometa quedando plasmado en aquel árbol entrelazado dejando humeante el te quiero forjado allí, profundo con un corte magistral que solo un rayo puede hacer como desentrañando el amor en la fría bruma de la soledad. Todo el mundo está a la expectativa con sus cometas al lado y comiendo del mecato que llevaron, y hasta el tamal envuelto en la hoja de plátano disfrutaron.

Después de varias horas la cometa se ve cada vez más cerca ya adornada por las estrellas que destellan por el te quiero. Todos están anonadados por un mensaje sublime que fue llevado a los cielos para demostrar lo sentido.
Las personas que había allí no se marcharon, antes más espectadores arribaron para ver de nuevo la cometa volver a tierra. Aventurero llevo la cometa consigo como un gran trofeo; la volvió elevar al día siguiente y en esta ocasión el viento reventó la hilaza llevándosela entre las nubes, aventurero con la hilaza entre sus manos se recuesta contra el árbol entrelazado y ve el te quiero que quedo plasmado.
Aventurero y Berenice con las yemas de sus dedos sienten una leve electricidad pasar del árbol entrelazado hacia sus manos, enamorados danzan a diario entre la sombra del hermoso árbol florecido que los abriga confortando su amor fresco y natural lleno de juventud.
Fueron años felices pero ya no iban a diaria a danzar entre la sombra del peculiar árbol, de vez en cuando lo visitaban; después de que se casaron y tuvieron hijos se olvidaron del árbol entrelazado que tiene el te quiero plasmado por la hermosa tarde crepuscular.

Llegado el día el árbol entrelazado yace sin una sola hoja entre sus ramas, también fueron llevados por el viento como la gran cometa.
Los hijos de aventurero y Berenice crecieron y formaron sus respectivos hogares y cada domingo los visitan. Ya están viejos los dos enamorados, lentos pero aventurero se percata de que su amor que ha perdurado tanto no puede tener un fin mientras la vida los continúe teniendo entre sus brazos, sienten que la vejes los está sumiendo en la soledad ¿porque lo han de sentir? Se preguntan cada mañana a sí mismos, prefieren evadir las palabras y vivir de las añoranzas experimentadas y que fueron bien cultivadas, pero ingrato los hijos se marchan y olvidan la vieja morada donde nacieron y se criaron por completo desterrando a sus viejos que les dieron toda su vida.

Aventurero ya esta perdiendo su memoria, su equilibrio también pero sin más ni menos se acuerda del árbol entrelazado donde elevaron la vieja cometa y donde declaro su más ferviente amor; este suspiro y descanso sus hombros tan fuerte que sintió el deseo de ir al morro donde se encuentra el árbol.
Aventurero cojo y aferrando su bastón con su mano derecha se encamina hacia el árbol, su anillo de oro con un lema de color negro brilla con los rayos del sol de las primeras horas de la mañana, claramente en sus uñas se ve el trajín de los inclementes años. Lento pasa por las calles para llegar a la otra acera que le lleve al morro; todavía pastan vacas en ese lugar que rumiantes sin dejar de mover sus colas espantándolos moscos que las rondan observan al viejo encaminarse con dificultad, sudoroso se sonríe mordiéndose la lengua añorando los tiempos perdidos de la juventud, por suerte trajo consigo una botella con agua para saciar su sed en la larga caminata.
Aventurero enfocando el árbol desfoga un jadeo, el morro continua reverdecido pero el árbol entrelazado se cae a pedazos, insólito para el viejo fue verlo así después de tanta vida que con su sombra cubría, exhalando una bocarada de aire el viejo toma fuerzas para caminar trecho arriba, lento pero firme vuelve a mirar el árbol y recordando de nuevo viendo sus imágenes de ese tiempo en su mente siente algo que lo desconcentra, se paro con su pie izquierdo en una inmensa boñiga, este maldice a los cuatro vientos pero decide darse animo así mismo retractándose de lo dicho y diciendo de nuevo que haber pisado la boñiga puede traer buena suerte. De repente el clima cambio y los nubarrones ocultaron el sol y el viento fresco augurando lluvia se siente sin cesar hasta que las primeras gotas de lluvia aparecen ¿Cuántos años sin sentir mojarse por el agua lluvia? le hicieron sentir tan vivo que todo se volvió una fuente de energía en su ser, solo le falta a venturero su media naranja.
Faltándole poco para llegar al árbol aventurero este cae de rodillas ansioso, mira hacia atrás para ver el trecho que recorrió, no alcanza a detallar nada, la niebla arribo, el viejo busca el te quiero pero lo halla medio borrado, lo rosa con la yema de sus dedos, ya no siente la misma electricidad que el árbol le irradiaba, inevitable es desfogar sus lágrimas, sintió que su amor envejeció con ellos y dejaron perder el brillo de un amor de oro.

¡Un momento! Aventurero abriendo sus ojos y mirando hacia las nubes lluviosas se percata de que su amor es de oro, su brillo no se desvanece, no es de ningún metal escabroso, el amor de oro se oculta y toca buscarlo.

Un trueno lo deja azarado, el árbol entrelazado cruje balanceándose de un lado a otro y cayéndose su corteza a pedazos anonadado esta aventurero de tanto pensar, se asusta, entre la niebla se ve una sombra humana, el viejo mira fijamente hasta que la niebla se disipa en un suspiro, tremenda sorpresa se lleva el viejo, es su amada sedienta de agua, se alegra de llegar, sus huesos de los pies le duelen demasiado, toma agua mientras se aferra a los brazos de aventurero, sorprendidos están al sentir la vieja electricidad que sentían en sus pechos cuando recién comenzaban la relación, sintieron la tentación de un antiguo beso que sin percatarse lo dejaron lo ir al desierto y por poco desaparece de su entorno. La brizna les moja sus rostros y una gota se desliza desde la frente de aventurero llegando a la punta de su nariz hasta que es detenida por un beso; un torbellino los envuelve, las hojas caídas que había allí se levantaron alrededor del árbol y estas se adhirieron a las ramas de nuevo.
Los dos viejos observaron cómo sus hojas marchitas reverdecieron y húmedas hicieron brillar el árbol por todo el universo, juntos miran el te quiero medio borrado, el tiempo lo afecto pero no lo desvaneció.
Los nubarrones se alejaron dejando entrar la luz del sol, de nuevo lo tibio lo sintieron en el corazón y entrelazando sus dedos se volvió a mencionar el te quiero, mirando el horizonte estuvieron y efímero voló la cometa por allí iluminando el te quiero.

Tristemente después de varios años de vida esta fenece. El árbol hasta ahora continua luciente porque continúan amándose después de la muerte.

Los jueves de cada mes en la temporada de los vientos entre las demás cometas se ve volar la estrella con él te quiero y cada vez que sucede el árbol brilla hermoso entre las montañas de hierro y concreto.

j.c.n-26-octubre-2011

Texto agregado el 03-01-2012, y leído por 160 visitantes. (0 votos)


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