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Inicio / Cuenteros Locales / AKERONTE / El Eros de Tanatos

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- Señoras y señores, nuestro perdedor, hoy como todos los días, es....

Efectivamente una vez más nuestro adorado personaje se siente miserable. Oh, pobre de él que siente que su vida es una desgracia. Hay que escucharlo para analizar si tiene la razón o está totalmente equivocado.

- Mi vida ha sido....

- ¿En verdad queremos escucharlo?. ¡No! No soportamos más historias patéticas de personas sórdidas que se arrastran por el lodo como gusanos, que se jactan de su tristeza y que se envalentonan con su desgracia. Pero ¿qué hacemos?. ¿Mirarlo con recelo? ¿Por encima del hombro?. O mejor, no lo miremos. Hay que acabar con esa raza. Hay que exterminar a los perdedores. Se le puede hacer un bien a la sociedad. Pero ¿acaso él es “perdedor innato”?. ¿Nació con esa “cualidad”? Porque, si lo lleva genéticamente impreso en sus cromosomas, se le puede condonar el castigo, por uno más cruel, porque esto, señoras y señores, no puede ser posible.

-Pero sí, mi querida audiencia, que debe estar rota en mares de lágrimas; los comprendo. No es fácil sobrellevar estas tragicomedias traídas de los cabellos. Alguien del público tiene una sugerencia. Escuchemos a nuestro personajillo y nos reímos a carcajadas en su cara. Quizás así deje de ser tan enfermizo, recapacite y vuelva a ser uno de nosotros. ¡Necesitamos salvar esta alma descarriada! ¡Oh, mi Señor! ¡Ilumínanos con Tu Pantalla! Tu Luz es mi guía. Ayuda a este actor de tercera.

Iván apaga el televisor, sintiéndose aun más mal de lo que estaba cuando llegó a su casa. Siente ganas de vomitar, ya que ha visto su vida ridiculizada en pantalla ultraplana. El mundo no le sonríe, no. Se burla.

Hace pocos días creía haber encontrado la mujer con la cual se casaría (y es mucho decir ya que no cree en el matrimonio), sin pensarlo dos veces. Pero por cosas del destino, del clima, de los noticieros y su fama, se enteró que vale mucho como persona, tanto que ella no lo merece. Él es “demasiado” para ella. ¡Ja! Claro que quiere vomitar. El televisor lo acaba de abofetear. La vida real, la vida ultrarreal, la vida irreal, todas se unieron y lo pisaron. Y, ¿él que hace? ¿Reírse? No puede. Le puede salir una hernia. ¿Llorar? Si es todo un macho. ¿Suicidarse? Ni estúpido que fuera. La solución está en tomarse un Calmidol, dos aspirinas y un termo de tinto negro sin azúcar. Tampoco. Lo único que se limita a hacer es lamentarse de su maldita mala suerte. Ya ni siquiera llora. Le duelen los ojos. Pero ¿es este un motivo para sentirse desgraciado? ¡Claro que no! El sol vuelve a salir, los pajaritos cantan, las vacas dan leche y cagan. El mundo sigue girando y la humanidad se convierte en un ente que él desprecia. A Iván le pesa tanto su conciencia, que no puede despegar la cabeza del sillón en que se encuentra sentado. Unos suspiros débiles, casi sin sentido, escapan de su pecho.

- ¡Pero cómo se preocupan por nimiedades! Estos humanos si que son todos unos protagonistas. ¿Te vas a suicidar por una mujer? Hazlo por los travestis con Sida, por causas que sí tengan valor.

Las palabras de la sociedad que lo rodea, lo agobian, lo ahogan, lo angustian. ¿Cómo él no se va a sentir miserable, si sabe que conoció a la mujer con quien se casaría, pero ella lo mira con otra óptica, con otra lente, con otra cámara? Ella lo vio como su mejor amigo. Los finales tristes están de moda.

Ya ni recuerda su nombre. ¿Cristal? ¿Llovizna? ¿Topacio? Malditas telenovelas. Piensa durante un rato y corrobora que ni siquiera recuerda su cara, su cuerpo, su alma. Su desilusión ha llegado al punto que ni él mismo se reconoce ante el espejo. ¿Perdedor?

- Estamos de vuelta a El que piensa, pierde. Y así no piense, pierde. Este es su programa-concurso donde no tiene ninguna oportunidad de ganar, donde todos saben cual es su destino y aún así participan con ansias. Vengan mis amados masoquistas, que aquí les damos latigazos, gratis. Es mas, si quieren, nos pagan y les damos... ¿cómo dice el coro?... ¡Si! ¡Más duro!

El teléfono está en sus manos y el número en su mente. No comprende cómo es capaz de querer llamarla sabiendo que las cartas están echadas y que esta mano no es de él. La casa gana. Aun así, apuesta.

Luego de varias horas de charla, que más bien parecía monólogo, siente unas ganas intensas de cortarse las venas con una hoja de papel. Se entera que ella está totalmente feliz. Que el amor de su vida está junto a ella (¿será su padre?). Que se siente realizada como mujer. Le termina diciendo que no se preocupe, que todo mejora, que los tiempos cambiarán para mejor y que quizás encuentre... Iván coge el teléfono y lo estrella contra la pared. Siente algo menos de peso sobre sus hombros. Aun así, quiere vomitar. ¿Será el vértigo de la desilusión?. No. Es ella.

- Ven, te invitamos al Palacio de la Sodomía. Está cerca de tu casa, de tu lugar de estudio, de tu lugar de trabajo. Aceptamos cheques de gerencia y tarjetas débito. Te damos lo que quieras, por donde quieras. Aprovecha la superoferta especial de principio de mes: paga una y te damos ¡tres!.

Para intentar sentirse un poco mejor, Iván visita el mirador junto al río de su ciudad natal. Observa el hermoso paisaje que tiene en frente de él. Se percata que aun quedan muchas cosas bellas en este mundo, que hay mucho por contemplar, por admirar, por querer. Imagina, una vez mas, su vida perfecta con la mujer de sus sueños, sus hijos, su hogar, su propia felicidad. De repente, su olfato siente aquel dulce olor. Sí. Es de ella. Mira a todos lados pero se da cuenta que está solo. Desde que nació. El frío de la soledad lo devuelve a la realidad y lo hace sentir aun más vivo, lleno de energía, lleno de desesperanza. Se siente capaz de volar muy alto, muy lejos. Extiende sus alas y, lo único que desea, por sobre todas las cosas, es planear por los aires, con tal de no morir bajo el fango.

Texto agregado el 26-07-2004, y leído por 326 visitantes. (7 votos)


Lectores Opinan
2009-10-29 16:09:41 Qué bien plasmas las ideas, los sentimientos; quién no ha pasado por esa etapa en que los sentimientos que sientes por alguien no son los mismos que esa persona tiene por tí, la angustia e impotencia que se siente, el intentar odiar sin conseguir. Primera vez que te leo pero me dieron ganas de seguir con tus otros escritos. 5*. maurapaz
2008-02-03 23:23:56 Un texto que nace de tus entrañas y como dice nuestra colega mitad Diosa mitad Humana... felicitaciones desde mi humilde morada hasta tu intrepido interior en la posmodernista "CIUDAD DE LA FURIA"... arcangel_ solar88
2006-09-10 00:46:57 No sé si sea un fallo de mi memoria y esté olvidando alguno de tus buenos escritos, sin embargo, creo poder asegurar que de tus textos éste es el que más me ha gustado. Impecable. Varias de las situaciones que plasmas aquí me llegaron bien hondo; justo ahora siento un vacío en el estómago. Ah, y ese televisor, ese televisor... maravilloso... y esto dice así: "...cinco, cuatro, tres, dos, uno; al aire..." ¡Carajo!.. Excelente. Una idea perfecta muy bien trabajada. Genial. Lo que si me genera una duda es el final... no sé porqué pero no me sabe del todo a Akeronte. En todo caso, esta diosa envía ¤¤¤¤¤ a su cauce en la posmoderna ciudad de la furia. Un abrazo, Athenea
2006-07-31 08:21:25 no sé qé extraer del texto. Seguro algo encontraría. Sin duda, es genial. maidenista
2006-06-02 14:42:27 La ironía que constantemente, en paralelismo con los comerciales y programas de televisión, se vuelca sobre el personaje es meramente hilarante. O quizás lo siento así porque uno estuvo en esa estúpida piel de perdedor alguna vez, porque esa historia que cuentas suena a deja-vu de lo ridículos que a veces somos. Y tomar conciencia de ello, es cierto, nos hace salir de ese atoyadero mental. Un abrazo Ikalinen
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