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Inicio / Cuenteros Locales / glori / Cicatriz y recuerdos (Reto ganadores)

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Cicatriz y recuerdos.

Cada vez que observo la cicatriz de mi brazo siento que me cuesta respirar. Éramos muy jóvenes. Ella era mi primera novia.
Ese verano estábamos de vacaciones en el campo. El lugar, solitario y poco frecuentado, era ideal para nosotros.
Todas las tardes, luego de disfrutar de la sedosa frescura de la laguna, nos tendíamos sobre la hierba para ver el sol descendiendo tras las colinas mientras compartíamos sueños secretos. Nuestro amor era posesivo y romántico. A veces nos celábamos como todos los enamorados.
Aquel día, un demente interrumpió nuestro idílico encuentro. Usaba un cuchillo; nos provocó varias heridas. Aterrorizado, comencé a correr y conseguí escapar. Mi novia gritaba, pero no pude ayudarla. Sólo me volví una vez, y noté su mirada suplicante que a partir de ese momento, aparece cada noche en mis pesadillas.
Llegué al pueblo. Tenía un horrible corte en el brazo izquierdo; mi ropa estaba cubierta de sangre. La gente me acompañó, y todos corrimos para socorrer a Ana.
Hallaron su cadáver en la laguna con profundas heridas de arma blanca. En ese momento supe que mi vida también había acabado; nunca volví a ser el mismo.
Han transcurrido varios años; mi cicatriz se está desvaneciendo poco a poco. Algunos detalles de lo que ocurrió ese día continúan latentes en un rincón oscuro, allí, en el pasado, donde imagino que un hombre sin rostro destruye a una niña inocente, una y otra vez.
Durante un tiempo la idea de atrapar al monstruo que me había quitado a la mujer de mi vida se convirtió en una obsesión.
Últimamente sólo intento olvidar, aunque no es sencillo. Muchas sensaciones me embargan cada vez que recuerdo los ojos azules de mi amada mirándome interrogantes. Culpa, miedo, incertidumbre.
Sé que jamás voy a encontrar otra como ella. Pero estoy comenzando a comprender que debo resignarme, por eso hace unos días regresé al sitio donde estuvimos juntos por última vez, y decidí acelerar el proceso de duelo. Necesitaba hacer una especie de catarsis para aceptar los hechos que tanto había intentado negar. Entonces permití que mi furia aflorara nuevamente, le cuestioné los motivos de su traición a la mujer que tanto había querido y luego de comprobar que nadie estaba observando mi ceremonia secreta, arrojé al fondo del lago el cuchillo que usé para matarla.

Texto agregado el 28-01-2012, y leído por 269 visitantes. (13 votos)


Lectores Opinan
2013-01-22 23:06:53 Yo ahorqué a mi hija en el lavabo. samuel_tristan
2013-01-14 13:40:05 Hay cicatrices del alma que no se pueden ocultar. Está muy bien. 5* rigoberto
2012-04-12 22:10:08 Me gusta la historia. Bien narrada, con lo necesario y suficiente y un golpe sorpresivo como final. Acaso deberías reescribir el párrafo último para no provocar ambiguedad. Salú. leobrizuela
2012-03-28 16:51:17 Excelente. ZEPOL
2012-03-28 16:48:13 atrapante tu cuento me encantó la forma de llevarlo a tu narrador********* yosoyasi2
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