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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La princesita isabella y el mendigo de las monedas de plata

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Erase una vez siglos después de que las espadas chocaron en un tiempo medieval. Ahora en el presente el cemento ha bañado lo reverdecido, no están vencidos imponentes se abren camino para recuperar su destino.

Castillos de miel rodeados de bosques de concreto, allí la princesita isabella en su dragón de fuego veloz de color púrpura voló entre hermosas nubes rosas. En el vestido de la princesita isabella se puede ver el cielo y en la noche destella como estrellas, deslumbrando la oscuridad la luna le brido su esplendorosa lealtad.
La princesita aferrada con todas sus fuerzas en su dragón dejando una estela de fuego atrás, sintiendo la velocidad en su dócil rostro enternecedor, ríe porque siente coz quillas en su corazón, pasando en esta ocasión en nubes tricolor quedan enredados sus cabellos crespos esos colores hermosos que entre sus cabellos se vuelven pétalos de orquídeas tan sedosos que todo el entorno se vuelve esplendoroso.

El mendigo es un viejito que utiliza un viejo palo de bastón, al lado tiene un costal de cartón, no tiene zapatos y en sus pies se puede notar claramente el trajín de un inclemente existir; sus uñas están mugrosas, largas y resquebrajadas.
Las gentes cuando pasan por el lado del mendigo lo ignoran cuando pide algo para comer, indiferentes lo juzgan, no lo aceptan porque la calle es su hogar, no pide limosna aunque muchos le ofrecen sus monedas, dando la espalda las ignora porque no venían con muy buena intención que los ojos delato.
El mendigo con dificultad en su caminar toma un pétalo con sus maltrechas manos, este asombrado la observa brillar, una sonrisa desde adentro de su ser ha de desfogar. El mendigo se había olvidado de su suerte, introdujo su mano en su bolsillo que tiene mil rotos y saca una moneda de plata, la pasa entre sus dedos haciendo girara las ambas caras de la moneda, que tiene una orquídea plasmada en alto relieve en una de las caras y en la otra cara lleva el sello de la luna y el sol que puede llegar alumbrar un corazón.
El mendigo pone la moneda en su dedo índice, moviendo su pulgar de abajo hacia arriba como si fuera un resorte es lanzada la moneda por los aires. Girando, girando y girando la moneda el bosque de concreto y cristales fue alumbrando.
La princesita isabella vio esa luz extraña. El dragón desfogo una bocarada de llamas y se dirigió hacia la luz y sin demorar encuentran al mendigo sentado masajeándose el pie que no lo deja caminar bien.
La princesita isabella intrigada baja de su dragón y se acerca al mendigo quien ya trataba de ponerse de pie y asombrado por la presencia de la princesita, un poco asustadizo por el dragón púrpura que arroja pequeñas bocaradas de fuego al respirar. No hubo saludos pero el viento hablo por ellos.
El mendigo le entrego una moneda de plata a la princesita isabella quien la llevo consigo hasta el cielo donde la dejo caer. Girando sin cesar y sin parar de destellar mostrando a todo el mundo una señal del destino.
La moneda de plata cayó en medio del valle de fe de cuentos, tembló por un instante la tierra no por furia si no porque está contenta.

La leyenda del mendigo de las monedas de palta comenzó a crecer sin freno, las gentes lo buscaron para apropiarse de sus monedas de plata las cuales varias alcanzaron hacer robadas, aquellos pillos al pasar por el desierto todo se volvía incierto porque las monedas de plata se le desvanecían como por arte de magia.
El mendigo no se volvió haber y sus monedas de plata no se volvieron haber destellar y las arañas volvieron a reinar, los vientos quisieron escudriñar pero el mendigo definitivamente desapareció y lo único que quedo fue la moneda de plata que a la princesita isabella regalo, la lleva colgada de su pecho para que la noche se vuelve iluminar con una luna llena y en el día nevaran flores de mil colores, las telarañas se volvieron notas musicales para entonar una canción que les llega al corazón y así todo feliz término.

j.c.n-27-diciembre-2011

Texto agregado el 26-04-2012, y leído por 170 visitantes. (0 votos)


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