Ármame con tus labios.
Cauteriza mis heridas con tu lengua.
Sostenme con tu beso que respira en mi boca.
Entrelaza tu saliva a mi saliva.
Dame vida: musa viva.
Porque hay veces que la noche llega y quema.
Porque es doloroso el tormento de los hombres que aman
con el hambre de querer comerse desnuda a la amada.
Cobíjame con tus piernas.
Chúpame hasta las venas.
Purifícame cada día que pasa, amor mío,
con el espíritu fuego que incendia entre tus piernas.
Amargas y pálidas son mi alma y la cama si tu lluvia,
si tu orgasmo, no las mojan, no las llenan.
Ámame suave, violentamente. Acaricia mi ternura negra.
Yo: sucio sacerdote.
Tú: monjita libidinosa.
Porque te amo con el más puro sentimiento
y con mis ganas más cochinas y perversas.
Elpinchequijote. |