VALOR
I: ¿Por qué no llegar a todo límite experimentable en la vida? Después de todo, por profundo que resulte cualquiera de ellos, no lo será tanto como el ensayo de la muerte.
¿No representa, de cierta forma, una cobardía el no atreverse? ¿No se estaría más preparado para lo que siga, al traspasar esas barreras y restricciones; al sentir, al experimentar, al asomarse a ese conducto que nos liga con la frontera?
Las soluciones son todas cuando el fin es único.
II: No hay emoción tan grande como lograr lo imposible, sin que nadie lo sepa nunca.
III: La tarde pierde claridad. Quietud. Mi grito desgarra al viento, huyendo entre mis poros hasta la parte viva de la montaña; contándole una y otra vez mi osadía.
IV: El único que conoce el domicilio del valor es el miedo. Si nunca has sido terrible, vergonzosamente cobarde, aún no conoces el barranco de tu valor.
V: Quisiera saber si amo lo que hago o simplemente temo abandonarlo. Hacer a un lado nuestra historia; dando paso a la segunda parte de la hipótesis.
VI: Los perdedores festejan las victorias. Los ganadores las disfrutan.
VII: Armonizo mi amor propio. Intento a toda costa vencer mis miedos. La prioridad soy yo; me lo ordena la naturaleza, quien todo lo ama.
VIII: La gloria suele acercarse a nosotros cuando nos alejamos.
IX: La cobardía aflora cuando la verdad dice “no”. La valentía comprueba que la verdad no existe.
El bien y el mal son el único recurso del indeciso. Lo correcto es el procedimiento del hombre.
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