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Sexto Sentido

Juan Maturana había sorteado varios años de un cansado trabajo hospitalario; en general era un tipo bonachón, aunque su pasión como buen Hombre ... el fútbol , ocupaba gran parte de su tiempo libre.
Desde que había llegado al ala de la maternidad del hospital Doc. Wladimir Castro, se había destacado por ser un trabajador eficiente y muy recto, hasta se había ganado el denominativo de “Señor Maturana”.
En la contraparte femenina , anotaba goles en contra , por sus típicos comentarios machistas, he indoloros , a veces hasta crueles, sobre madres, sus dolores y partos.
Con Estercita Domínguez habían tejido sin querer una relación profesional de “competitividad adivinatoria”. Juan aludía que cuando una parturienta era “ gritona” el producto sería una “hembrita”.En tanto Estercita realizaba las profecías a través de una inspección rigurosa, aunque a veces de ojeada, a las abultadas barrigas maternales.
Después de años en esta campal batalla adivinatoria, los prejuicios de Don Juan habían crecido, ya que él aseguraba que tanta adivinación de doña Estercita obedecía a algún factor secreto que no era conocido por él.
En esta campaña todo era válido, hasta las coimas por información de algunas de las otras mujeres que allí trabajaban .
En fin había llegado a la secreta conclusión que pese a sus galanterías y coimas existía una promesa mas profunda entre ellas , una especie de pacto de género, de manera que cuando él requería alguna información , de una u otra maneras terminaban diciendo ..” cosas de mujeres....nuestro sexto sentido”
Este juego que había comenzado como comentario , restringido a unos minutos, había trascendido generosamente a otros compañeros de esa ala hospitalaria.
Con los años Don Juan había comenzado a mejorar su capacidad adivinatoria, incluso en ocasiones coincidían ambos “masteres en adivinación” frente a una parturienta.
Lo que nadie sabia era que Don Juan ya no solo utilizaba su registro de gritos, sino que había agregado un tópico nuevo ...el volumen y forma de la barriga...claro que solo la utilizaba cuando alguna situación lo ameritaba. Sobretodo con las mujeres multíparas que tendían a reprimir sus llantos..quizás como producto de una vida llena de ellos.
Estas coincidencias no pasaron inadvertidas por sus congéneres , lo cual trajo mas de alguna broma , en relación al contagio adivinatorio femenino.; a lo cual Maturana prefería omitir comentario, anteponiendo su famoso seño ,que dejaba a sus compañeros sin cometario alguno.
El jueves 29 de Febrero su turno le permitiría salir antes de que cerrara el supermercado y podía ir a su compra mensual, que aunque presentaba ese denominativo, era sabido que era solo un nombre ficticio, pues sus pasadas al glorioso lugar eran mas de las que él hubiese querido llevar.
Este día parecía , un día normal como tantos otros vividos. A las 12:00 en punto , mientras sonaban las campanas de la catedral de San Salvador, entraba llorando , con un gemido lastimero una muchacha , casi una adolescente . Al principio no pareció notarla , aunque la coincidencia de las campanadas , ya le habían dado una suerte de llamativa atención, que había preferido anularla detrás de el arreglo de fichas atrasadas.
Sin embargo no pudo resistir esa mirada de cachorro herido , que lo observaba como en busca de una ayuda lejana. Venciendo su antipatía Juan se acerco para acomodarla mejor en la camilla que le había correspondido , mientras esperaba alguna asistente que pidiera atenderla y prepararla para el parto posible .. Al acomodarla , ella no sólo lo miro convirtiendo su gesto de dolor en una escuálida sonrisa, si no que se atrevió a tocarle la mano ,dándole un pequeño apretón sincero ...Juan recordó cuando aun las cosas de las tocaciones generosas eran parte de su vida con su mujer e hijos lejanos. Lo que lo llevo a bajar su resistencia a los afectos , permitiéndose acariciarle la barriga sin prejuicios , dándole algunas palabritas de tranquilidad., desconociéndose en el momento que lo hacia.
Al rato llego la asistente que se llevaría a la joven mujer para prepararla al parto que al parecer serían en pocos minutos dado la cercanía de las contracciones que eran manejadas por la mujer con un quejido profundo .
Juan pese a su agitado trabajo , no pudo despegar su pensamiento de esta joven madre que lo había tocado con su ternura mas allá de la carne, haciéndolo sentir casi desnudo.
Alrededor de las 15:00 de la tarde se había acercado a la sala de pre-parto y casi escondido había visto a la chiquilla aun sin poder darle vida a su vida. Se había dado hasta el permiso de preguntar a las enfermeras por el estado de la chiquilla pecosa de las 12:00.
A las 18 :00 horas se había decidido hacerle una cesaría a la mujercita ...ya estaba escrito y sacramentado...primeriza , con nula dilación , lo que impediría un parto normal.
Mientras estaba en el pabellón, Juan se había dedicado a redistribuir su trabajo meticulosamente.
Pasado las 7:00 de la tarde se había encontrado con la sorpresa que la madre ya había dado a luz a la guagua, pero para su estupor ....estaba muerta.
Se imaginaba el dolor de aquella chiquilla que debería verse enfrentada a la soledad y al dolor de la perdida de quien prometía una vida en conjunto ,. Debía ser un dolor mayor al sufrido por el mismo , cuando había quedado abandonado formalmente por su mujer y familia.
A Estercita le había tocado la ingrata tarea de enlular al recién- muerto .Juan en un acto inigualable se había acercado a preguntar por el bebito .Al ver a Estercita limpiando al niño , tomo conciencia que no había alcanzado a predecir el sexo del niño o niña y decidió comentárselo a su Contrincante histórica . Estercita lo había mirado con una cara sin expresiones ; coincidencialmente a ella le había pasado lo mismo. En fin Juan acompañaba el ritual de vestimenta y enlulamiento de una niña dormida ,hermosa y pecosa como lo era su madre.
Estercita al terminar le dio a la pequeñita para que la llevara a la morgue en espera de que alguien la reclamara . Juan la tomo en sus brazos y sintió una emoción en su pecho , de esas emociones profundas que te mueven el piso . Sin querer y pensando en la belleza de la niña , comenzó a caminar tranquilamente como si la salida a la compra del supermercado ya no significara nada , como si nadie lo apurara y como si recordara concientemente que nadie lo esperaba en casa .
Mirándola tiernamente y acurrucándola en sus brazos comenzó su peregrinar hacia la morgue ...Mientras caminaba decidió contarle a la chiquilla de otra chiquilla que había conocido y que también como ella lo había estremecido. Mágicamente desde sus recuerdos había saltado a su boca una canción casi olvidada y había comenzado a cantar suave y afinadamente....
.....pececito que nadas
en el mar de la vida ,
pajarito que vuelas alto
mas allá de las nubes .
ven y cántale a mi niño
ven y cántale a mi niño.....

Sus versos a veces cortados por el olvido o por un lastimero remiendo sin rima, eran intercalados por pequeños diálogos espontáneos de abuelo o padre-chocho.
Estaba tan involucrado en esta suerte de sanación de su alma ,que no tomo conciencia de la mirada profunda y de los ojos de la niña ,que seguían sus canciones y movimientos . Hasta que como acompañando su tarareo suave la niña había lanzado un suspiro suave.
En ese momento Don Juan había entendido el porque de su caminar lento y tranquilo ...había encontrado la causa de su anulación adivinatoria ..había logrado entrar y sacar su sexto sentido ....

Texto agregado el 03-08-2004, y leído por 83 visitantes. (0 votos)


Lectores Opinan
2004-08-03 21:07:48 Aunque la muerte temprana siempre me entristece. El escrito es bueno. fuentesek
 
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