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Inicio / Cuenteros Locales / KARISTESE / El que menos tiene.

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El que menos tiene.


Recuerdo que era el año de 1996, yo tenía 6 añitos. Asistía a una escuela particular. En ese año nos tocó una mala racha y mi papá se quedó sin trabajo y vivimos tiempos de vacas flacas. No teníamos nada. Me cambiaron de escuela y me pasaron de una particular a una de gobierno. Todas mis amigas de mi anterior escuela eran “ricas”. Una de las que era amiga del kínder me invitó al cine. Y vi el aguador. Mi mamá estaba muy animada por que iba a salir con mis anteriores amistades.

Mi mamá me puso un pantalón deportivo en color azul una chamarra del mismo color y una camiseta en color blanco percudido. Y un tenis medio limpios.

Mi papá con muchos trabajos me dio para la entrada del cine, al salir del lugar jamás en la vida se me van a olvidar estas palabras.

Salimos del cine cuando Irene una riquilla dijo “que milagro Karina, tenía tiempo de no verte con eso de que te sacaron de la escuela” mis palabras solo fueron “si, ahora estudio en otra escuela” y ella me respondió “si ya se, estudias en una escuela de pobres, como ya no tienes dinero”.

Era muy niña para entender las cosas, pero ese episodio de mi vida llegó a mi mente cuando cumplí los 15 años y mi papá me ofreció escuela particular.

En ese momento me acordé de ese episodio de mi vida. Penoso por cierto, no por mi si no por ella que su nombre es Irene.

Pasaron los años y me he dado cuenta de que las cosas son diferentes a como yo las creía cuando era una niña. La vida es la única en cobrarte todas y cada una de las que haces. A veces estas arriba y otras abajo. Aprendes más de tus errores que de tus éxitos. Cuando te caes, y te levantas te das cuenta de que tan fuerte eres.

Regresaba de la escuela y vi a una mujer de mandil color amarillo. Ella vendía gelatinas a fuera del metro, era tanta el hambre que traía que pedí una gelatina, y cual va siendo mi sorpresa, esa niña que me dijo algún día que yo ya era pobre y que ella era una de las riquillas ahora vende gelatinas afuera del metro. Y no es malo llevar esa vida, simplemente ponte a pensar en que no es más pobre el que menos tiene sino el que menos necesita. Y a ella lo que le hacía falta era un poco de razón, y pensar con la cabeza, tal vez en ese momento ella gozaba de lujos, cuando yo en ese entonces no tenía nada,
y ahora la historia cambio…

No me queda más solo agradecer lo que en este momento tengo por qué no se si el día de mañana lo tenga.

Texto agregado el 18-09-2012, y leído por 126 visitantes. (0 votos)


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