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Inicio / Cuenteros Locales / zorin / EL PALACIO DE LOS MARQUESES DE TORRE TAGLE

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Es lo mejor de la arquitectura colonial limeña, la soberbia mansión de los marqueses de Torre Tagle, que hacia el año 1734 ya se encontraba construida con el estilo mudéjar; cuentan las crónicas que en los distantes tiempos del Medioevo, en las espesuras de las montañas de Santander, enaltecidas por la magia descriptiva de Pereda, nos cuenta que una gentil infanta de león, entretenía sus ocios en la caza, seguida de brillante sequito y de numerosa jauría de finos mastines, cuando de pronto de un árbol achaparrado se desprendió una gigantesca serpiente(1) y sin que la princesa lo advirtiera se deslizo hacia ella que descansaba de las fatigas cinegéticas, pero los silbidos que producía la despertaron y empezó a lanzar gritos agudos, sus acompañantes se habían alejado bastante persiguiendo a un jabalí, pero afortunadamente se hallaba cerca un caballero de rancia estirpe entregado a las actividades de la cetrería, que llego raudamente montado en briosos corcel, armado arremetió decidido contra la serpiente y le dio muerte de certero y poderoso golpe de lanza, la infanta quedo sorprendida y maravillada con el gentil mancebo, quedando prendada y considerándolo digno de su ideal amoroso le entrego su corazón, luego conduciéndolo ante la presencia de su real progenitor consiguió que este ratificara solemnemente la promesa amorosa, que tuvo cumplida realización, el Rey en prenda de amistad y deferencia lo invistió concediéndole el blasón, con esta singular leyenda “Tagle se llamo, quien a la sierpe mato y con la infanta caso” luego construyeron un hermoso castillo que sirvió de residencia a la feliz pareja y a sus numerosos descendientes, pasando el tiempo uno de ellos don José Tagle y Bracho siendo poderoso y rico, se puso a las ordenes del virrey Carmine Nicolás Caracciolo, príncipe de santo Buono, vigésimo virrey del Perú; don José Tagle y Bracho desde la cubierta del navío “nuestra señora del Carmen” apreso al barco pirata “san Luis” fue entonces que en muestra de vivo reconocimiento, el soberano le concedió permiso y facultad de adquirir solar en la muy noble y muy leal ciudad de los reyes, fue entonces que se erigió el palacio de los Torre Tagle, pasaron algunos años y el ultimo de los marqueses de Torre Tagle firmo el acta de independencia en 1821, dos años más tarde fue presidente de la naciente republica del Perú.

El edificio en esa época tenía una amplia fachada que caia sobre la calle llamada en ese entonces “san Pedro” luce 2 bellísimos y tallados balcones de caladas celosías, balcones labrados y favorables a la espera galante, al centro se elevaba la portada de piedra con el escudo nobiliario, el interior no es menos esplendido, con un zaguán amplio y ricamente embaldosado, que ofrece el descanso de 2 cómodos escaños de piedra y un magnifico arco pétreo da acceso a un patio, donde la luz del trópico inunda y sobre cuyos azulejos que el alarife Barreto colocara en 1735 el sol destella su mejor purpura.

Hacia la derecha se alza amplia y acogedora la gran escalinata, delante de la cual se levanta otro hermoso e imponente arco de piedra, finamente labrado y con esbeltas columnas de capiteles corintios, con el mejor estilo del siglo XVIII; el patio está rodeado de grandes columnas también corintias, que sostienen las galerías altas de rica madera tallada y puertas artísticamente trabajadas, que dan acceso a las grandes habitaciones decoradas con el más refinado gusto, frente al arco de entrada del fondo se encuentra un vasto salón que recibe luz de 2 grandes ventanales de preciosos marcos, se penetra a este recinto por una puerta ancha de 2 hojas de madera repujada, el techo tanto en las habitaciones de la primera como de la segunda planta son un prodigio en el arte del tallado y del taraceado, los pisos son de baldosas unos y de madera encerada otros, la parte más suntuosa de la casa es donde se hallan los aposentos, que en otros días ocupara la familia muy noble de los Tagle y después sus descendientes los Ortiz de Zevallos.

Los salones exhiben en sus muros cubiertos por ricas y elegantes colgaduras, las puertas se hallan bordeadas por magníficos cortinajes, en los vanos atrae la atención valiosas pinturas de reputados maestros, como don Teófilo Castillo el insigne evocador de la colonia con su procesión, los pisos están tapizados de riquísimas alfombras, la capilla contiene un esplendido altar donde el arte churrigueresco con su pompa ornamental luce sus mejores galas, el retablo es todo recamado de oro, luego al pasar al comedor se ve alhajado de cómodos sillones de baqueta, enconchados armarios y sendos aparadores que guardan sutil y primorosa cristalería de bohemia y vajilla de plata labrada.

En los dormitorios se aprecian muelles lechos ocultos por bellas colgaduras, con grandes armarios de madera tallada y rematada su armazón superior por la corona del marqués, los muros del corredor alto están revestidos de azulejos que exhibían los personajes y pasajes más notables de la historia antigua y colonial Peruana.

Aseguran que para la construcción de este palacio, el marqués de Panamá porteo en sus propios bergantines la piedra tallada para los arcos de los zaguanes y escalinatas, de Costa Rica vinieron las maderas para los artesonados y balcones, de Guayaquil llegaron los balaustres de cocobolo y los hermosos azulejos llegaron de Sevilla, se construyo con todo el gusto de un artista, con toda pompa la concibieron haciéndola ostensible.

Por esta casona discurrieron lo más representativo de la nobleza colonial, luciendo la riqueza de sus atavíos y su talante señorial, apuestos caballeros de pelucas empolvadas con casacones bordados y recamados zapatos con áureas hebillas, chalecos guarnecidos de rica encajeria, calzas de seda y pantalones a la rodilla, ajustados por delicadas ligas; damas de amplios trajes de crujiente y floreada seda, ufanos en el vuelo redondo de las crinolinas, las bellas tapadas cubriendo parte de su hermosura bajo el pícaro mirar del ojo libre, bello el escorzo del brazo y sinuoso el andar gentil, gracioso el ademan y belleza en toda su figura.

Los artesones o casetones que exhibe el palacio de Torre Tagle, competía en fina ejecución con la sala de sesiones del senado, que era el antiguo local del tribunal de la inquisición, también competía con el convento de san francisco, en este palacio de Torre Tagle con sus artesones a los que Arabia dio el bellísimo arte mudéjar, que en España exhibe muestras valiosísimas; aquí murió el presidente Miguel de San Román y Mesa, también se celebro el primer congreso americano de Lima, en el que cupiera brillante figuración a don Domingo Faustino Sarmiento, arquetipo de nuestras jóvenes democracias, durante la ocupación de Lima por los Chilenos en 1881, este palacio sirvió a la cruz roja que organizara el inolvidable almirante francés Du Petit Thouars, hoy sirve de sede al ministerio de relaciones exteriores del Perú.


(1) animal legendario y de origen satánico.

Texto agregado el 08-11-2012, y leído por 143 visitantes. (1 voto)


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