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Inicio / Cuenteros Locales / KARISTESE / Merolico.

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Merolico.

¿A dónde puede llegar la ignorancia?

Muy lejos cuando tienes la libertad de tomar un micrófono y hablar y hablar como loco y decir una de barbaridades. El abuso de la ignorancia, es muy fácil verle la cara los demás. Lo peor de todo es que se le da crédito a este tipo de personas.

Era sábado cuando me encontraba lista para dar un paseo por las calles del pueblo cuando un hombre de camisa negra, pantalón en color gris, de cabello negro corto, de complexión robusta y un tanto bajo de estatura con un enorme abdomen. De una maleta grande sacó un amplificador, un micrófono, una bolsa en color vino. Pintó en el suelo un enorme rectángulo, el que indicaba el territorio del “comerciante” y el “cliente”.

El hombre desapareció, pero nadie se acercaba al lugar para ver que tenía la bolsa que el hombre había dejado en el suelo. Ya oscurecía y la brisa del mar era más evidente, el calor solo desapareció un poco, el aire soplaba y movía mi cabello. Aproximadamente a los 20 minutos el hombre de nuevo hizo acto de presencia. Traía en las manos un micrófono, un rollo de cable y un amplificador donde conectó el micrófono.

Se escuchó un ruido estrujante que por poco me truena el oído. El hombre de barriga grande. Colocó una enorme maleta en el suelo y se puso el micrófono enfrente de la boca y fue entonces cuando empezó la descarga de ignorancia pura.

Dos personas de humilde apariencia se acercaron. De la boca del hombre salían palabras tontas. “señores, así es, llegó el medico de ustedes. Lo curo. “tengo el poder”. ¿Tengo el poder? ¿El poder de qué? ¿De verle la cara a los más débiles? ¿O qué?

Del “del hocico” del hombre salieron barbaridades impresionantes. Con decir “señor, si a usted ya no le funciona el asunto” (me imagino que el asunto es el aparato reproductor masculino)”úntese caca de vaca” me quedé con cara de “mensa”. ¿Caca de vaca?

Para el día de hoy no recuerdo todas las recetas que el hombre dio. Porqué este episodio pasó hace 4 meses. Pero de lo que si me acuerdo es cuando el hombre dijo “tengo el poder de detener todo” ¿detener qué? ¿El tiempo? las incoherencias siguieron. Entonces fue cuando el hombre dio recetas babosas son chiste. El tipo decía “cuando se estén muriendo se acordarán de mi”

Mientras yo me reía de sus estupideces. El hombre sacó las uñas muy pronto, pidió su limosna. Que mejor se ponga a trabajar. “señora, en lugar de gastarse ese dinero en eso que la hace ver gorda inviértalo en otra cosas. En mi”

No me explico cómo la gente que lo rodeaba seguía escuchándolo. Para ponerle “sal y pimienta al sabio discurso” el señor abrió la bolsa en color vino y salió una víbora. Él decía que nos podíamos acercara a ella. Porqué el señor (refiriéndose a Dios) con sus poderes ya le había quitado el veneno. ¡Qué poderes tan magníficos! “señora ya no se ponga esa crema tan costosa que solo le desgracia la cara mejor póngase azúcar con limón” ¿qué? ¿Azúcar con limón? Esa receta si es buena pero el señor no sabe que hay diferentes tipos de pieles unas más sensibles que otras tal vez esa receta te podría resecar la piel. Él decía que sin miedo te podías acercar a la víbora que nunca te atacaría. Ha y aparte de todo pasó una bolsa donde podías echar “el salario” una pequeña cooperación.

Después de tanta y tanta tontería tomé mis cosas y me fui a dar una vuelta. El calor me mataba. Después de una hora de caminar regresé al mismo lugar donde el “catedrático” daba su clase ya levantaba su “mercado”. Me quedé a disfrutar de mi agua congelada que era apenas suficiente para poder hidratar mi cuerpo. El hombre tomó un par de cosas y la enorme maleta y desapareció pero a los pocos minutos regresó, tomó la bolsa donde traía a la víbora y atravesó la avenida, pero el señor no se fijó y la sabiduría que decía tener no le permitió pensar que para poder atravesar una avenida, calle o por donde pasa un carro tienes que mirar de los dos lados. Él no lo hizo.

Una camioneta muy lujosa dio el frenazo no muy a tiempo y el que la hizo de médico, sexólogo, dermatólogo, astrónomo, filósofo, sabio, veterinario, no lo salvaron. Se suponía que tenía el poder ¿el poder de qué? Simplemente de nada.

Hubo gente que se preocupó más por la víbora que salió volando después del impacto que del señor. Así de feas estaban las cosas. El hombre decía saber todo y no sabía nada. Abusó de la ignorancia.

“El primer paso de la ignorancia es presumir de saber”

-Baltasar Gracián -

Es un relato real que me pasó en mis vacaciones de julio. Saludos.

Texto agregado el 11-11-2012, y leído por 184 visitantes. (0 votos)


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