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Inicio / Cuenteros Locales / malomo / El paraíso de Julio Rey

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Julio tenia una casita modesta en un barrio pobre de Montevideo, que había comprado con un préstamo a 30 años. Tenia la esperanza de terminar de pagarla antes de morir.
“Por lo menos voy a tener algo para dejarles de herencia a los cuervos” solía decir con socarrona filosofía.
La casita tenía 2 dormitorios, cocina, baño y un comedor de doce metros cuadrados con una pequeña ventana a la calle.
Todas las tardes cuando llegaba de trabajar, Julio se sentaba allí, en un viejo sillón comprado de segunda mano, a tomar mate con su esposa que sentada en una silla de hierro y formica, untaba tostadas de pan de ayer con dulce de membrillo.
Poco a poco y con gran sacrificio iban haciendo las reformas necesarias para que la casita fuera decorosa.
Un día, Julio llegó radiante de felicidad con unos rollos de papel pintado y cinco kilos de engrudo.
- ¡Mira Marta lo que compré en oferta en una tienda de decoración! Le dijo entusiasmado a su mujer.
Sin más tramite trajo escalera y un balde viejo y ayudado por su mujer puso manos a la obra de empapelar esa pared revocada del comedor que tan deslucida se veía desde afuera.
Cuando quedó terminado el trabajo, el empapelado mostraba el paisaje de un verdísimo valle suizo, con todo y castillo, como esos que nos venden en postales, fondos de pantalla y comerciales de chocolate.
Al poco tiempo, Julio amplió a mas del doble la ventana del comedor, para que al pasar, los vecinos lo pudieran ver tomando mate en su reino de papel, sentado orgulloso en su trono desvencijado.

Gustavo Malomo 1/08/2004

Texto agregado el 07-08-2004, y leído por 424 visitantes. (29 votos)


Lectores Opinan
2007-05-29 00:31:12 Que estas**************************************************** te iluminen amigo... nilda
2006-11-01 21:57:54 A veces nos gusta labrarnos nuestros propios paraísos. Pero quien sabe si es necesario...Precioso cuento! josef
2006-02-18 21:36:19 Julio construyó su paraíso al interior de su casa – el verdísimo valle suizo – pero también abrió su vida, amplió su ventana y por ahí el mundo entró a sus casa.***** loretopaz
2006-01-23 19:20:56 Instrucciones para construir un paraíso.... muy bueno. Felicidades mosco
2006-01-05 02:37:46 Malo: solo los uruguayos sabemos qué se siente al empapelar una pared y tomar mates. Mis congratulaciones. rabdomancia
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