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Inicio / Cuenteros Locales / alipuso / Aventura

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AVENTURA


I: Concepto de la aventura en el adolescente inteligente: “Viajando de ray a lo largo de este accidentado país, volaré. Volando en primera clase a lo ancho del planeta, viajaré”.
La aventura, sinónimo de dominio, actúa en relación directa con la confusión de futuros. -No hay que olvidar que dar el primer paso, fraguando el segundo, es una ventaja cuando se anda un sendero accidentado.

II: Nuestras vivencias, aparentemente vacías, consecuencia de un presente eventualmente hueco, nos exigen la aventura sin tregua; al no hallarla caemos en un borde pasajero de frustración. Es el momento de dejar de buscar, para encontrar.

III: La risa brota de mi vitalidad, obligándome a decidir el porvenir ante las circunstancias imprevistas; evitando a toda costa una lógica de supervivencia animal.

IV: Una persona irresponsable, en un sentido interesante, que acate las responsabilidades que esto atañe, nunca siente la necesidad del esparcimiento, de unas vacaciones merecidas, debido a que la vida le obsequia a diario las vivencias que el responsable, en un sentido aburrido, se gana una semana al año.

V: A mi tío Fernando le gustaba enjuagar su dentadura postiza en el WC. Era una alegría endurecida la suya; alegría de niño, al cual le gustaba contarme lo bien que solía jugar con la vida.
Fabricó cerveza clandestina en Falfurrias, Texas, durante la prohibición norteamericana; Al Capone fue su único cliente.
Aseguraba haber conocido a Pancho Villa en Chihuahua, la tarde en que los villistas llegaron hasta la tienda de abarrotes donde el joven Fernando trabajaba como dependiente. “Se robaron los machetes, el maíz y las cuerdas –me dijo-; y a mí ni me pelaron. Así que aproveché la ocasión para llevarme de paso una navaja de hoja libre, de esas que antes se usaban para rasurarse... ¡Chingao’! ¡Y ahí me tienes todo cortao’ de la cara a los catorce años!”
A sus nueve décadas y media su risa era preciosa, inmaculada; hasta aquella tarde calurosa en Monterrey, cuando los recuerdos lo encontraron dormido, al aire libre, como siempre.
El tarro espumoso quedó sobre la mesa.

Texto agregado el 07-08-2004, y leído por 962 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2008-09-24 17:18:20 Que buena historia la de Fernando y su sonrisa preciosa y la cerveza en la mesa. Aventura emprendo cada día, con entusiasmo que no cesa, en esta aventura de vivir la vida que quiero, la que me gusta, la que necesito. la-negra- chilena
2004-08-13 21:07:10 Un bello y tierno final bien narrado.ademas de inmterezante y con su simpatia maravillosa. gatelgto
 
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