MÉXICO
I: La gente con coeficiente de inteligencia por debajo del mínimo normal, y los que gozan del mismo más allá del máximo permitido, ambos suelen resultar inútiles para este país.
II: México sigue ejerciendo una singular autodefensa ante su propio fantasma. -Todo refrán tiene su anti-refrán.
III: Durante su juventud, la inconstante del mexicano estándar es la solución inmediata. En la vejez, su invariable es la búsqueda sin fin.
El reto es ser todo con, a un simple parte de.
IV: Amo a mis vecinos porque desconfío de ellos. Acaso los querría si les confiara.
Paradoja del pueblo mexicano: desconfían del gobierno; es por esto que siempre terminan amándolo.
V: Los padres, cuyos hijos estudian la educación básica en escuelas privadas de México, deberían demandar a la secretaría de educación pública ante la procuraduría federal del consumidor.
VI: Los discursos religiosos del siglo XIX, en México, son semejantes a la demagogia que, quiérase o no, sigue proponiendo el presidente. Las procesiones religiosas de aquel siglo a los desfiles conmemorativos oficiales.
Las fantasías de los niños de ambas épocas han sido modificadas, únicamente, por el comercialismo.
VII: Anotaciones de Quetzalcóatl a su retorno de un viaje con seres que le enseñaron: “Las estrellas, discierno, son la luz que apenas se colaba a través de los pequeños orificios en esas aspas oxidadas de lo que ellos llaman ‘un viejo ventilador de techo’.
“El día llegaba cuando el período de tiempo transcurrido entre el rotar de un aspa y otra permitía el paso de una luz opaca que, recuerdo, emitía aquella peculiar bombilla; la cual, a su vez, misteriosamente, apenas iluminaba esa fría y extraña habitación en la que me mantuvieron atado durante varias semanas.
“Aún no son capaces de comprender la verdadera oscuridad”.
Las aspas giran a la misma velocidad. La Nueva España se sigue preguntando cuándo llegará el día en que un cóncavo resulte prominencia, y cierto convexo un huevo.
VIII: Cada humano necesita de alguien…
También, casi todos, en conjunto, necesitan de alguien. Principalmente en esta patria mía.
IX: La Tenochtitlán del siglo XXI, en singulares aspectos, sigue siendo una mujer ingenua, ignorante, testaruda, enamorada de su pasado en un nivel crítico de su real interpretación.
X: Con permiso de López Méndez: México, ¿crees en mí?
XI: Benito Juárez podría haber acorralado al actual presidente de México: “El provecho del impuesto ajeno, ¿quedó atrás?” -Todo gran hombre debe guardar un exquisito sentido del humor.
XII: ¿Por qué será que, al paso de las semanas, el gabinete completo se sujeta con mayor fuerza de los podiums? ¿Le temblarán las rodillas?
Las cosas salen mal cuando nos preocupamos demasiado por ellas.
XIII: Las artimañas de quienes realmente controlan este país están basadas en el libro El Castillo, de Kafka.
XIV: Cuando una nación reprime su idiosincracia, a la vez sus tradiciones se convierten, de cimiento, en refugio.
Pero no te confíes paisano, si abusas de tu maravillosa idiosincrasia, puedes llegar a la extinción.
XV: El romanticismo barato del mexicano lo orilla a comparar para ser; evitando a toda costa distinguir para percatarse.
XVI: Erase que fue una hoja rota, sucia, ensangrentada, del aviso oportuno de un periódico local, llevada por el viento una tarde, a lo largo y al infinito de Lomas Taurinas:
DR. WHO
Maestro en Artes Plásticas
Calle Aburto # 1994
Tijuana, B.C.N.
(¡Este espacio puede ser tuyo!
¡Conviértete en Asesino!)
XVII: La magia es ilusión: de fecha en fecha, México resulta, además de mágico, ilusorio.
XVIII: Día de Muertos :
En las noches de este otoño
mi país pidió a San Pedro:
“Que no falte en nuestro sueño
dulce atole con el dedo ”.
XIX: Una madrugada de octubre del año 2000, en Guanajuato, un poco borracho, después de disfrutar del Festival Cervantino en la Alhóndiga de Granaditas, y en compañía de un amigo, humedecí con mi saliva la yema del dedo índice de mi mano izquierda, para luego introducirlo en un portarrollos fotográfico que contenía una pequeña porción de las cenizas de cierto personaje de esa ciudad.
Las probé; imitando a mi amigo, quien había hecho exactamente lo mismo antes que yo.
Supongo que a la mañana siguiente las reciclamos en algo agradable.
XX: Un pueblo es grande cuando la gente cree en sí misma, antes de creer en su patria. Un pueblo es grande como derivación de lo individual; el conjunto es consecuencia.
De momento, mi vida es patrocinada gratis por mi patria, en la lista de clandestinidades necesarias para el progreso... y es que no tengo empleo.
XXI: Prefiero mi erección lograda con tus roces, a una elección ganada con tus poses.
XXII: Qué mejor pureza a la de la indígena artesana ancestral mazahua que no sabe una sola palabra de español.
Qué mejor muestra de progreso puro al de la indígena artesana ancestral mazahua que no sabe una sola palabra de español, sentada en la banqueta a treinta metros del puente internacional de Laredo, Texas, gritando con acento único, mientras ofrece su mercancía:
-¡One dollar, baby! ¡Just one dollar!
XXIII: ¡Cuales obras públicas! Si realmente me quieres convencer de algo, obra públicamente. –Si eres alacrán, cómprate unas alas.
XXIV: Dengantzhá, Boxay, Doxtha, Mexe, entre tantos más vocablos transparentes. Exquisita sensibilidad otomí en la fonética; en la estética del canto de aquella ave inquieta de pecho rojo, a mitad del desierto y la pobreza.
XXV: Sería irresponsable de mi parte generalizar al respecto, debido a que en los albores del siglo veintiuno existen excepciones exquisitas; pero... a la izquierda de la pantalla, el verde; a la derecha el rojo; en medio, una gallina devora a una lombriz, semi-enmarcadas ambas por un poco de epazote –sin frijoles, sin tortillas, sin sentido.
Pasé la tarde observando con detenimiento a la gallina inexperta engullendo poco a poco aquella lombriz.
El epazote se encargó de sazonar la sopa instantánea que el presidente de Estados Unidos deglutió en un plato desechable con ayuda de un popote de carnaval.
Una de tantas excepciones a la regla, mientras tanto, engrandecía su alma alimentando a sus tres gallinas; escogía más tarde el maíz para la próxima temporada. –Ella bien sabe que las gallinas pueden volar un poco cuando realmente se lo proponen.
XXVI: ¿Por qué prácticamente ninguna calle, avenida, calzada o circuito importante; así como pueblo, ciudad o provincia, en sus nombres, recuerdan a Quetzalcóatl? ¿Acaso porque era blanco? ¿Porque era superior? ¿Porque era tan bondadoso como inteligente?
Creo que la única diferencia entre 1513 y 2004 se basa en que el ser humano ha aprendido a archivar con mayor fidelidad su decadencia.
XXVII: A menudo, una plaza de toros es un estadio del tercer mundo.
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