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Inicio / Cuenteros Locales / KARISTESE / Luz para el camino parte 3

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Luz para el camino parte 3

Después de ese disgusto con la enfermera. Otra enfermera decidió quedarse con el caso y atender a mis padres. Me fui a comer con mi hermana que parecía tenía varios días sin probar un solo bocado.

-¿qué les puedo servir? – pregunta la mesera.
-quiero un sándwich con papas y un refresco .por favor el sándwich sin ensalada. – le dije al mesero.
-bien. ¿Y usted? – dice le mesero
-quiero solo una sopa instantánea.
-¿de tomar?
-Una botella de agua sin sabor – dice mi hermana y el mesero se retira - ¿sabes quién hablo?
-no. ¿Quién?
-el comandante Ernesto de la paz.
-¿ah sí? Y luego – dije muy nerviosa
-pues sé que tuviste algo con él – dice mi hermana
-sí. Pero eso fue hace muchos años. Yo solo tenía 15 años y él tenía 20 años. La última vez que lo vi yo tenía 20 años. ¿Y que dice?
-está investigando.
-¿cómo? – le cuestioné.
-aquí tienen su orden – dice el mesero que llegó en un buen momento porque me dejó tomar aire después de saber que mi primer novio estaba metido en los problemas de mi familia.
-cómo es que Ernesto anda metido en cosas de la familia – pregunté muy molesta.
-pues es normar que alguien que trabaja en la policía esté investigando, como se dieron las cosas por el arma de fuego que existe.
-esto no es ninguno de esos programas de tv. Nuestros padres son los que se están muriendo.
-ok, ya olvídalo. ¿Ya dormiste? – mi hermana me cambia la conversación.
-algo. En el avión. Pero no fue mucho.
-si quieres te puedes ir a dormir a mi casa. Mis hijas estarán encantadas de que su tía este con ellas.
-no, prefiero quedarme tu ve con tu familia.
-¡anda! ¿O es envidia lo que me tienes porque yo si estoy casada y tú no?
-sabes que, vete al carajo – le dije.

Y me retiré. Subí a ver a mis padres solo faltaban 30 minutos para la hora de las visitas. Decidí subir por las escaleras, pero mi físico no me ayuda en nada. Al llegar al piso 9 me tuve que parar y llegar a un sillón que se encontraba cerca de las escaleras. Me dejé caer por completo estaba exhausta. La sala se veía completamente sola, desde que bajé del avión era la primera vez que podía llorar libremente.

Lloré tan fuerte que mi voz se sentía ronca. De pronto escuché como alguien se acercaba al sillón. Al saber eso, vi la silueta de un hombre. Me dio pena que un desconocido me viera llorar. Dejé mi cabeza recostada en el sillón y me quedé dormida. Sentí que alguien me puso una suave cobija. Pero me acordé que me encontraba en un hospital.

-¿qué pasa? –pregunté adormilada.
-creo que tenías frío. – dice el hombre.
-perdón. ¿Pero qué hora es? - pregunté
-las 11:40 de la noche.
-¡oh por dios! ¡Solo faltan 20 minutos para la última visita del día de hoy!
-¡espera! Ellos siguen igual.
-¿cómo? A perdón tú eres…
-sí, me llamo Mateo. – ofreciendo su enorme mano.
-yo soy Sandy.
-que tal. Yo soy veterinario. – ha pues eso explica la razón por la cual el cuidó a camilo.
-¿y por qué estás aquí? – le pregunté.
-mi suegro sufrió un infarto.
-lo siento – era de esperarse. Creo que marcaré una línea entre los límites. Es casado. El ya dio el paso que nunca daré.
-bueno creo que podríamos platicar un momento – dice mateo

Después de charlar un buen rato me subí para ver qué era lo que estaba pasando con mi papá. La enfermera me dejó pasar para verlo. Pero solo pude estar dos minutos con él. Salí de la habitación y vi a Mateo que se encontraba en la sala de afuera. La enfermera me indicó que no podía quedarme en el cuarto debido al estado de mi papá. Me quedé dormida en los sillones de espera. Mateo se quedó conmigo toda la noche. Eran las 5 de la mañana cuando la enfermera me llamó me desperté de trancazo y el corazón me saltaba. La enfermera intentó calmarme, me llevó por el pasillo para entrar a ver a mi papá. Durante el transcurso del camino la enfermera me dijo que mi papá había sufrido un infarto. Entré al cuarto y vi a mi padre tendido en la cama, llegaron dos enfermeras, con dos hombres con un re vividor no podría explicar la situación que vi en ese momento. Una persona que vestía pantalón y blusa de color azul me indico que no podía estar en la habitación. De pronto llegó un doctor con una libreta en color gris sus palabras fueron “señores. Gracias. Háganme el favor de salir de la habitación, el show ha terminado. Enfermera la hora de fallecimiento 5:05 de la mañana. “

Mi cara era de no saber qué era lo que estaba pasando la enfermera se portó muy humana. Comprendió que necesitaba estar con mi papá en ese momento. Pasé al cuarto y vi a un hombre tendido en la cama que ya no estaba entre nosotros. Es esa línea delgada entre la vida y la muerte. En ese momento no pasaba por mi mente que ya lo había perdido. Más bien mi cabeza regresó el casete para poder reclamarle un sin fin de cosas al hombre que por días era el buen padre y otros era un ogro.

Una lágrima escurrió por mi mejilla hasta llegar a mi boca, fue cuando pronuncie “no sabes el rencor que te tengo, nunca jugaste con nosotras. Nunca fuiste a una junta escolar. Nunca fuiste a una actividad deportiva. Nunca fuiste a un festival. Siempre fuimos menos que tú. Nunca nos ayudaste colocar los cubiertos y platos para cenar. Nunca nos llevaste al parque. Y te estoy hablando de mi madre y de mi hermana pero nunca revisaste mis cuadernos. Aquel día 6 de enero sacaste mi cuaderno de español, y me regañaste, me pegaste, lloré hasta que me canse y lo peor que con 7 años tuve que fingir al teléfono que todo estaba bien, porque mi mejor amiga de la primaria me había hablado para saber cuáles eran mis regalos, ella me preguntó que si estaba bien porque parecía que estaba llorando, mi respuesta fue que todo estaba bien. Con solo 7 años tuve que fingir algo que era seguido y no me refiero a que te sentaras a revisar mis cuadernos sino a los insultos, las groserías, las ofensas que recibí desde pequeña, pero también recuerdo como tú siempre me vestiste muy bien, siempre con mis vestiditos pomposos mis zapatitos color blanco y mis dos colitas en el cabello. Pero es lo único bueno que recuerdo de ti.”
Escuché una voz desde el interior de cabeza que me dijo “necesitas perdonar”

Continuara…

Texto agregado el 05-04-2013, y leído por 94 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2013-04-25 01:12:44 esperare la continuación, me gustó mucho la historia Carmen-Valdes
 
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