La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net - Eddy_Howell - 'MIEDOPOLIS'
MIEDOPOLIS
MIEDOPOLIS
Terror Inverso
Cada día a las doce de la madrugada, en la necrópolis “El Desfiladero”, los muertos salen de sus ataúdes para volver a caminar sobre la tierra, y aunque sólo pueden hacerlo dentro del cementerio y durante escasas horas, el placer que les proporciona les hace olvidarse de que realmente son cadáveres.
Una noche, a todos les recorrió un intenso escalofrío por la espalda cuando Jason les confesó la verdad; que él en realidad estaba vivo.
La decisión
Dos días después llegaron a la entrada de la cueva. Los tres hombres, famosos por sus agallas, se miraron nerviosos, pues sólo hacia falta que uno de ellos entrara.
-Dejadme a mí –dijo uno-, soy el más viejo y el que más ha vivido, creo que ya ha llegado mi hora.
-No. Yo soy el más joven y fuerte, entraré yo, tal vez tenga una oportunidad de matar al monstruo –dijo otro aun sabiendo que eso era imposible.
El tercero, sin mediar palabra, entró en la cueva.
Norman Bates
Llegó al coche, nervioso, con ambas manos temblando, que no acertaban a seleccionar la llave adecuada para abrir la puerta. Miró la casa. La luna estaba detrás y proyectaba sus rayos esbozando un tenebroso claroscuro. Miró hacia la ventana. Una cálida luz, procedente del crepitar del fuego, que lanzaba tenues e intercalados destellos, iluminaba a embestidas la habitación. El incendio se propagaba. Algo pasó por delante de la pira y una sombra recorrió el techo de la estancia. Se sobresaltó y las llaves se le cayeron al suelo. Las recogió y al volver a mirar, una punzada le atravesó el corazón, que se paró, y cayó fulminado por el infarto, porque allí, centrada en el marco de la ventana, como si de un cuadro se tratase, vio, recortada por la luz, la silueta de la mujer a la que acababa de matar a puñaladas en la bañera.
Superstición
Los dos hombres regresaban tarde al pueblo, atravesando el bosque.
-No vayas por ahí, ¡y menos de noche!.
-¿Y puedo saber el motivo? –preguntó el extranjero.
-Porque allí –señaló el otro-, tras ese recodo, está el gato negro esperando.
Hubo una pausa en la que ambos se miraron que concluyó cuando el viajero dijo:
-¿Y a que espera?.
El pueblerino se acercó a su oreja y con un leve susurro pronunció:
-A que alguien pase para cruzársele en el camino.
El lector
Cuando estaba vivo le gustaba leer historias inquietantes, como ésta. Desconozco si allí donde mora puede seguir haciéndolo, pero si es así, seguro que aún conserva esa afición, por lo que es posible que notes algo que te roza el cuello ya que seguramente ahora está asomado sobre tu hombro leyendo esto.
Dedicados a Anapolar; porque es una gran aficionada a los micros, por sus ánimos, pero sobretodo, porque hoy es su cumpleaños. ¡Felicidades!.
Texto de Eddy_Howell agregado el 12-08-2004. La Página de los Cuentos - www.loscuentos.net
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