Estoy en el limbo relajante de la ruptura del cascaron fuera del esquema general y autosuficiente de la vida. En cuestión de míseros años me cae la madurez, con todas sus colosales ristras de puntos de vistas inéditos en el libro de mis nociones. Se vuelve el mundo mi parque y los límites conforman la estructura externa de mi imaginación. Me levanto con una perspectiva que afronta todo acontecimiento con un sencillo sistema analítico, y busco mucho mas profundo que lo que lo obvio se atrevería a revelar. Las cosas las veo por lo que son, circunstancias que no me cambian en si a mi como persona, yo sigo siendo quien yo quiero ser. Se esfuma en este nuevo estado de ánimo el perpetuo miedo de nunca encontrar mi vocación, pues resulta que siempre la he tenido. La forma de mantenerme en pie a ella, como aprendo, es el mas riguroso compromiso a hacer lo que mi corazón me dicte. Al final del día mi prioridad sigo siendo yo, pues aun no tengo progenitores a quienes entregarles mi vida, hasta que ellos tengan su propia. Es inconcebible que haya dedicado tanto tiempo a la tarea poco productiva de encontrar a esa persona amada, cuando tenía que haberlo invertido en encontrarme a mí, a conocerme, y a dirigir mi vida hacia un objetivo común. Ahora las riendas de mi cotidiana lucha las tienen mis sueños junto con una voz interna que aprueba y desaprueba actos, decisiones, y comportamientos que antes pasaban sin discernir. Así por eliminación dirigida termino siendo la persona que siempre he querido ser, una persona feliz. Estoy soltero, mas soltero que nunca, pero la soledad esta distraída con mi trabajo, mis proyectos, y mi lectura. Cuando el sol se acuesta, sonrío, pues la lucha ha sido muy ardua pero siento que estoy ganando… |