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Inicio / Cuenteros Locales / Carmen-Valdes / Semillas - Capítulo 3

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Semillas Capítulo 3

Danilo se durmió en el sofá después de hablar casi una hora con su novia, yo entretanto me puse unos guantes quirúrgicos y con una lupa comencé a revisar el antiguo documento, estuve al menos unas tres horas en eso, hasta que el cansancio me venció sin encontrar nada nuevo.

Me dormí apoyado en la mesa y un sueño se apoderó de mi casi de inmediato, en el veía a la tía Cecilia y al Tío Marcos, los padres de Danilo, con ropas muy blancas, rodeados de luz, que estiraban sus manos como mostrándome algo que se les escurría entre los dedos, como unas semillas que yo no conocí en el momento, unas pequeñas y blancas, otras negritas y brillantes, otras un poco más grandes en tono café y otras que supe de inmediato que eran, granos de café recién cosechado, era tan vívido en imágenes que casi pude tocarlos y olerlos, estiraba mis propia manos y ellos me las llenaban con estos frutos que eran suaves al tacto.

Desperté sobresaltado por el ruido de la alarma del teléfono a las 7 de la mañana. Debía ir a la oficina ese día, así es que protegí el delicado documento que había quedado en medio de la mesa, lo guardé en la caja fuerte, desperté a Danilo para avisarle que nos juntaríamos en la noche, y me subí al auto para pasar primero a mi casa por una ducha y ropa limpia.

Estuve distraído casi todo el día, terminé un par de proyectos que debía presentar al directorio de la empresa, relacionado con un tipo de armas nuevas que debían evaluar para la Armada de mi país, agradecí haber trabajado tanto los días anteriores, porque hoy solo había limado un par de detalles y estaba listo para mi reunión de las 2 de la tarde, comí algo rápido y como me gusta muchísimo mi trabajo, me olvidé rápidamente del extraño aparato que me había desvelado la noche anterior. Tuve una presentación exitosa y el próximo paso era reunirnos con unos generales y el ministro de defensa. Pero para eso faltaban un par de semanas, tiempo en que prepararían los prototipos finales yo sólo debería supervisar por lo que tendría tiempo para volver a la investigación.

Camino a la casona, de pronto recordé algo y viré en el coche en dirección a la Universidad que auspiciaba el trabajo de los padres de Danilo, le mandé un mensaje a él para pedirle que nos juntáramos allí. La fundación que generaba los fondos era privada, pero el profesor Francisco Torres era quien se relacionaba con dicha fundación, pues era el Director de Investigaciones, el debía saber en qué estaban trabajando los tíos antes de morir. Llamé al profesor y accedió a vernos. En cuanto llegó Danilo nos fuimos a su oficina.

El profesor Torres se veía mucho mayor de lo que yo lo recordaba. Se sonrió al vernos, luego de rememorar un poco las cosas que nos unieron en el pasado junto a los padres de Danilo traté de llevarlo al tema que nos convocaba.

- ¿Profesor usted tenía acceso a las investigaciones que hacían mis padres, hay registros, algo que pudiéramos ver?

- Chicos por Dios! Hay tomos y tomos del trabajo de ellos. Es solo ir a la biblioteca…

- Si eso lo sé Profesor, ya estuve allí hace dos semanas pero no es lo que busco - me quedé mirando a Danilo no sabía que ya había estado buscando en la Universidad – Me gustaría saber en qué estaban trabajando antes de morir, ¿hay algún registro de eso?

El profesor apoyó un dedo en su frente, tratando de hacer memoria, no en vano habían pasado ya diez años pensé yo, el hombre era algo viejo.

- La verdad muchachos ellos estaban en algo, pero en ese momento yo estaba fuera del país, creo que la fundación se quedó con esa investigación y se la pasó a otros profesores para que la siguieran - buscó en uno de sus cajones y sacó una tarjeta - el señor Lenox es quien está a cargo de ese tipo de cosas, quizás el pueda ayudarlos.

Nos despedimos del profesor y salimos al pasillo en dirección al auto y recordé mi chaqueta colgada en la silla, me devolví rápidamente antes que el profesor saliera y cerrara la puerta, al entrar el estaba al teléfono y le escuché hablar con el señor Lenox, - ¿se eliminaron todos esos informes? Sí, los de la última investigación - al parecer el hombre le dijo que sí, porque él contestó - eso era lo mejor, esa investigación no tenía ni pies ni cabeza - Salí de la habitación y toqué a la puerta para volver a entrar, el me miró sorprendido y le mostré la chaqueta, siguió hablando mientras me sonreía, me fui de ahí demasiado confundido.

Texto agregado el 25-07-2013, y leído por 115 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2013-07-28 14:59:45 Qué maravillosa manera tienes de provocar el enganche con el lector... el sueño, seguir la pista de las investigaciones y el corte perfecto... gsap
2013-07-26 19:41:14 Interés sigue en aumento. gus sugonal
2013-07-26 04:34:33 Carmen te aplaudo de pié, nos tienes en vilo. Quiero seguir leyendo. Besos. suedith
2013-07-26 02:22:39 La sigo, se esta poniendo bueno. biyu
2013-07-25 23:13:31 Siempre es un reto escribir una novela. Lograr mantener la atención en cada capitulo y el deseo de leer más. Aquí saliste bien librada. Saludos. Azel
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