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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Miel y café

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Inexpugnable amor que hace caer los granos de arena más lento, la noción de sus seres existentes son guiados por el palpitar de corazones que encienden la flama esplendorosa de la pasión.
Son las formidables tierras de la ensoñación donde las cadenas montañosas mantienen por siempre la más reverdecida primavera hasta que al caer la noche después de que una tormenta de improvisto se desató, luego terminó y los jardines mágicos fueron abrigados por los cálidos rayos de la impetuosa alba que se abre paso sin medida germinando todo muy lúcido, allí el viento lleva por todas partes sus aventuras en versos que envuelven el lecho para los profusos sentimientos que insospechados impactan.
Las montañas están llenas de café, en ese lugar se la pasa alquilive recolectando café para ganarse los plines; la moneda de ese lugar que con sólo ponerla en un pequeño altar rodeado de cortinas color púrpura y semillas de café un destello allí de luz se produce y al abrirse la cortina se trasforma en la comida de esa noche y para el día siguiente.
Alquilive vive sólo en una humilde cabaña en las afueras de las formidables tierras de la ensoñación, está acompañado siempre por su incondicional amigó; su perro de nombre: algidez, es criollo y en las tempranas mañanas cuando todavía el alba es abrigada por la tenue oscuridad de la noche saliente suele aullar.
Alquive se siente un poco agotado porque ya ese el sexto día de trabajo duro pero con moral ya que el canto de los pájaros produce en su corazón la hegemonía de un nuevo día. Un mañana donde la niebla no deja ver el panorama alquive se baña, su harapo se puso y llevo su almuerzo en hoja de plátano que lleva aljidez en su lomó, su sombrero desflecado de la suerte que no deja por nada del mundo, un cántaro, los cerillos y su infaltable tabaco, la ruana que abrigara del frío y protegerá del sol siempre la lleva a cuestas.
Una campesina muy simpática de familia muy distinguida y adinerada, de piel blanca y mejillas sonrojadas, rostro angelical y silueta escultural, siempre alegre, servicial le encanta ir por miel al bosque del dulce donde las abejas hacen las colonias para recrear un paraíso sin igual.
El nombre de la campesina es colombiana y esta se cubre el rostro con sus manos pero las abejas en ningún momento le atacan, antes se alejan para que su miel sea llevada para que colombiana endulce el mundo exterior. En ese preciso momento pasaba alquilive montando su asno grou rumbó hacia los infinitos cafetales donde el arcoíris irradia el aroma a café para que surque los horizontes como debe ser.
Todo fue una chispa producida en el corazón de alquilive cuando los ojos de la campesina destellaron, ella extrañada lo observó, aun así sonrió y su mano saludando manifestó; sorprendido el campesino se siente y su asno parece burlarse rebuznando sin cesar, atragantado alquilive se sentía sin poder pronunciar una cortes palabra que le pudiera alagar a la colombiana.
Después de que se perdiera de vista la campesina por fin pudo desfogar las palabras alquilive que fluyeron atrapadas por las pocas flores que se encuentran entre la bruma, al momento lucían más en su esplendoroso color rojo cuando de pronto un escalofriante viento sopló, el asno se rebeló y asustado se desbocó, terminó por tumbar alquilive que en el suelo vio aterrorizado a su asno ir sendero abajó.
Constante veteo frío, tan extrañado alquilive en medio de su titilar de frío que con su ruana remedio pero despavorido sendero abajo tan bien corrió, sintiéndose realmente asechado cuando efímero miro hacia la maleza, arboles desprendiéndose desde su raíz se arrojaron por los aires y así como comenzó en un abrir y cerrar de ojos todo volvió y terminó. Colombiana lo ve como arriba pálido y agitado como si hubiera visto un dragón, ella sintió un poco la tierra temblar y su dulce corazón le dice que algo terrible, implacable esta por arribar.
La campesina es una joven muy valiente aunque todavía muy ingenua, lo que le favorece es que sus dioses la bendijeron, es la elegida para endulzar lo que amargo se quiere tornar de verdad. Alquilive de nuevo impactado cruzaba sus brazos cuando colombiana se encaminaba rumbo al sendero que lleva a el infinito de los cafetales donde ruidos tan extraños se escuchan e hicieron temblar la tierra por un instante, detrás caminaba el campesino pero fue alejado por unos metros por unos guerreros llegados del cielo que cuidan de la hermosa campesina.
Los guerreros son grandes, su armadura es de pura fantasía que atrapan los malos días y los convierten en los buenos días que querían pasar a escondidas. Han arribado al paraíso del café, no sólo sus granos se están pudriendo muy rápido si no que también son desvanecidos por el viento frío que no se hace notar, pero su presencia malvada es endulzada por lo tanto del paraíso del café muy alejado pero no por mucho tiempo.
Un grito pesaroso desfogó a los cuatro vientos alquilive con sus manos aferrando su sombrero, la cosecha está prácticamente acabada, de ahí depende el sustento de muchas familias que van ligadas a los eslabones de la cadena que lleva el café hasta su propia mesa, listo para el ambiente inundar con su mágico olor propio de la tierra in imaginada donde las montañas también tienen magia.
La soleada tarde que en aquel lugar acostumbra verse ya esta abrigada por la bruma de los impetuosos nubarrones que desean desatar la furia malvada que de alguna parte fue evocada. Es un panorama espeluznante y tan desmoralizan te que las lágrimas son imposibles de contener. Colombiana no lo puede creer que el infortunio para sus tierras nunca creyó que algún día arribaría. La noche llego más rápido de lo acostumbrado, más fría que nunca y sin estrella en el cielo que lucen para colombiana desde el confín de lo inexplorado.
Las lámparas de combustible son apagadas por el constante viento que viene acompañado de una brisa que hace cubrirse los rostros. No lo quedo otra alquilive que aceptar la invitación de colombiana que humildemente ofreció ¡cómo no aceptar! Sería una falta de respeto hacia ella y las tierra podrían ponerse encontrar para hacer germinar el café.
En medio de una inclemente tempestad arribaron a la morada de colombiana y se escamparon en un granero para evitar ya el vendaval que arroja rayos atemorizantes, los truenos alborotan los caballos que relinchan asustadizos pero al momento con breve canto de colombiana melodioso este vuelven a la calma de inmediato.
Alquilive se siente a gusto, tanto que el corazón se le ilumino, este lo ocultó con su sombrero desflecado porque en la escala social el hombre no tendría ni la más mínima oportunidad, podría evocarse el destierro con furia de esa fabulosa tierra. Es mejor que ese sentimiento sea guardado muy profundo en su corazón, pero irremediable este al momento fue descubierto, sus ojos le delataron tan claro como la fuente de la interminable verdad.
Colombiana tiene el profuso amor que insospechado alquilive se lo atrapo sin querer, lo cálido del entorno es irradiado en un calor que es bien asimilado, sus auras se entrelazan en espiral estando ellos en medio, acogedor son los momentos más fabulosos hasta que el padre de colombiana arribó irrumpiendo en el granero: vos gruesa, macheta bien afilada, manos grandes y fuerte como una bestia, tosco y sintiéndose ofendido por entablar compañía amistad con su hija. Sus gritos fuertes ensordecen y se escucharon hasta el infinito de los cafetales.
Pensando por un momento se encaminó el padre con su mirada desafiante de colombiana al frente de alquilive, este de repente sintió armonizarse con el leve correr del viento, fue el aroma a café, delicioso e intrigado el padre quiso ver el grano de ese café que lleva en su tula, es genial, ese grano de café es una ambrosía y no quiere esperar a beberlo para deleitar sus pailas gustativas que lo llevaron a viajar a un glorioso lugar donde llueve café y uno es el árbol que da los granos donde se decide como germinar.
El padre de colombiana se retractó con alquilive y le invitó a cenar para celebrar la noche de las estrellas fugaces desde lo más alto de una monumental cordillera las pueden casi tocar. Luego de un rato todos a la expectativa de que podría decir el padre de colombiana cuando “catar” el café le hizo estremecer de rotundo placer, saboreo después de oler y medio soplando el café volvió a beber, su reacción de satisfacción le adormeció, todos rieron de una nueva celebración de tener la fortuna de mil estrellas fugaces contar, siempre se anhela más y la magia del amor en esa noche con miel el café se endulzara, sus miradas se quisieron entrelazar mientras las estrellas destellan sin cesar pero sin previo aviso como hechicería malvada el alba renació muy pronto, insospechado el instante las montañas llenas de café comenzaron a sacarse hasta morir, un panorama caótico que inquietante se proclamo ayuda a los poderosos guerreros que llegados de los cielos los gigantescos nubarrones que no tardaron en desfogar su inclemente lluvia custodiada por los constantes rayos desaparecieron; el susto conllevó a colombiana abrazar fuerte alquilive, sintiéndose protegida con un beso se adelantaron a lo destinado, la miel y el café en un aura les envolvió desde sus pies y en una enceguece dora luz la noche volvió y apareció, como por arte de magia todo en un instante germinó, resplandeciente cada grano se augura lo mejor mientras que el dulce beso terminó.
El padre de colombiana todo lo notó, el amor, se lo predijo la vieja escuálida que todo el mundo ignoró.
La cosecha de café ya se ve mejor, los días tienen más candor y siendo bendecidos por el amor sus corazones se unieron con miel y café y antes de este cuento acabar un sorbo de café hay que tomar, disgustar hasta volverse loco y sembrar café en la galaxia donde colombiana se puede más enaltecer.

j.c.n-13-febrero-2013

Texto agregado el 07-08-2013, y leído por 126 visitantes. (0 votos)


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