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Inicio / Cuenteros Locales / KARISTESE / De corazón parte 1

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De corazón de parte 1

Desde que fallecieron mis padres me refugié en el cristianismo. Siempre ha criticado a las personas que lucran con la religión, con el amor de Dios no se juega.

Desde que era joven siempre tuve a Dios afuera de mi corazón. No sabía cómo estar cerca de él. Siempre que iba a la iglesia nunca rezaba porque no lo hacía de verdad, me refiero a que no sentía el rezar. Soy hija única, tengo 30 años y soy estilista. No tengo hijos a los 27 años me detectaron unos tumores en la matriz y debido a eso no podré tener hijos. Desde los 25 años me he sentido vacía, creía que no era capaz de hacer las cosas. Mis padres fallecieron en un accidente y no me pude despedir de ellos. Mi mejor amigo Arturo fue a identificar los cuerpos de mis padres para ya no sufrir más. Nunca me han regalado un peluche, chocolates ni un ramo de flores, bueno ¡ni un beso!

Los días pasaron y me sentía sola, terminé la universidad con muchos sacrificios, faltaba mucho a clases, pero pude terminar la carrera. Pasó el tiempo y ni de la cama me levantaba. Pero me refugié en el trabajo, puse mi propio centro de belleza. Contraté tres trabajadoras y poco a poco me fui haciendo de mis clientas y clientes.

Tenía un carro nuevo, ganaba muy bien, tenía mi propia empresa, iba a mi ritmo, tenía una casa grande. Pero me sentía vacía.

Una mañana llegó una de mis clientas, Clarita. Ella es una mujer de dinero que se dedica a hacer obras de caridad.

-samia ¿te puedo preguntar algo? – dice clarita.
-si dígame.
-¿te pasa algo? Tiene días que te veo triste.
-no, todo está bien.
-¿segura? Confía en mí. Aquí tienes una amiga. – dice clarita.
-me siento sola, tengo todo, dinero, mi negocio, mi carro, mi casa, pero me falta algo.
-¿qué? Creo que lo tienes todo
-no, todas y todos mis amigos están casados con hijos y son felices, yo estoy sola, no tengo hijos y nadie se fija en mí.
-tranquila, todo va estar bien. Confía en Dios. Nuestro padre celestial nos ama y nos brinda la sabiduría y la fuerza para enfrentar la vida.

A los pocos días, en la recepción vi un sobre que tenía una nota “de corazón” lo abrí y tenía una propaganda que decía, Dios te espera. Síguenos, te acercamos a Dios. Pensé varios días en asistir no me quería involucrar en estas cosas. Días después, dejé encargada la estética con Rosy una de mis trabajadoras de confianza y me fui a la dirección. Estacione mi carro cerca del lugar, cuando entré era un salón de dos pisos ya estaba casi lleno la parte de abajo pero arriba solo eran unas cuantas personas. En la parte de abajo estaba clarita, ya lista para escuchar la plática.

Desde ese día no podía faltar todos los miércoles y domingos a las 7 de la noche para escuchar al pastor Ramiro.

Solo una persona sabe que he decidido ser cristiana, mi mejor amigo Arturo.
-¿se puede? – dice Arturo antes de entrar a mi oficina en la estética.
-¡claro! Adelante. Bienvenido. ¿Cómo estás? – me levanté de la silla para saludarlo.
-bien gracias. Vine a visitarte para saber cómo estas
-pues bien. Desde que voy a la congregación me siento bien.
-¿te sientes más tranquila?
-sí. Tener a Dios en mi corazón me ha llenado de paz a todo esto, ya sabes el no poder tener hijos, y no tener pareja me tenía muy mal. Pero hoy me siento mucho mejor.
-lo importante es que este bien contigo misma. Mi visita más bien es para invitarte a la presentación del libro de Carlos.
-oh! Si lo recuerdo.
-me mandó una invitación para ti. Dice que te espera y que no faltes.
-muy bien. ¿Cuándo es?
-es el domingo a las 9 de la noche. Sé que a esa hora sales de la congregación, pero puedes después de las 9 de la noche.
-sí, voy a tratar de llegar temprano – le respondí.

El día de la presentación de Carlos llegó. Él es un escritor famoso aunque no es de ninguna religión si cree en Dios. Llegué a la reunión con un vestido color negro de estampado de flores discretas, todos vestían muy elegantes. Al terminar la presentación se nos invitó a una cena en un restaurant con los más allegados entre esos nos encontrábamos Arturo y yo. Pero llegó un amigo de Carlos desde Chile para la presentación del libro, pero venia para quedarse.

-¡pero que milagro! - me dice Carlos recibiéndome con un fuerte abrazo.
-felicidades por tu libro. – le dije.
-gracias. Oye, te veo mucho mejor
-gracias, ya sabes….
- mira, les quiero presentara alguien. Él es un amigo de muchos años, él es salvador- miré hacia atrás y vi al hombre más guapo de toda la tierra, era alto de ojos verdes, delgado, de barba y bigote, con el pelo largo a los hombros. Sus manos eran largas, sus labios eran pequeños, y tenía una cara muy linda.
-te presento, ella es samia es una amiga de muchos años – el extendió su enorme mano.
-hola, mucho gusto samia castro.
-hola, salvado de la fuente.
-y él es Arturo un amigo también de muchos años
-hola mucho gusto.

Después de sentarnos en la esa y hacer un brindis, y no dejar de mirar ese rostro perfecto las cosas cambiaron.
-¿y qué has hecho en chile salvador? – pregunta Carlos.
-trabajar, ya sabes en el hospital – es obvio. Era un doctor guapísimo.
-¿y vienes a verme? – pregunta Carlos.
-sí. Vine a la presentación de tu libro, pero vengo para quedarme.
-¿en serio? – exclama Carlos.
-sí, dicen que las mujeres mexicanas son fieles, dedicadas, responsables, nobles, de buen corazón y sobre todo muy hermosas. – decía salvador.
-bueno, pero en chile también hay mujeres hermosas. – dice Carlos. – bueno pasando a otra cosa que te pareció mi libro.
-me parece perfecto. Pero tiene algo que me no me pareció.
-¿qué?
-pues, creo que es lo que tiene que ver con la religión, tú sabes lo que pienso sobre la religión. Se podría decir que soy ateo.
-bueno, pero no es de lo que habla la historia. – se defiende Carlos.
-salvador ¿tienes familia en chile? – pregunta Arturo
-no. Mi sueño siempre fue tener muchos hijos. Casarme, vivir con la madre de mis hijos.

Y el encanto se terminó. Cuando dijo que era ateo,
y que le gustaría tener muchos hijos. Creo que él no es para mí. Me salí de la reunión antes de tiempo, por motivos que ya saben.

Llegué a mi casa y me recosté en mi cama, no podía dormir solo de pensar en la hermosura de hombre que hacía unas pocas horas había conocido, pero no era el hombre para mí. Era ateo cuando yo soy cristiana y desea tener muchos hijos cuando no puedo ser madre.

Continuara…


Texto agregado el 21-11-2013, y leído por 116 visitantes. (1 voto)


Lectores Opinan
2014-04-24 02:27:32 Qué buen texto,me ha encantado y tendré que seguir. Muchas mujeres que no pueden tener hijos,han tenido la sorpresa que de pronto se embarazan. Si ese hombre es bueno y llega a amarte,no le importará nada,ni siquiera la descendencia****** Victoria 6236013
 
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