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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La pesarosa bruja maldita

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Cuentos que se crean con conjuros en su gran caldero hirviente, sapiente entre hierbas la maldición proclamara a su oscuro corazón.
La pesarosa bruja maldita tiene corto su cabello de color blanco, su rostro es arrugado y se ve carcomido por la gangrena, su traje es de color negro y su escoba ya esta maltrecha por el tiempo. Ella es tan malvada que quería ser lo que su oscuro corazón envidioso no le deja ser, en su gran choza oculta por la bruma y las matas enredaderas se puede ver el fogón de leña enaltecer sus brazas cuando arroja tres pataleos púrpuras de girasoles tricolor que germina en el magistral arcoíris que se vuelve descolorido, siete plumas de gallina, un huevo de codorniz, sesos de gato gris, el huevo de codorniz es frotado entre sus palmas de las manos hasta que la llama se vuelve de color verdoso y con un olor hediondo.
Mescolanza durante sus soplidos con el fugaz y frío viento, un gusano de fuego de la cueva oscura de la bestia nacida de la luna; cuenta la leyenda. Carcajadas que inundan los alrededores, entre más maldad evoca con sus lúgubres conjuros una gran verruga le surge, en este caso le sale en la punta de su larga nariz, tanto se le inflo a causa de su materia que está a punto de reventar, es de color rojizo pero volvió a la normalidad cuando dejo de conjurar.
Las burbujas hirvientes en el caldero explotan destilando un olor tan agradable que hace dar mucha hambre, si pruebas de lo que se hace allí te quedaras probando mientras tu alma lento te va robando para engendrar un anhelado hijo que el destino le niega.
Un leñador grande y fuerte un día después de caminar por su bosque se extravió, cada vez que de allí quería salir volvía al lugar desde donde comenzó a buscar. Laberinto tras laberinto se encuentra cuando en un letrero pintado en un trozo de corteza de árbol hallo, y dice: ¡salida!
Sólo es un paso más para extraviar y nunca más poder ver la salida hasta que el leñador pasado de hambre y ya cansado arriba a la morada de la bruja extrañada, humeante la chimenea hasta allí el delicioso olor le llevó, la puerta toca tres veces muy suave.

¿Quién es?
Preguntó la bruja escindiendo su tenebrosa risa.

¡Gracias al cielo! Mi señora soy un leñador que extrañamente se extravió.
Descansado dijo después de que la noche ya había entrado en su auge.

¡Gracias a lo divino! a mi morada arribó, yo le atenderé su angustiosa agonía mientras podría descansar.
Le dijo suave la bruja pesarosa mientras cierra su puerta que chirrea.

Fenomenal campesina que le recibe tan cordial en sus aposentos, humilde mujer que un instante le reanimo el corazón de ese fuerte leñador que todo esto pensó. Anonadado el leñador tartamudea sin poder terminar una frase para enamorar, no siente amor pero un irresistible beso le soplo y la bruja le correspondió; sus lenguas se entrelazaron y una baba viscosa le cuelga de su labio inferior, el leñador con su antebrazo se limpió y el beso continuó.
En el espejo a mano derecha se puede ver la absoluta realidad de aquella dulce campesina, la bruja mueca con sus encías podridas, tan decadente se ve que sólo la cuencas se le pueden observar pero ella le irradio con hechizos de pasión que al leñador consumó, su espíritu se disolvió.
Después de varias semanas de desaparecido el leñador de boca en boca por todos los pueblos alrededor esto a la gente le asustó. La policía se adentro en el bosque para buscarlo pero no el hallaron.
Los habitantes de un pueblo cercano se revelaron, con antorchas, machete y escopetas se decidieron por acabar con la malvada bruja pesarosa que ya varios niños se había robado pero esta ágil en su escoba apenas pudo huir y su morada en llamas se consumió. Esta se refugió en la ciudad, con su actitud de buena señora y la habilidad de cambiar el aspecto de su rostro para todos es una dulce señora que aclama su divinidad a cada minuto, se queja de dolores en sus huesos y dice que el trabajo ya no es para ella, por eso puede a los hombre más apuestos hipnotizar.
Los hombres trabajan y se desgastan, la bruja pesarosa se consume su esfuerzo, se come sus jugosos frutos y sus ojos que le hacían su vida rejuvenecer, tantos maleficios conjuro que por fin su gran hechizo realizó, engendro varios hijos y consumió la carne de todos sus hombres, yacen disecados, están colgados de la cuerda donde desangra los pollos y gatos. La bruja pesarosa maldito su vieja escoba por una trapea dora reluciente de blancura cambio.
Todo es lo mismo para ella sembrando su infinita envidia que las verrugas le hacen cada día surgir, estas no volvieron a desaparecer. Sus hijo crecieron y con ellos la envidia que les hace vibrar, no resisten que alguien vea un lúcido horizonte porque ellos solo nubarrones ven, enceguecidos nada más verán que su desavenencia arribar.
Un brillante futuro a los hijos de la bruja pesarosa les quiso alumbrar pero ellos mismos se destruyeron y el amor de su madre les produjo su maldita envidia que se les devolvió hasta que su maldita mami también se destruyó, seca quedó y ahora viven de la envidia que la bruja pesarosa les cultivó. Sin rumbo los conjuros les hizo perder en la vida, ahora los chicos se ven mirar tras el cristal de su ventana babeando para crear telarañas que el disocie les hace su oscuro corazón vibrar de odió, locos se volvieron y ahora reposan en unos aposentos de un lúgubre manicomio donde su energía negativa se disolvió. En ese manicomio esa energía eternamente encerrada estará.

j.c.n-12-abril-2013

Texto agregado el 21-11-2013, y leído por 122 visitantes. (0 votos)


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