HISTORIA
I: La vanidad resulta ingenua para trascender. Trascender, una falacia.
Historias propuestas por accidentales dominadores; fábulas ideadas por vanidosos. La historia propone teorías; la vida diaria sigue desafiando peripecias individuales, cautelosamente informadas.
Detrás de toda coincidencia hay una sola conciencia.
II: Siglos después, los sistemas económicos y políticos -posiblemente también sociales- en la historia del ser humano, serán interpretados como burdas opiniones en cuatro patas, insípidos pasatiempos; dos datos antropológicos anexos a la -cada vez menos, espero- monótona cadena.
III: La verdadera historia no cuenta con tiempo para ser escrita.
|