La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]
Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Redonda
Eventos
Enlaces
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / alipuso / Todos Muertos y Sereno

 Versión para imprimir  Enviar a un amigo  Añadir en Facebook [C:53862]

TODOS MUERTOS Y SERENO



El agua se mueve, digámoslo así, como si el perro flaco de la Magos quisiera arrancarse la oreja lanuda, logrando expulsar al fin, por los aires, una pulga explosiva, a mitad del charco.
Pareciera que las cuatro y media de la tarde reflejasen en el charco a este sol terrible que acaba de estornudar.
Ahora, el agua se estremece, tímida, turbia. Postreras pulsaciones luego de que la llanta del último autobús destartalado atinara a caer en el bache que seguramente, desde la luna, podría ser descubierto con un telescopio tan potente como el pobre motor que cesa de rezongar, al menos por hoy.

El ahogado resoplo del viejo Chávez se convierte en tos profunda. Juana, su mujer, esconde el dinero y alguna emoción; cigarrillos también, estratégicamente camuflados. Espera el día en que el viejo reviente, por una de las tres razones que más le plazca; sentado en su mecedora, los pulmones silbantes, se seca el sudor hasta el cuello con el pañuelo, cuando la otra mano grasosa avienta, en gran tino, un pedazo de tuerca al perro de la Magos, por osar cagarse sobre la banqueta de su propio negocio de fierro oxidado.

Y el agua que se mueve.
Ahora las sospechas recaen sobre el padre de Magos; quien, para no variar, ha vuelto a meter la pata.
El viento ligero despierta al barrio de la siesta. Una pluma de gorrión se mantiene flotando, impermeable, sobre el charco, como orgulloso velero sin necesidad de un destino. Brizna que presagia la noche de tormenta.
Docenas de huevecillos de zancudo se agitan, excitándose al asomar sus cabezas afuera de la marea que sube. Esa mosca exhausta no puede aletear más; ella creyó haberse topado con un oasis.

El agua se sigue moviendo.
El papá de Magos escupe con estrépito los restos de la resaca; pero a pesar de su estado, no está dispuesto a desairar la monumental inclinación de muslos de la tigresa que se lleva el cigarrillo de Chávez a la boca; sin darse cuenta de la ceniza resbalando por su vestido entallado, hasta el infinito de una pila de tubería experta en deglutir heces durante más de un lustro.

El agua, por Dios que se mueve. Tiembla en otro intento, se estremece apenas; pero tal parece que nadie se da cuenta; acaso la Magos, que grita el nombre de su perro con una cinta mojada entre sus manitas.

Ya pasan las seis de la tarde. No hay manera para los habitantes de esta tierra de transportarse, al menos hoy, al centro de la ciudad.
Los pájaros en gran fiesta privada. La lluvia ha transformado la charca en el mejor juguete para la niña. Se sienta en la banqueta de Chávez, sus pequeños pies desnudos rozan los proyectos de mosquito que ahora luchan en altamar. Si fuera más temprano, habría un verdadero espectáculo de moscas-kamikaze. -Los gorriones bien saben su negocio.

Chávez se pega a sí mismo tremendo bofetón, embarrando con asco la mancha de sangre en su pañuelo blancuzco.
-¡A ver si te vas dando prisa!
Magos, ingenua, voltea con susto. No comprende si el grito fue de la tigresa; o de la mujer de Chávez.

Texto agregado el 24-08-2004, y leído por 91 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2006-08-14 00:16:27 Pienso y pienso, y lo releo....... la-negra- chilena
2004-10-29 17:26:32 Me gustó mucho, es algo sombrío, quisiera que me explicaras la mano oculta que mueve este texto... orlandoteran< /a>
2004-09-06 13:34:45 Tampoco lo entendí =( Y, ¿no es kamikaze? Desleal
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte!]