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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / El payaso de metal

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Las verdaderas risas se pueden oxidar y tal vez los demás continúen viendo a un payaso su vida ocultar.
La vida es un circo la cual entre mentiras se prefiere la verdad para entre una gran carpa ocultar. El circo está en medio de un funesto bosque el cual yace completamente secó, cualquiera que se salga de la carpa se puede perder ¡qué triste puede ser!
En la función que sólo evocan algarabía el payaso ya no quiere estar, su metal es de hierro, su sonrisa está pintada al igual que sus ojos simpáticos, sus articulaciones rechinan por falta de aceite, tal vez el conocimiento le aceite y le puede brindar más versatilidad.
Toda la multitud espera el acto del payaso de metal pero este triste en realidad no quiere estar en medio de la función que cada vez le quiere oxidar; como se ha de esperar a nadie le importó, pero mejor así su salida del circo misterioso desapercibida quedó.
El payaso de metal sigiloso a la puerta de la carpa se acercó, observo aquel bosque marchito y con temor por allí se encamino rechinando, con cada paso obstáculos sorteó, tenue el sol con sus rayos en su hierro nada reflejó, sólo el esfuerzo del payaso con cada paso le fortalecía pero la desilusión también venía, este no miraba para atrás hasta que unas ramas de árboles secos cayeron encima del, casi le diezmaron, lento cada rama quito de encima y de nuevo se puso de pie, miro al cielo que se lleno de nubarrones que presagian una fuerte tormenta al parecer la cual no tardo en parecer, constante en su caer la tormenta su sonrisa pintada deshizo con sus ojos, comenzó a sentir su caminar más lento; el oxido tan rápido le carcomía que su hierro con el viento constante desaparecía, más triste cada día se sentía el payaso que anhelaba una sonrisa perdida expresar.
En un tronco mocho de un árbol se sentó tan triste que allí decidió su vida final esperar, la tormenta ceso y entre unas pequeñas ramas un pequeño charquito halló, su reflejo pudo ver tan deteriorado que el mismo no lo podía creer y comenzó a pensar con tranquilidad que porque de un final dejarse alcanzar, así que se volvió a parar y con fuerzas de donde no tenia evoco para con cada paso avanzar tras cada noche, día que trascurría, demasiado sólo y aislado se sentía pero en una nueva noche llovieron estrellas, todo presagiaba lo mejor lo cual en las primeras horas del día que venía vio algo destellas constante, es algo de metal que entre hermosas flores coloridas está, sorprendido el payaso de metal cuando aquella paya sita le guiña sin cesar; su metal está luciente, así quisiera el payaso volver a estar, poco a poco fue descubriendo el amor que su metal reconstruyó y sus partes resquebrajas fueron soldadas.
Un nuevo amor de hierro comenzó y aquel oxido olvidado quedó.

j.c.n-22-12-2013

Texto agregado el 03-04-2014, y leído por 231 visitantes. (1 voto)


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