La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / jcn / La luna qué descubre la mañana

 Imprimir  Recomendar
  [C:548342]

Cuando la luna llena de torrenciales quiso con su frío atormentar la mañana se descubrió el ser para de nuevo la vida enaltecer.
Andoneo es un humilde jornalero el cual tiene cuarenta años de trabajar pero sus huesos comenzaron a flaquear y donde trabaja no le quisieron dar más oportunidad. Le timaron, antes le diezmaron sus oportunidades de vida, económicos ya qué nunca pagaron su fondo de pensiones.
Después de unos meses fue echado de la casa qué con humildad y el sudor del trabajo construyó, su esposa lía le humillo aunque a su hijo nunca la educación le negó; su hijastro quien no le quería convenció a su madre para volver con su verdadero padre. Con la casa no pudo hacer nada por que las escrituras están a nombre de lía.
Sin dinero andoneo se vio en la calle sin opciones, ya de edad enfermó porque prefirió padecer, con hambre unos cuantos billetes encontró, prefirió comprarse una botella de licor el cual en un oscuro callejón sentado a un lado de un basurero decidió bebérselo con largos sorbos creyendo encontrar un ilusoria respuesta; ebrio cómo un loco grita qué luego se ahogan con su llanto desolado cuando de pronto un torrencial aguacero se desató, le sorprendió buscando refugió empapado, donde llegaba era echado, le miraban cómo un mendigo aunque no pedía dinero, pero lo pensó y estiro su mano, el dinero mendigo ya qué su botella de licor acabó.
Andoneo bebe agónico deambulando entre oscuras calles sin oportunidad llevando un pesado costal tan amarrado qué su corazón ha oxidado, lleva un mes a la intemperie sumiéndose mucho más en su desolación, decepción diezmándose así mismo de una convicción el cual es un don qué no quiere ver, se abstiene de liberar su vida agobiada ya qué fue bastante maltratada. Sentado en un parque observando las hojas secas de los arboles caer comenzó a ver en su pensar el cual había olvidado utilizar, se siente a sí mismo, su introspección enfoca mientras llora y siente qué nada puede alcanzar hasta qué una pelota de fútbol arriba a sus pies, detrás de la pelota viene un niño corriendo muy contento porque juega con su papá, no comprende porque llora aquel extraño señor, antes de irse el niño con su pelota le dice: ¡no llore señor! Está vivo todavía y puede sacar lo qué amarra entre su costal.
Andoneo río y observo atento al niño qué pateo el balón hacia su padre. Tiene razón el niño, quito el nudo de su costal mientras la noche arribó con su densa niebla; la luna se descubrió tan resplandeciente qué siente la energía con un nuevo palpitar, su corazón le rehabilito ya qué fatigado en un eterno sueño había entrado, de pronto de la mala ilusión del dolor habrá escapado.
Las oportunidades se pueden dar así se comprenderá qué la luna descubriendo la mañana qué no encontraba sólo era enfocarla. Andoneo se baño en un rió a las afueras del pueblo y busco un viejo amigo qué tiene un lavadero de papas donde comenzara de nuevo a laborar, de la vieja vida de dogmas lavará su espiritualidad para de nuevo una nueva vida con cada mañana contemplar.

j.c.n-24-1-2014

Texto agregado el 23-10-2014, y leído por 116 visitantes. (0 votos)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]