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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Pispirispis

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Pispirispis es un muñeco de tercio pelo qué cuando se evoca en sueños cobra vida y mágico se vuelve compañía.
Es un tugurio donde la fantasía sucede. Es una familia muy pobre y a fuerza de lidias consiguen el pan de cada día; elma y cracio tienen un niño de siete años de nombre arquideo, nunca a tenido un juguete, cuando recicla con su mamá el niño llora sin hacer pataleta por los niños qué ve en la calle con sus costosos juguetes, su madre elma sufre, le abrasa y le besa pidiéndole luego perdón pero el niño le manifiesta que no hay nada qué perdonar, ama su madre y por lo menos la tiene a ella.
Pasada la tarde vuelven a su humilde rancho para comer algo y poder descansar mientras los truenos anuncian la tormenta. El techo está agujereado y las goteras constantes casi no dejan dormir hasta qué ceso de llover; lento el amanecer con un rayo de sol qué por un orificio de del techo se adentra dando en el ojo de arquideo termina por despertarle, aperesado se levanta con mucho frío ya que sus harapos están bastante deteriorados, titilando de frío salé de su rancho mientras ve a sus padres qué duermen abrazados.
Se escucha la corriente de un río qué pasa a unos metros de su rancho, de repente te entre las rocas a la orilla del río ve un muñeco atascado, arquideo sonríe y coje el muñeco, el caudal del río bajo bastante, anoche amenazaba con arrasar los tugurios.
Arquideo está tan feliz qué despertó a sus padres para mostrarles el regalo qué le trajo el río. Elma y crecio despiertan y asombrados ven el muñeco feo, mojado, no se lo quitan porque lo ven tan feliz como nunca antes le habían visto; esto le partió el corazón a crecio qué no dudo en vestirse para ir a reciclar lo más qué pueda para comprarle un juguete nuevo a arquideo cómo lo merece.
Así partió crecio para la calle después de un beso a su esposa e hijo y de tomar los sorbos de licor qué quedaban en la botella. Recorrió por las calles reciclando, le miran por encima del hombro las gentes, otros le temen, unos más llaman la policía porque creen qué van a robar. Vio un juguete en un almacén bastante caro, es un carrito y el cual le tomara varios días reunir la plata para poder comprarlo.
Emocionado arquideo en las noches le habla al muñeco interiorizando qué nombre ponerle hasta qué dijo uno: ¡frank! Ho si frank es un buen nombre para todo ti.

—No niño.
Dijo el muñeco.
Arquideo se asusta y corre donde su mamá la cual se ríe y dice: es tu imaginación hijito.
El niño asustado salé del rancho y se sienta en una roca a la orilla del río, observa la corriente y no deja de pensar en el muñeco qué encontró, volvió al rancho y guardó el muñeco en el lugar de los zapatos maltrechos.
Crecio es un alcohólico y esa noche llego tan ebrio echando la culpa de la pobreza a su buena esposa y le golpeó, la insultó y cada vez le destrozaba el corazón. Arquideo se esconde atemorizado ya qué nunca había visto a su papá así, cogió el muñeco y se refugió bajo su manta deshilachada y cosida con retazos bastante calurosa.

— ¿No te gustó el nombre qué te puse muñeco?
Expreso el niño.

— ¡No! Yo tengo nombre propio el cual es pispirispis.
Dijo el muñeco.

— ¿Eres mágico o algo así? ¡Ya tu no me das miedo! Me da miedo mi papá.
Quería saber arquideo.

— ¡Si soy mágico! Pero sólo cobro vida cuando la imaginación proviene de buenos niños, miles de veces me han deshilachado.
Dijo pispirispis observándolo y moviendo sus manos.

— ¡Wauu! ¿Y tú me puedes proteger de mi papá?
Quería saber arquideo.

— ¡Claro qué te protegeré sí tu me proteges a mí! Ya tu padre está dormido.
Dijo pispirispis qué al instante bostezo y quedó dormido.

Cuando entro la mañana se escuchaba un llanto, es elma qué tiene su rostro bastante mal herido, quiere saber qué arquideo este bien, sin hacer mucho ruido volvió a la cama para qué su hijo no se diera cuenta, el niño se hizo el dormido, sintió salir su padre al trabajo sin mencionar palabra.
La noche de nuevo arribó y durante parte de la noche continúo hablando con pispirispis hasta quedar dormido pero esa noche volvió a llegar tan borracho crecio que volvió a maltratar físicamente a su esposa, en está ocasión le dejo privada, busca arquideo para pegarle con la correa pero el niño escapo guiado por pispirispis. Arquideo con su muñeco abrazado llora de temor, pispirispis le abraza por su cuello haciéndole sentir protegido.
Crecio grita lanzando insultos con muy malas groserías hasta altas horas de la noche cuando de repente el alcohol en su sangre le durmió. La mañana se descubrió y la resaca le hostiga y la calma con un largo sorbo de licor, elma le atiende humildemente el desayuno qué ella trajo al rancho. Crecio muestra indiferencia sale con su carreta de nuevo a reciclar.
Trascurrieron varios meses y arquideo con pispirispis es feliz, crecio empeora está más problemático qué nunca enamorado del alcohol.
Pispirispis un juguete genial qué arquideo nunca quisiera dejar hasta qué en una noche de viernes llego cómo acostumbra crecio; ebrio pero con el juguete nuevo, el carrito, en está ocasión no golpeo a elma pero si la humilló, la insultó y enorgullecido de sí mismo se pone contento, satisfecho porque es el que manda.
Arquideo acepto el regalo maravillado, lo llevo a su cama pero no es igual a su muñeco. El niño puso el carrito en el suelo y comenzó a jugar como acostumbra con pispirispis, creció le espió y al ver la actitud de su hijo le golpeo con su correa reclamándole qué es un malagradecido después de arrojar a pispirispis al techo.
De nuevo paso una semana y el patán de hombre continúa con esa ritmó de vida decadente no sólo para él.
El cielo está lleno de nubarrones el cual termina desatando lluvia en la mañana del domingo. Sin importar la lluvia arquideo juega con su muñeco a la orilla del río, crecio no dejo de beber durante toda la noche, amanecido y ofendido de ver al niño con un muñeco feo en vez de jugar con el carrito; un sorbo largo y tambaleándose entró por el carrito y fue donde arquideo, allí enfurecido pisoteo el carrito hasta dañarlo, el niño se asusta mientras el cauce del río aumenta, crecio arrebata a pispirispis de sus manos y lo arrojo al río, ahogado en llanto arquideo su mundo alrededor vio borroso, el dolor de ver su juguete mágico caer al río le partió su inocente corazón, observó a su padre no con odio, la expresión fue de decepción cuando de repente el niño corrió rumbo el río y se arrojó para alcanzar su muñeco, a crecio se le cayó la botella de licor, impresionado vuelve a la sobriedad y corre por la orilla gritando por ayuda sin dejar de mencionar el nombre de su hijo hasta que se le pierde de vista, el desespero es tanto qué se ahoga en su respirar.
Los bomberos arriban mientras la lluvia caía lentamente, elma con su rostro moreteado se llena de fuerza y ataca a crecio el cual llora, cae de rodillas ante los pies de su esposa, imploran a su dios qué su hijo regrese sano y salvo.
Los bomberos buscaron durante tres días río abajo hallando al niño, entre sus manos lleva aferrado un muñeco. Arquideo se ahogo y con él la imaginación qué su padre le robo aferrado a su alcohol.

J.c.n-1-2-2014

Texto agregado el 08-11-2014, y leído por 92 visitantes. (0 votos)


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