La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / cafeina / Anacahuitas de Colonia

 Imprimir  Recomendar
  [C:558470]

Anacahuitas de Colonia


Cierta vez fui un forastero. A lo lejos divisé un bar enclavado en las cercanías de la ciudad. Tenía sed y no recuerdo como llegué hasta allí, pero sí recuerdo sus ojos. Esquivando las estridencias de los grillos y la prisa de las hormigas que huían de una llovizna tenue, me abrí camino sobre el piso de tierra manchado de cal. Evité las mesas vacías hasta que llegué a la barra del bar.
Me saludó sin apuro, mientras caminaba hacia mí. Su acento y belleza eran extranjeros. Una sonrisa asomó en mis labios: dos forasteros en un terreno neutral.

-¿Qué se va a servir?

Su forma de hablar era curiosa, la sentí como parte de mi propio pasado. Esa mujer había escrito páginas de mi historia, sin siquiera saberlo. La lengua materna no se olvida jamás.

-Café descafeinado, por favor.

Su mirada de fuego incendió mis entrañas: ¡Aquí no servimos café descafeinado! Mal comienzo: se adueñó de mi futuro con aquella frase.

-Como sea, déme café del que tenga…
-Aquí servimos del mejor: ¡el de mi tierra!

Quiso contarme acerca de su tierra, pero me importó poco. El saludo inicial había hablado por ella: exilios, búsqueda de raíces, compromisos milenarios y la voluntad de vivirlo todo.
Igual me contó su historia, pese a mi falta de atención. La cafeína explotaba en mis arterias. Le pedí silencio, pero siguió hablando y me sirvió otra taza de café.

-¡Cállese de una buena vez!
-¿¡Y quién eres tú cabrito, pa' mandarme callar!?

Asumí la derrota en silencio y ella siguió hablando, sin importarle mi ausencia. Me sirvió la tercera taza y sonrió con ironía: ¿a qué sabe mi café?

-A infierno; a silencio ignorado; a grano molido a destiempo; a pantano…
-Sí que es bueno, ¿verdad?

Nada la perturbaba. Llegué a pensar que sus exilios eran más desacertados que los míos. Pero me equivoqué: le presté atención a sus palabras y yo no era mejor que ella. Me arrepentí de haberme comparado.
La cafeína se adueñó de mis párpados y ensayó guiños funestos. Ella creyó que intentaba conquistarla y que mis recursos eran limitados.

-¿Qué no sabe hablar por sí mismo? ¡Quédese quieto, no me guiñe el ojo que no puedo pensar!
Igualmente algo la atrajo. Se sentó a mi lado compartiendo la barra. Cruzó sus piernas bajo la falda y la cafeína se adueñó de mis pulmones. Respiré agitado y lo notó inmediatamente; pocas cosas escapan a los ojos de una mujer.

Era bellísima y lo sabía. Me sentí mareado y caí sobre ella, apoyando una mano en sus piernas. El contacto con la piel sedosa arruinó el resto de mi conciencia.
La cafeína se instaló en mi pecho latiendo con gran violencia, pero ella me quitó de encima y con una bofetada apresuró el final.
Mareado por el golpe y el exceso de estímulos, intenté incorporarme aferrándome a su falda. Empujones, la cal del piso en la cara, mi mano apretando la tela, la puerta cercana y afuera la noche, negra como su falda, que alcancé a romper, para robarle un recuerdo.


-oOo-


A tientas llegué hasta un árbol. Apoyé la cabeza en el tronco y cubrí mis ojos con los restos de la tela. Soñé con bosques de anacahuitas entallados en faldas negras. Más tarde supe que ella salió a buscarme, pero en mi sueño no pude verla; la estuve esperando bajo el árbol equivocado.
Sobre la madrugada volvió a su bar con café de pantano y la soñé desnuda.

Me despertó un mamboretá jugando sobre mi mano.
Caminé hacia la ciudad de Colonia. A mis espaldas, la anacahuita que usé de almohada le contó mis sueños al mamboretá.
Encontré un bar que me gustó y me quedé tres días en él. Mi dieta fue de café doble, bien cargado; necesitaba entrenamiento con la cafeína. Al segundo día, el mozo dejó de preguntar. Cada dos horas me traía un tazón cada vez más negro.

-¿Cuánto le debo? –le pregunté, incorporándome en la madrugada del cuarto día.
-Nada, la casa invita. Que tenga suerte... Y recuerde: los sueños de anacahuitas son presagios; confíe en el monte, él sabe por qué está allí…

Sin comprender ni una palabra de lo que me dijo, acaricié la tela de la falda y volví al camino. El amanecer teñía de color amarillento las confusas copas de los árboles. Fue fácil encontrar el rastro de grillos, las hormigas y la cal del piso.
Me adivinó al entrar y sonrió en silencio; me estaba esperando.
Busqué mi antiguo lugar y me senté expectante.

-¿Le apetece un café descafeinado? Ahora tengo para ofrecerle…
-No, sírvame uno doble y bien cargado, por favor.

Lo sirvió descafeinado, arruinándome el entrenamiento de tres días.
Me miró con curiosidad, como esperando una réplica.
Revolví en mi bolsillo y saqué la tela gastada.

-No puedo vivir sin el resto de esta falda.
La conmoví, me miró tiernamente y me dijo:
-¿Cómo la prefiere, con cafeína o descafeinada?

Desde entonces, suelo ir a tomar falda de café en sus brazos. Las anacahuitas del monte saben que me enamoré de esa mujer, desde el momento en que sus ojos de fuego incendiaron ese retazo de tela antigua. Un mamboretá inquieto persiste en despertarse en mi mano, mostrándome la urgencia de vivirlo todo.



Texto agregado el 20-07-2015, y leído por 571 visitantes. (37 votos)


Lectores Opinan
2016-07-12 00:29:40 Puro realismo mágico . autumn_cedar
2016-06-29 16:52:11 El que sabe contar una historia hace que lo real parezca inventado y lo ficcional sea real...Un placer leerte pues! marcellasant
2016-06-29 16:49:34 Después de haberme tomado un café no sabría si mi gusto en la lengua y en mi nariz podría soportar uno descafeinado, me satisface la sed si está nutrido de mucho café y si es endulzado con caña. ¡Qué descripción tan perfecta haces en cada tramo!, los ojos de fuego me han seducido y el final me ha provocado un gran suspiro que veces tienta. marcellasant
2016-05-03 09:21:03 Precioso relato. Hay mil maneras de contar un enamoramiento, pero esta es divina. Trazas de mágico y bohemio. Y el amor, como siempre, una bofetada de emociones. Un gusto. justine
2016-04-29 03:17:10 Excelente relato***** Abrazo lagunita
Ver todos los comentarios...
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]