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Inicio / Cuenteros Locales / duendi8320 / La vía 5 de la estación

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A veces vives un instante especial en el mismo momento, o lugar, que otra persona y, ambos, quedáis conectados por el recuerdo.
Ese recuerdo, ese lugar, ese momento, se convierte entonces en el pilar del amor que os une.
Hay espacios que son casa y personas que son familia, sin ser ni lo uno ni lo otro.
Los recuerdos, los latidos al unísono, unen más que los lazos de sangre.
A veces la magia se resume en cinco cuerdas vibrando y unos ojos enamorados, sincronizando el diapasón de su pecho con la garganta de quien canta.
La fiesta se traslada a la vía número cinco de aquella vieja estación del fin de semana a un Martes cualquiera, que se vuelve importante y mayúsculo. Esperas que la noche no acabe nunca porque, al fin, sientes que te rescatan del naufragio.
Abrazas a la rubia que vive de boca en boca, te aferras a sus curvas salvavidas y arreglas tu vida y el mundo apagando las risas junto a esas colillas, mientras otras bailan por Chaouen o versionan, borrachas, cualquier canción que caliente por dentro mientras fuera aun llueve.
Pero siempre llega la luz del alba a amanecer los sueños, a poner la pincelada de realidad. La camarera avisa que es la hora de marcharse, baja la música y la voz, pues también está cansada. Pedimos la última pero la ronda es de besos y abrazos. Hacemos como que nos vamos, pero en la puerta nos seguimos besando. Creamos tiempo sólo por gastarlo juntas y volvemos a besarnos, esta vez para despedirnos. Es tan difícil dejar lo que una ha amado...
Y felices, pero algo nostálgicas, todas nos marchamos. Con el cuerpo lleno de amor o alcohol, o ambos, y las heridas más sanas, regresas a casa para dormir cuando la ciudad despierta, contando los días que restan para el próximo tren al paraíso.
Soñaremos al pasar bajo el farol, que se se enciende y un milagro nos espera, como cada martes, tras esa puerta.
A veces alguien la nombra y regresan a la memoria todos los viajes, las personas, todo el amor de golpe. La felicidad por lo que fue y la añoranza de no serlo más.
Nos encontraremos y besaremos en otros lugares, pero extrañaremos el que fue nuestro hogar y nos dio tanto. Al menos podemos seguir soñando.

Texto agregado el 10-08-2015, y leído por 73 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2015-08-10 21:32:39 "Hacemos como que nos vamos, pero en la puerta nos seguimos besando." Un texto completo. Saludos! TuNorte
2015-08-10 17:48:04 toda la vida es una vía que conduce a una estación final seroma
2015-08-10 15:26:33 Asi,como sin querer queriendo,nos regalas un relato cargado de sensualidad y delicioso para leer.Un Abrazo. gafer
 
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