Las mañanas tienen ese no sé que de aroma a flores tempranas que gritan a quien quiera oler, que es primavera ya.
El atardecer se pinta de colores nuevos y las flores que de por la mañana soltaban su aroma suave, ahora estallan en perfumes fuertes, se las siente, se las reconoce y diferencia desde lejos.
La noche dibuja siluetas de amantes buscando la complicidad del rincón oscuro, aquel que los cobijara tantas noches.
Mirándolos se siente el cosquilleo de picardía compartida, ellos en su rincón, nosotros en el nuestro, y las luces que pugnan por descubrirlos, mas el rincón se cierra para proteger a los locos amantes que forman un nudo y no tienen tiempo para palabras, sus ojos dicen mucho, sus manos dicen mas, sus labios callan, besan y sus cuerpos...para que decirlo, no hace falta ni hablar.
Por la mañana nuevamente el sol, otra vez las flores gritando es primavera ya.
Y mis pasos rondando por aquel rincón.
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