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Inicio / Cuenteros Locales / krisna22z / COMPARTIENDO UN CAFE

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Es virtuoso cualquiera sea el escenario, donde para liberar un sueño o un deseo no es necesario un espacio real o físico. Porque en esta era, estos se han diversificado y tan solo se necesita estirar la liga de la imaginación.

Aquí una dulce, soñada y anhelada historia.


"Compartiendo un café"

Si en mis manos tuviese un papel ¡Aún sin lápiz! el polvo sería el marcador perfecto para dibujar la ruta que disminuya la distancia entre tu mano y mi caricia.

Me encuentro en un lugar que ni los mapas lo han marcado, que ni el buscador lo ha cartografiado.

¿Seguro lo recordás?

¡Despierta!

El calendario marcó tu llegada y el sol presto está por acariciar tu rostro, corre la cortina del bus, haz un leve bostezo, desciende con mucho cuidado los estribos y ¡Respira!

¡Ah! sé que lo harás…

¡Asómbrate! Es real el majestuoso paisaje que develan tus titileos, admira como cada hierba ocupa con pulcro decoro un espacio, desde la ubicación estratégica que tiene una roca, o el descampado que acoge un único árbol de ramas extensas e imagen extraña.

¡Esperá! no dejes que tus interrogantes te devuelvan a la ciudad.

Sé que te preguntarás por la gran brecha que nos divide.

¿Cómo aterra la orilla de la peña o la trocha en la carretera? ¿Cómo es tan accidentada la ruta, para llegar a esta naturaleza perfecta?

¡Avanza! no tenés como perderte, es un pueblecito tranquilo y muy sencillo.

Aunque vos conoces de sus calles; te hablaré de ellas por si el tiempo ha borrado alguna imagen.

De extensas y verdes lomas, de campos floridos que alardean el fruto del esfuerzo y reflejan la riqueza de su tierra; con caminos de tierra asentada; cada camino orillado con piedras y en rededor verdor y flores silvestres.

Nunca deja de brillar el sol, pero tranquila que el aíre es fresco y el camino siempre es cálido. De día la lluvia es impredecible, como impredecible abre un arcoíris, como impredecible, el acompasado vuelo de una mariposa.

Sus atardeceres destellan el tinte del ensueño cuando abren el paso al crepúsculo.

¡Su noche! Tan azabache cuando la estación lo amerita y tan disimulada a la rebeldía y al fulgor de las estrellas; quizá sea la ubicación alta de esta hermosa geografía, pues la luna se muestra bella en todas sus fases.

Sé que vos dormías y no alcanzaste admirar, ese fragmento de tiempo, donde suave se desgrana de lo oscuro al claro; de ver, como lentamente se difumina la niebla en la montaña, como el azul se impregna en el cielo ¡Como se dispersa el alba!

Mientras tú avanzas; Yo, sentado en la mesita que habla por sí sola de otras historias, de otras ajenas. En tu espera delineo cada marca que guarda su madero, escucho tu voz, tu sonrisa, sostengo tu recuerdo mientras me orillo en el horizonte fijando mi mirada hacia aquella plaza. Veo el vuelo del sombrero de la estatua; el ruido del vaivén de las hojas de los arboles me hacen volver la vista, la mesita guarda las huellas de nuestra historia, el café humea.

Aguardo mientras llegas.

Cruzaras un campo de molles, ellos agitarán sus ramas mientras te cobijas en la sombra de su microclima.

Estando ahí, no esperes el silencio, pues no lo habrá, oirás en mil ecos el zureo de los pajarillos, una melodía continuada al ritmo de una batuta invisible. Sé lo mucho que te detendrán los gorjeos, suspirarás, sonreirás, serás feliz; de pronto la naturaleza soplará mi suspiro alertándote mi espera y regresaras nuevamente al camino.

Hasta ahí, la travesía habrá logrado su objetivo; erradicar cualquier vestigio de añoranza que guardabas en tu pensamiento por volver a la urbe, al cielo gris, a los decibeles exagerados o a los paisajismos creados. Mientras avanzas, tu mirada te llevará hacia un riachuelo; desvíate un instante, refresca tu paso y ¡alégrate! veras cuantos peces multicolores se te acercaran, te rodearan como admirando, como huyendo…

Continúa…

Kristy Navez
Perú - Junio 2016


"Del trabajo"

Sincronizamos nuestros astros marcamos la hora y nació este encuentro retórico entre Lorenzo y Yo.

El hizo la invitación, indicó el camino; Yo solo seguí.

En este pueblito pequeño y muy sencillo, con el único café que queda en la única esquina.

Compartiendo un café: Lorenzo Cortez (mandarina-26) Argentina
Kristy Navez (krisna) Perú

Texto agregado el 05-06-2016, y leído por 204 visitantes. (9 votos)


Lectores Opinan
2016-10-12 19:42:51 Coincido realmente es atrapante y mágico tu escrito,cariños y gracias por compartir reina
2016-09-19 07:44:58 Soñé despierto mientras te leía. biyu
2016-08-11 05:03:09 No siempre estoy en el bosque Krissy, pero el bosque siempre esta en mi. ¡¡ Que rico texto !! Cinco aullidos profundos yar
2016-08-06 04:41:45 Desde luego surge inequívoco el interés de seguir leyendo. Así lo haré, estoy seguro. sagitarion
2016-08-04 14:40:34 Precioso trabajo que atrapa al lector en cada frase impregnándolo en esa sensación deliciosa de admirar el paisaje que habla por si solo***** Me encantó. Disfruté el café. Besos Victoria 6236013
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