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Inicio / Cuenteros Locales / BarImperio / Los ojos desangelados de la muerte

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Yo no quise envejecer. A mí me tocó envejecer.
Los seres humanos somos prisioneros en el mundo y eso cualquiera lo sabe. Bueno, lo sabe cualquiera que tenga dos dedos de frente. Por eso me hacen gracia los creyentes. Los veo con la piel arrugada, deteriorados y hasta impedidos de moverse y me dicen que tienen “esperanza” y que el futuro será diferente.

Es muy gracioso escuchar hablar a los creyentes.

Cualquier contacto con la realidad les resulta ajeno, viven en una consideración virtual de las cosas que pasan. Están en una especie de nirvana y parece que se han librado del sufrimiento para siempre.

Este es un mundo cruel, ya lo decía Schopenhauer, porque sabrán que en la secundaria yo leía a Schopenhauer; fue antes de que me enviaran a la Guerra de Malvinas, cosa que ocurrió hace muchos años,.

Este es un mundo cruel, aunque a muchos no les guste lo que digo.

Los seres humanos vagamos por la tierra sin ton ni son al encuentro de alguien con quien compartir un poco de amor. Claro que a veces lo que llamamos “amor” se mezcla con la lujuria y con el deseo de tener un cuerpo a mano. Otras veces es tan solo la necesidad de posesión de la otra persona. Este hombre es mío, ya me pertenece, he podido enredarlo en la red de mis encantos. Esta mujer es mía, ya me pertenece y cualquier otro que la toque lo mato.

Cosas de los seres humanos.

A mí en particular nunca me ha gustado envejecer.
He tratado de tener cierto glamour y de no venirme viejo. He querido ser siempre como aquel aguerrido infante de marina que fui hace más de treinta años. Yo hice la conscripción en mi país y hasta fui a la guerra y arriesgué mi vida por la Patria. Es un privilegio que le cabe a pocas personas. Y sin embargo parece que todo fuera igual para todos. Hubo muchos cobardes en aquel tiempo y una considerable cantidad de acomodados.

Pero lo cierto es que yo volví, junto con mi valentía y con mi ingenuidad a tratar de llevar la vida adelante. Y no puedo evitar decir que tuve demasiados logros.

Muchos más de lo que hubiera esperado.

Mi tiempo transcurrió en esa consecución del dinero, en ese perseguir los mandatos de la sociedad y en el torbellino de los años que se fueron hasta que me fui viniendo viejo. De aquel tiempo de la Música Disco y los DJ ya no me queda más nada, sólo soy un viejo.

Todo ha sido como una tempestad de pasiones, como un relámpago.

Tengo a mano en mi memoria los calendarios, las bifurcaciones del tiempo, la inconstancia y los abecedarios. Cada palabra que dije, cada mujer que abandoné y cada incremento en mi cuenta bancaria.

Las décadas se llevaron mis anhelos junto con mis años.

Y se sabe que todos los seres humanos somos condenados a muerte.

La pena capital pende sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles en el mito griego legendario.

Andamos buscando alguien con quien compartir el vino y el pan y nunca lo encontramos. Buscamos sombra en el desierto y tampoco la encontramos. Mientras tanto nos miramos al espejo y el bruñido cristal nos devuelve la imagen del fracaso. Un rostro cambiado por el tiempo, trémulo en su piel ajada y transido por el paso los años.

Yo soy para todos un hombre exitoso.

Tengo mucho dinero, aunque no tuve hijos ni me he casado. Y cada tanto traigo una mujer a mi casa que suele elogiar mis arrugas “seductoras” pero yo nunca las tomo en cuenta ni les hago caso.

Últimamente me ha dado por el insomnio. Me cuesta dormir antes, después y durante. Y eso es algo inesperado.

Muchas veces despierto (es una manera de decir) con una mujer en la cama y ni recuerdo su nombre y no sé de quién se trata. Luego me miro en el espejo del baño y siento que no soy yo, que es otra persona la que se está mirando.

En fin, supongo que todo esto tendrá una solución.

Cuando volví de la guerra me traje la Browning de 9 mm escondida en los genitales. Los idiotas de los ingleses nunca se dieron cuenta y ahora la tengo guardada en el armario de la sala.

Los ojos desangelados de la muerte están esperando el día que decida utilizarla.


©2015

Texto agregado el 30-06-2016, y leído por 214 visitantes. (16 votos)


Lectores Opinan
2016-07-10 22:49:58 Reflexiones y filosofía escritas con soltura y muy bien. Me ha gustado elpinero
2016-07-03 17:01:45 Es conmovedora la historia y se nota que esta narrada desde el corazón. Tiene mucho sentimiento guardado y que explota en la prosa. Me pareció genial. Vale 5* dfabro
2016-07-01 23:47:16 Muy buen texto BarImperio. Lo leí varias veces, así como los comentarios. 5* grilo
2016-07-01 16:10:53 Vine otra vez, a ver, cuántos hemos filosofados, jajaja. Besitos, amigo. SOFIAMA
2016-07-01 04:09:07 Bar, coincido en gran parte con tu relato. Pero dime, no sería aburrido quedarnos de por vida en este mundo inhóspito? Todo tiene un fin y aquí venimos de lección si no aprendes del escarmiento te jodes y volvés de nuevo. Un beso, Julia_Flora
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