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Inicio / Cuenteros Locales / KARISTESE / Qué lástima

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Qué lástima

La ciudad es un verdadero caos hoy en día, y es difícil no ver tráfico en ningún lado. Tomar el transporte público era parte de mi vida todos los días. En la avenida principal a las 9 de la mañana me encontraba esperando el camión. Había mucha gente a la que ya conocía porque tomábamos el mismo camión. En especial un hombre. Clásico tipo, alto, de traje azul o negro, perfectamente planchado, corbata roja y camisa blanca, zapatos de marca, todo un cromo.
Todas las mujeres no podían evitar ver al hombre guapo que a la mayoría alegraba el día. Mi hermana dice que hago mal en solo fijarme en el físico, y no en los sentimientos y que por eso no encuentro al amor de mi vida, pero le digo que el físico es muy importante.
Todos los días se bajaba en plaza estrella, me imagino que trabajo por el área, dicen que las oficinas más cotizadas están alrededor de esa plaza.
No podía dejar de pensar en ese bombón. Todos los días me dirijo a mi trabajo, pero por las tardes hago voluntariado en una iglesia que aloja a personas en situación de calle, discapacitados, pobres. Me gusta ese trabajo porque la gente que está en ese lugar es noble y como la gente que veo todos los días. En la iglesia hay un joven de mi edad, noble buena persona, lo quiero porque es sensible, pero no me atrae, no es mi tipo. Yo sé que por las noches él piensa en mí.
Por la mañana, en el camión estaba el guapo, de nombre no sé. Estaba en mis sueños, en mis pensamientos, en mis conversaciones. Ese día hubo una manifestación y la avenida estaba imposible era del personal de salud del gobierno por la falta de pago y recorte de personal. Era la única vía para llegar a mi trabajo. Pero mi jefe estaba de comisión y no tenía tanto problema en llegar tarde. La gente ya estaba desesperada y de malas, la gente subía pero no bajaba del camión.
En el camión había una persona con discapacidad que al principio yo no sabía que estaba en el camión, había mucha gente. De pronto se empezaron a escuchar reclamos e insultos. Y fue mi desilusión. El hombre guapo, el que creía que tenía la mejor educación, estaba insultando al hombre, que en primer punto yo no tenía idea de que se trataba de un hombre con una discapacidad. Lo golpeo, lo insulto, él decía que lo empujaba y ensuciaba. La gente lo bajó y en la calle se encontraba un policía, lo bajaron al guapo a darle una clase de ética. Al verlo en la calle, agresivo con el policía, y tratar de golpearlo. Me asomé dentro del camión y vi que se trataba de un viejito con discapacidad motriz. Me enojé por imbécil, por seguir pensando que el físico es importante.
El chico de la iglesia es muy lindo y está saliendo con Mari la que vende paletas, ahora conozco a las personas y no me fijo en el físico.

Texto agregado el 11-09-2016, y leído por 83 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2016-09-12 15:38:28 La trama es buena, la redacción debe mejorarse y mucho. seroma2
2016-09-11 22:21:38 Un trabajo que es una conversació de amigos, buena narrativa e historia cautivante, bien. Saludos desde Iquique Chile. vejete_rockero-48
 
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