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Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / Jack el StRipper - 2 de 5 - La Sobrinita

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Pasaron sólo dos días hasta que "la sobrinita" hizo su aparición. Ese es el apodo que él le asignó mentalmente. Rara vez tenía tiempo suficiente para preguntar un nombre, así que apodaba a sus víctimas según las circunstancias. Al tratarse esta chica de la sobrina de una de sus clientas, "la sobrinita" le pareció apropiado.

Esa noche, Jack aún no se había dormido. Estaba recostado sobre su cama, con la ropa puesta.

Era un tipo con suerte. La muerte de la chica (al igual que las otras), se la adjudicaron a Jack el Destripador. Incluso anunciaron erróneamente que la chica era una prostituta. Seguramente esa aseveración convenía a la opinión pública, al tiempo que restaba temor a las "chicas bien". Si el destripador sólo asesinaba rameras, entonces la mayoría estaba a salvo de él.

Pero Jack sabía que no era cierto. Él mismo había matado a tres mujeres, y sus asesinatos fueron atribuídos al asesino serial, liberándolo de culpa y cargo.

Además, estaba el hecho de que ellas siempre volvían, y al parecer la muerte les sentaba muy ardiente, porque las cosas que le hacían no tenían parangón en el mundo terrenal.

De pronto, luego de una brisa leve que movió las cortinas de su cuarto, Jack sintió cómo suavemente los botones de su camisa se desprendían uno a uno. Una sonrisa surcó su rostro. La "sobrinita" estaba ahí, y de sólo recordarla su virilidad se erguía en forma notable e incontenible.

Una vez que la chica fantasma terminó de desprender su camisa, comenzó con los botones del pantalón. Sólo le duró unos segundos. Instantes después el mismo descansaba a un costado de la cama. A Jack sólo le quedaba el boxer, prenda liviana que apenas alcanzaba a contener el crecimiento desmesurado de su desesperación.

Entonces ella corrió las cortinas de la habitación, provocando una casi penumbra a la que los ojos de Jack demoraron en acostumbrarse.

Fue así que pudo verla. Estaba tan bonita como cuando la conoció durante su función. Un halo de luminosidad invisible rodeaba su cuerpo, y sus ropas intagibles apenas cubrían lo más importante, dejando entrever su bien torneada figura.

Jack permanecía recostado y enmudecido por la belleza de la chica, quien con un leve contoneo, lentamente dejaba deslizar su blusa poco a poco. Sus turgentes dones comenzaron a descubrirse, dando lugar a unos hermosos botones de placer, que rogaban ser acariciados y besados como mínimo hasta el amanecer. Los ojos de Jack no daban crédito a lo que estaban observando, y su mandíbula cayó en un movimiento reflejo.

Finalmente, con un sensual gesto ella dejó caer el vestido al suelo, quedando absolutamente desnuda frente a él. Sus curvas eran impresionantes. Provocaban en Jack reacciones insospechadas por él mismo. Jamás había estado más excitado en su vida.

Entonces, ella se acercó a él, flotando en el aire. Sin tocarlo, acercó su rostro al pecho de él, y comenzó a besarlo poco a poco. Eran besos intangibles, pero se sentían como pequeños choques eléctricos. A cada beso, ella descendía más y más, provocando el deseo más inuadito. Él estaba desesperado por que ella finalmente llegara al punto de su máximo deseo, pero la chica, demostrando una experiencia inusitada para su edad, se tomaba todo su tiempo, haciéndole desear cada vez más.

Él sonrió ante sus propios pensamientos: tenía razón cuando dedujo que las más calladas son las más ardientes. Estaba ante la prueba palpable (o mejor dicho, "impalpable").

Todavía estaba pensando en eso, cuando una ondanada de placer comenzó a ascender por su abdomen, provocando un ardiente fuego en su interior. Ella se entretenía en su enhiesta y firme humanidad, mientras los ojos de él se ponían en blanco a causa del inenarrable placer que estaba experimentando.

Tan ensimismado estaba, que no notó el momento en que ella montó sobre él. De pronto se encontró con el rostro de la chica cargado de lujuria, observándolo fijamente a los ojos, mientras ella saltaba frenéticamente, y gemía en forma tácita (ningún sonido puede ser emitido por un fantasma). Evidentemente la chica gozaba casi tanto como él, lo que se hizo patente cuando ella curvó su espalda, y se detuvo en el punto más hondo de su acople anatómico, provocando en él la sensación de estar en el sitio más profundo del alma de aquella chica fantasma.

Tan sólo duró unos minutos. Tanta ansia contenida no pudo soportar más, y estalló ruidosamente en un océano níveo, cuyo calor era tan abrazador y su potencia tan irresistible como un volcán en erupción.

Ella desapareció tan silenciosamente como había llegado.

Unos minutos después Jack se encontraba profundamente dormido a causa del agotamiento que le había provocado semejante experiencia.

[...]

Pocas veces la rutina es interrumpida por sucesos que valga la pena relatar. El trabajo de Jack, pese a lo que podría esperarse de semejante actividad "laboral", era a veces desesperadamente monótono.

Además, debía cuidarse mucho. Nunca faltaban las ricachonas que a fines de lucirse ante las demás, o por el simple hecho de pensar que tenían el derecho, se sobrepasaban con él.

¿Acaso no podían entender que a pesar de ser un stripper, era humano? A veces lo manoseaban a traición (es decir, antes de que él pudiera evitarlo), y siempre solía ser muy doloroso, porque lo trataban como a un muñeco que se puede apretar y estrujar sin que sienta nada, ¡o en todo caso incluso pensaban que debía gustarle!

Que a uno lo tomen fuertemente de su órgano más sensible, para luego comenzar a literalmente "masticarlo" sin contemplaciones, mientras una lengua de dudoso origen lo ensuciaba con licor, no podía gustarle a nadie... ni siquiera a un stripper.

Afortunadamente, a veces aparecía alguna niña como había sido la "sobrinita", y eso justificaba los suplicios que de vez en cuando debía soportar. Era como pagar un impuesto al placer. Dolía un poco, pero estaba justificado.

Así fue que un par de días después, en otro de sus servicios, conoció a quien él llamaría: "La colegiala".

Texto agregado el 13-10-2016, y leído por 65 visitantes. (4 votos)


Lectores Opinan
2016-10-16 02:24:49 trabajo insalubre satini
2016-10-13 19:02:24 Quién hubiese dicho! MujerDiosa
2016-10-13 15:29:39 oia? welcome back! ;) abzon musas-muertas
 
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