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Inicio / Cuenteros Locales / IGnus / Jack el StRipper - 3 de 5 - La Colegiala

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Esa noche las mujeres estaban particularmente exaltadas.

Hacía mucho calor en esa sala. Y no todo tenía relación con las condiciones climáticas. La temperatura corporal de la mayoría de las presentes estaba muy por encima de lo normal, y Jack tenía toda la culpa al respecto.

Cuando comenzó su baile, mientras lentamente desabrochaba los botones de su camisa; un par de mujeres se le acercaron, y él aprovechó la oportunidad para hacerlas participar.

No tenía permitido abusar de su posición; no podía hacer nada que ellas no quieran. Pero si alguna deseaba un poco más, (algo así como un show privado, muy privado...), entonces quedaba bajo su propio riesgo, y tenía derecho a cobrar si lo deseaba.

Las dos mujeres que se le acercaron, demostraron gran interés, pero ninguna experiencia. Eran torpes en lo que deseaban hacer. Seguramente querían hacerse ver delante de sus amigas, y no sabían exactamente qué hacer teniendo a un stripper a pocos centímetros.

Jack se encargó de todo. Bailó muy sensualmente para ellas, y las fue llevando para que acompañaran sus movimientos. Sutilmente las tomaba de las manos o del rostro, para lograr que se acerquen a él, o que cambien de posición según lo requerido por la coreografía que él mismo estaba inventando.

Las demás mujeres aullaban como locas. El show les estaba encantando, y Jack se sentía a sus anchas dominando de esa manera la situación. Tenía a una veintena de mujeres casi "comiendo de su mano", y eso le encantaba.

Con un movimiento brusco, terminó de quitarse la camisa, y luego de sacudirla un par de veces sobre su cabeza, la arrojó hacia un rincón.

Poniéndose de espaldas al público, entonces, y mostrando los bien trabajados músculos de su espalda y brazos, quitó sus pantalones casi de un tirón, merced a un nuevo tipo de acople recién inventado que algunos llamaban "abrojo". Era una manera rápida de descubrir sus piernas y nalgas frente a las mujeres, y a la vez era mucho más sensual que simplemente bajar un pantalón tradicional.

Con mirada pícara observó a su auditorio antes de girar sobre sí mismo. La ropa interior le apretaba bastante, marcando con claridad el lugar ocupado por su importante virilidad, la cual aún se encontraba "a medio camino de la felicidad"

Las mujeres volvieron a aullar al ver su paquete tan bien marcado. Algunas, simulando desesperación, estiraban las manos hacia él, y recorrían sus labios con la lengua, buscando provocarlo.

De pronto, un par de trenzas asomaron entre dos mujeres regordetas. Una chica pequeña y delgaducha lo observaba con timidez, mientras su rostro de jovencita recién egresada de la facultad de la vida le transmitía un reprimido deseo por experimentar todo aquello que la sociedad le prohibía.

Jack la observó fijamente. Sus cabellos recojidos en dos largas trenzas, junto a su vestido gris y sus melancólicos ojos cafés, le hicieron pensar inmediatamente en una colegiala. Una "chica mala", que deseaba experimentar de todo, y divertirse en el intento.

La mente de Jack muy pronto la desnudó con la imaginación, y no fue hasta que la imagen mental se volvió semitransparente (como un fantasma), que él comenzó a desatar sus instintos, permitiendo a su contenido endurecimiento florecer por completo.

Los ojos de la chica se agrandaron casi tanto como el bulto en los boxers de Jack. Ella parecía hipnotizada por la visión, y él definitivamente lo estaba disfrutando. Fueron unos instantes nada más, pero fue suficiente para decidir al stripper a ir por su próxima víctima.

[---]

Esta chica fue más fácil que la anterior. No tuvo que sobornar a ningún cochero. Ella, al salir del salón se fue caminando sola por la calle, haciendo sonar sus tacones sobre las baldosas.

No fue hasta que ella había recorrido unos metros, que sintió aquella puntada en la parte baja de la espalda. Inmediatamente llevó sus manos a la cintura, pero un par de fuertes brazos la sostuvieron para que desista de su intento.

Luego, Jack se encargó de recorrer la espalda de la chica con el pequeño pero filoso puñal que portaba, de abajo hacia arriba, cortando en el camino la piel, para descubrir con la hoja los huesos de la columna vertebral.

Poco a poco fue abriendo a la chica a la mitad, sin que ella pudiera siquiera gritar. Estaba demasiado asustada para comprender lo que le estaba sucediendo. Al menos hasta que vio caer a sus espaldas sus órganos internos, extraídos por Jack con total pericia. Pero entonces ya no tenía más fuerzas para quejarse. Murió pocos instantes después.

[...]

Esa noche, no tuvo que esperar para que ella "volviera". Al entrar a su cuarto por la noche, en la semipenumbra pudo ver a una chica con trenzas recostada boca abajo en su cama, completamente dormida.

Ella estaba vestida apenas con una enagua casi tranparente, que permitía adivinar su cuerpo. Era delgada pero bonita, joven pero bien desarrollada.

Jack se sentó a su lado, y con manos expertas comenzó a acariciar con lentitud y suavidad aquel ardiente cuerpo que se le ofrecía.

El contacto era diferente y singular. Al tocar su piel sentía como si sus dedos pudieran atravesarla; así de etérea era ella. Su condición de fantasma casi no era notoria, ya que la penumbra le permitía verla con mucha claridad. No obstante, al comenzar a acariciar sus prominentes glúteos, él casi pudo sentir que realmente estaban ahí.

No pasó mucho tiempo antes de que él la hiciera girar tomándola de la cintura, y con suma suavidad comenzó a besar todo el pecho de la chica, quien no se resistía en lo absoluto a esa caricia.

Entonces, se puso de pie y tomándola de la cintura comenzó a elevarla frente a él. No pesaba nada, como era de esperarse. Ella rodeó su cintura con las piernas, y se besaron desesperadamente.

Luego, observándola fijamente a los ojos, mientras ella lo miraba con ojos inocentes, la hizo descender lentamente, para al mismo tiempo comenzar a abrirse paso al interior de sus más profundos secretos.

Ella lo miraba suplicante, y él firme e inexorable, comenzó un movimiento de vaivén que a los pocos minutos los tuvo a ambos al borde de la pequeña muerte... La petite mort, que le dicen en Francia.

Ella literalmente se deshacía por momentos, convirtiéndose en una extraña nube de energía; tal era el grado de placer que estaba sintiendo.

Por su parte, Jack estaba a punto de explotar de gozo; cosa que ocurrió pocos instantes después, cuando la chica, en medio de un mudo grito llegó al punto culminante , con los ojos en blanco y sus cabellos flotando como si no respondieran a los mandatos de la gravedad (y de hecho, no lo hacían).

La "colegiala", desapareció espontáneamente pocos segundos después, dejando a Jack completamente agotado en su cama.

Texto agregado el 13-10-2016, y leído por 35 visitantes. (2 votos)


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