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RESACA.CARTA DE UN SÁBADO


Llueve, señor, ahora que ya es casi de noche llueve, suavecito como suele en esta tierra; pero a lo largo del día anduvimos más necesitados de las gafas de sol que del paraguas. Y es que el día salió magnífico, y los novios que me atrajeron hasta aquí quedaron ayer bien casados, que esa sí que fue una boda como dios manda y ha mandado siempre. Los novios casados y los invitados con esa resaca en la que nadie piensa por la noche, pero que todos sufren al día siguiente.


Y como dicen en el mus, al tran tran va transcurriendo el día, que empezó con un café tardío y lento, que nos recuerda que hemos dormido poco, aunque éstas no sean ya horas para desayunos, más bien hora para ir buscando lugar para el almuerzo. Pero no hace hambre, no señor, que los novios se esmeraron también en la cena y en los casos de casorios ya se sabe. Lo que sí hace es un poco más de sueño, que invita a esa siestita corta y mimosa de antes de comer que algunos llaman del carnero y otros del pollino, vaya usté a saber cómo la llamarán por aquí.


Y después un paseo por el puerto, junto a los barcos esos que salen tan bonitos en las fotos, tan de colores, tan agradecidos ellos, con sus reflejos también de colores sobre la plancha de agua de acero o de petróleo oscuro que es el agua del puerto. Un paseo recorriendo esta avenida central que va de la frente a la boca, pasando por los ojos, dejándolos a un lado como dos lagunas oscuras que reflejan el agua de acero o de petróleo de este puerto luminoso, de colores varios como los ojos de la resaca.


Y por la tarde llueve, y los colores se apagan, se difuminan con esta agüita ligera y blanda y transparente, que no hace daño y despeja el puerto, y se lleva el petróleo que se me quedó en los ojos después de la mañana. Y la lluvia arrastró mi miedo y mi mal humor, y me dejó una sonrisa de sueño y de cansancio por este paseo lento y dormido por la misma avenida que continúa de la boca al ombligo, tan de colores todo, por este paseo al borde de unas manos abiertas, cobijadas de la lluvia en el tranvía que, de noche, recorre mi sueño de resaca.


Para Juan, que dice que es muy "burro"


Texto de luna-lunera agregado el 16-09-2004.
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