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Inicio / Cuenteros Locales / mariomatera / Yo estuve en Titán

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Me apasiona el tema de los ovnis y no coincido con quienes piensan que no son más que naves experimentales de este planeta. Yo, por mi parte, pienso que están tripuladas por seres extraterrestres.
Había escuchado muchos comentarios sobre avistamientos en las cercanías del Uritorco, cerca de Capilla del Monte. Tenía ganas de encontrarme con una de estas naves extraterrestres y a bordo de mi Corsa me dirigí hacia allá. Mi viaje fue placentero, rodeado por los paisajes serranos. De repente el motor se detuvo y sin poder explicarme la razón, vi descender sobre mi vehículo un gran haz luminoso que partía de un objeto volador perfectamente circular. Fui abducido con auto y todo. La abertura por la cual entré en la nave se cerró herméticamente. Vi ocho seres de alta estatura y de caras perfectamente ovaladas. Los ojos, la nariz y la boca no diferían en nada de los humanos. Me invadía un profundo desasosiego pues ignoraba por completo sus intenciones. Uno de ellos se comunicó telepáticamente conmigo:
"No tenga temor alguno -me dijo- no le haremos ningún daño. Venimos de Titán, satélite de Saturno. ¿No le gustaría conocer nuestro mundo?"
Al fin y al cabo, ¿no había viajado a Capilla del Monte para contactarme con los ovnis? Ahora estaba en el interior de uno. Respondí que estaba muy interesado en conocerlo.
La nave espacial estaba dirigida por un monitor ubicado en el centro de la misma.
Estaba ahora más allá de la Tierra y a través de uno de los grandes ventanales de la nave, pude contemplar el cosmos inconmensurable, infinito. En las proximidades de la Luna, pude satisfacer mi curiosidad por ver su cara oculta al tiempo que vi surcar el espacio una cantidad de meteoros que caían sobre la superficie lunar dando lugar a sus conocidos cráteres.
Me comuniqué con mis acompañantes extraterrestres:
"Es maravilloso el orden que existe en el Universo. No es el resultado de un simple capricho sino que el autor del mismo es un Ser incausado al cual Aristóteles, un filósofo de nuestra Antigüedad, llamó Primer Motor Inmóvil y al que Santo Tomás llamó El Primer Motor del Universo. La gente simplemente lo llama Dios. Los masones, por su parte, lo llaman El Gran Arquitecto del Universo que es un genérico que puede contener a los dioses de las distintas religiones: Dios, Alá, Brahma, Shiva y Visnú."
"Nosotros no sabíamos de la existencia de esos filósofos -respondieron- pero creemos en la existencia de una Energía Universal."
La nave, que se desplazaba a una velocidad fantástica, había llegado al planeta rojo, Marte, y sobrevolábamos los montes Tharsis y quedé deslumbrado ante la vista del volcán más grande del sistema solar. Acostumbrado como estaba a la limitada altura del Uritorco.
Mientras atravesábamos el espacio cósmico, el cinturón de asteroides entre Marte y Júpiter, interrogué a mis acompañantes:
"¿Ustedes son gobernados por un rey?"
"Nosotros no creemos en la monarquía. Hemos llegado a vuestro planeta en tiempos remotos y nos ha gustado la democracia directa que se practicaba en Un pueblo que ustedes llamaban Atenas en la que los habitantes deliberaban directamente en las asambleas populares y la adoptamos."
La nave vencía la física haciendo movimientos velocísimos en ángulo agudo. Pasamos junto a Júpiter. El viaje prosiguió hasta Saturno. El planeta del doble anillo gaseoso despedía una luz amarillenta. Descendimos sobre Titán uno de los ocho satélites.
Mis compañeros me habían provisto de una escafandra para protegerme de las bajas temperaturas reinantes. La composición de la atmósfera de Titán es de metano-nitrógeno, según me explicaron mis compañeros extraterrestres. Enormes cantidades de nitrógeno no observables desde la Tierra hace que la atmósfera de Titán sea tan densa como la de nuestro planeta. Nuestra atmósfera tiene un ochenta por ciento de nitrógeno, por lo tanto las condiciones que existen en Titán tienen ciertas similitudes con las condiciones químicas de la Tierra.
Desde Titán pude observar un bello espectáculo: Saturno suspendido en el cielo azul. Sus anillos semejaban un arco iris de medianoche. Mis compañeros me llevaron a visitar las ciudades de Titán. Eran de gran belleza arquitectónica. Los vehículos se desplazan por el aire entre los distintos edificios de granito verde azulado.
Una vez satisfecha mi curiosidad, los titanianos me llevaron de regreso a la Tierra y en mi Corsa emprendí el regreso a mi ciudad. Había sido un feliz viaje al llamado Planeta enmascarado.

Texto agregado el 12-04-2017, y leído por 36 visitantes. (0 votos)


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