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Inicio / Cuenteros Locales / Julia_flora / Infancia

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Me he despabilado de un sueño nocturno, eran aún las cinco de madrugadas rosas cuando me sentí aliviada, rosas augurando un mal tiempo para las manos y así también, para tus hermosos ojos indescifrables.

Crearé espacios para seguir mirando desde mi caja del tiempo ese cielo con tintes de auroras pasadas, retomaré el mal hábito de la nicotina para recobrar las ansias y las musas traidoras, esas musas no serán más que imágenes diáfanas después de que logre estrangularlas con mis yemas bastardas.

Mi garganta se ha fragmentado y debo recurrir al extracto de manzanas para apagar la hoguera que se prende sobre el desvergonzado vientre. ¡Malditos excesos que trae consigo el invierno! y sí, ya sé que es de inmadura y cobarde andar echando culpas ajenas, siempre me distinguí de las demás muchachitas por hacerme cargo de quién era, en mis acciones y en las consecuencias de éstas.

No sé qué intento expresar al escribir "esto" que tiene forma de monstruo mitológico y desprende por los grasosos poros obscenas señas, "esto" que escribo pero que después de la orfandad no he logrado parirlo.

No fui yo quién trabó mis pensamientos ni tampoco aquel amor que se me asoma de las carnes a veces, fueron esas musas traidoras quiénes me incentivaron al naufragio en las calles nauseabundas de confusión y de diluvios nocturnos, que harían inherentes mis sentimientos hacía el mundo.

Juan y Sebastian prometieron que serían mis hermanos para y por toda esta lánguida vida pero me da pena saber que así no fue, la realidad se nos presentó en la versatilidad de sus tantas maneras, tanto para ellos como para quién les escribe.Extraigo esta regresión, porque los adultos suelen ser más estúpidos de lo que yo pensaba y no hablo en general, sólo de los que serían los encargados de conformar mi entorno y terminaron huyendo en la tibia edad de mis infantes años para partir la vida al medio y dejarla desangrando en la marginalidad de los días futuros.

Tenía 14 años cuando comencé a parir poesías de las telarañas de la conciencia, me maravillaba la osadía de irrumpir en el mundo de una forma ausente y violenta, pero fue insano el caos que ejercieron en mi mente estos últimos adjetivos.

Mi progenitora tenía 16 años cuando salí resbalada de su sexo, me parió por su alivio y no por mi derecho. Reconozco que si hubiera podido convertirme en un virus enfermizo la hubiera comido por dentro hasta dejarla seca y tan vacía como lo fue conmigo.

El grito ausente y recurrente de mi existencia no fue de un feto desorientado al mundo, ahora que cavilo sobre ese suceso, ese grito fue tan literal y visceral que se anticipó al arduo desafío que me costaría comprender la vida sin refugio alguno.

La escritura se albergó en mis oscilaciones como el primer entendimiento de mi entorno, adherida a mis sensaciones. No tenía familia ni amigos, no tuve la resolución de los libros hasta mis 18 primaveras, sólo una intensa necesidad de vivir y de vaciarme de tantas porquerías externas que me generaban doble carga en el karma.

Cuando tuve 6 años me habían quitado todo lo que me conformaba, me sentí triste y desorientada, sin saber quién se haría cargo de mí ¿y de mis hermanos?

Supongo que cuando a uno lo dejan vacío debe renacer de nuevo ¡renacer de las cenizas como el ave fénix! y así fue. Una precoz conciencia se abrió como flor de loto en mí, sentía que había vivido o que había sufrido y necesitado más de la cuenta, pero nadie fue capaz de devolverme absolutamente NADA de aquello que había sido y sobre todo, de lo que ya nunca sería.

Ahora comprendo que sólo las personas egoístas se reconfortan con la infancia perdida de un niño y más aún, de esta niña que se ha quedado encerrada en el cautiverio de los tormentos que oscilan mi alma.

Debí habituarme al extraño tiempo y a los sucesivos rostros de gente que sólo veía para fechas ocasionales pero en esta ocasión las bases del precario refugio familiar (mi familia) estaban destrozadas, sé como nadie lo que es sentirse huérfana de infancia y de sonrisas.

Años enteros busqué algo que conformara a esa nueva flor de loto autónoma de "personas reales" pero no de palabras, tenía mucha porquería que tirarle al mundo y no iba a desistir de aquello, había perdido mi infancia y nadie se hizo cargo de eso. Todos siguieron su vida después de haberse desprendido de este feto irrisorio incapaz de motivar afecto alguno, será por eso que se fueron y me dejaron deambulando sin experiencia alguna de cómo asimilar ciertas circunstancias a las cuáles los adultos saben cómo afrontarlas (o por lo menos cuentan con cierta vivencias para hacerlo).

La infancia perdida y dolorida se fusionó en las primeras percepciones de lo que sería mi escritura, como verán nací dos veces, sobreviví dos veces a las personas y a su indiferencia, supongo que el primer nacimiento fue un trámite convencional y suicida, el segundo, fue la melancolía que se impregnaría en mi carácter de entender la maldad en extremo, justamente por la primera interpelación que me produjo la vida.

Texto agregado el 25-05-2017, y leído por 113 visitantes. (19 votos)


Lectores Opinan
2017-05-26 00:08:35 Espero que este escrito doloroso que has tenido la valentía de compartir,te sirva como especie de catarsis.UN ABRAZO. gafer
2017-05-25 23:51:47 Estoy en ese grupo que menciona Grilo, que al leer quedamos mudos, y por ello me cuesta hilvanar y dejar un comentario sin caer en lugares comunes, pues escribes de dolor de vida, de abandono humano, de soledad que busca compañía; tus letras parecen nacer en un callejón oscuro, pero aún así leo y siento que van buscando espacio y luz de avenidas abiertas. Un gran abrazo para ti. vicenterreramarquez
2017-05-25 22:43:12 Doce votos y 3 comentarios. Umm...has dejado mudo y boquiabiertos al personal. Está super bien escrito y con el alma. Ya pasaste la época oscura de todo artista. Ya es hora de que mojes los pinceles en colores alegres. Besos, luz, calor y color ***** grilo
2017-05-25 21:40:46 Hay que aprender a perdonar, perdonarse. Viajar liviano no sólo significa estar libre de pertenencias materiales, sino también de esos pesos emocionales que sólo son un triste anclaje al dolor. Felicito tu pluma y tu emocionalidad. Un abrazo alado, sheisan
2017-05-25 21:21:41 sabes expresar los dolores del alma, esos que en el tiempo temprano de tu vida invadieron tu ser para doblegarlo, pero que no pudieron. 5* cariño hippie80
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