La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / nelsonmore / TRAS LOS PASOS DE ZEPOL (CUENTO)

 Imprimir  Recomendar
  [C:579628]

Yo pensé de todo en esta vida. menos que me tocaría ir a la cárcel, un lugar que me aterraba con el solo hecho de escuchar la palabra cárcel, pero ya estando ahí no me pareció ese infierno de Dante, pues logré hacer un trabajo que dejó contentos a los presidiarios.

Por aquel entonces yo estaba a punto de graduarme en LA UNIVERSDAD DE FLANDES y para poder lograrlo debía realizar una investigación en las cárceles o manicomios, cuando fui a un manicomio, no me aceptaron, pues otros ya habían logrado los cupos y no me quedó más remedio que ir a la penitenciaria san Vicente, ubicada en una ciudad mediana de Locombia llamada Los Andes.

Pero me estoy alejando demasiado de aquello que realmente les quiero contar, lo otro son tan solo detalles que poco aportan a este relato. El primer día de trabajo fue tenaz, me tuve que presentar a cien reclusos, muchos de ellos condenados por graves delitos: homicidio, violación, hurto calificado, concierto para delinquir, etc. Ahí no había ninguna paloma, todos eran unos gallinazos que habían volado hacia las cavernas y se habían impregnado de pestilencia y sombras.

Mi plan consistía en que cada uno contara su historia, yo solo leería esos relatos macabros y luego evaluaría la condición humana y los móviles que llevan a un hombre a asumir conductas delincuenciales, de los cien reclusos noventa y nueve hicieron el ejercicio, solo uno no lo entregó en su momento, pero prometió entregarlo al día siguiente. era escalofriante leer lo que narraban, pero eso hacía parte de mi trabajo y de eso dependía que me graduase como licenciado en Filosofía y letras.

Las narraciones iban de lo macabro a lo perverso, un recluso me dijo que había matado a su hermano y luego lo había emparedado, pues era un trabajador de la construcción y no dejo ni una huella de su crimen y que si está en la cárcel fue por una riña callejera en la cual mató a dos tipos a físico machete. otro narró que había violado a su sobrinita de seis años y que la había desmembrado y luego arrojado a un cañaduzal por la vía al sur y que lo descubrieron porque aparecía en las cámaras de la panadería de la esquina y dijo que en la cárcel intentaron violarlo, pero que se defendió como un tigre y desde ese día le guardaron respeto y nadie se metía con él.

En fin, para que seguir contándoles historias macabras, mejor les voy a contar la historia de ese recluso que no entregó la narración el día que se realizó el ejercicio. El había prometido entregarla a día siguiente y efectivamente la entregó, curiosamente, a diferencia de los otros este tenía buena ortografía y buena redacción, yo le pregunté que si había estudiado algo, solo me dijo que en la universidad del crimen y poco a poco empezó a narrar, primero escribió la historia en un cuaderno muy viejo, pero tenía muchas hojas, se veía que en su estadía en la prisión había logrado compilar una buena cantidad de relatos, supongo que todos macabros y la forma como los realizó con sus víctimas.

Tan pronto como terminó de escribir me dijo que lo iba a leer, yo le dije que me lo dejara leer primero a mi y luego lo leería él, al comienzo no quería, pero accedió de mala gana. En la medida que iba avanzando en la lectura pasé del asombro al miedo y de ahí al terror, le hice algunas correcciones leves y quedé horrorizado con el final. Enseguida le devolví el cuaderno y comenzó con la lectura.

"Mi historia no es una historia cualquiera, pues muy pocos termina enamorados de la madre y luego la asesinan porque son incapaces de superar ese complejo que no es común de hoy en día, pero existe aunque muchos lo nieguen, y el hecho de acarrear con esa tragedia los hace vulnerables y cuando ven a su madre con otro hombre empiezan a elucubrar como es que la van a matar a ella y luego a dicho hombre que por esas cosas de la vida se atravesó en el camino.

Yo vivía muy enamorado de mi madre, prosiguió, y sufría una barbaridad pues eso era algo absurdo y no iba a ser bien visto por nadie, además de que era imposible de materializar ese amor porque mi madre nunca estaría dispuesta a hacerlo, un día en una crisis de celos la maté a garrotazos y luego la metí en una caneca de metal y le eché cemento, la mezcla fue perfecta pues al otro día ya estaba el cemento y la arena endurecidos, escondí esa caneca en el sótano de una casa que era de mi propiedad y ahí permaneció tres años, se imagina profe como estaría mi madre y esa caneca después de ese tiempo, pero no le voy a decir cómo me descubrieron eso se lo dejo a usted para que complete la historia, puede imaginar todo lo que quiera, todo está permitido, después me pasa a mi el complemento de la historia y tan pronto como yo la lea, encomiéndese a quien quiera y defiéndase como pueda pues usted será la próxima víctima y con ese relato terminaré mi libro de historias macabras, bienvenido a mi literatura". Pero lo que él no llegó a imaginar jamás fue que yo en el relato que me encomendó lo había matado primero.

AUTOR: PEDRO MORENO MORA
@

Texto agregado el 01-07-2017, y leído por 56 visitantes. (6 votos)


Lectores Opinan
2017-07-02 04:49:33 Es fácil descuartizar muertos, petrificarlos con cemento, violar niñitas, matar a la madre, etc. Lo difícil es trasmitirlo sin que se note que quieres amedrentar al lector. Clorinda
2017-07-01 20:17:46 No sigas el ejemplo de ese nefasto ZEPOL. Su próxima visita será al Manicomio experimental para inmigrantes ilegales de don Donald, que sutituye al Obamacare. Salute. -ZEPOL
2017-07-01 19:18:00 Me resultó sumamente interesante la lectura, ya que me apasionan estos relatos. Sólo habría que hacerle unos toquecitos, la materia base está muy buena! MujerDiosa
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]