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Inicio / Cuenteros Locales / nelsonmore / FUE A DESPEDIRSE (CUENTO)

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Desde que salió de su casa iba decidida, lo había pensado tanto que no podía echarse atrás ni tampoco tartamudear a la hora de hablar, quería sacarse la espina, aunque también le dieron los aromas de las rosas, pero ella se quedó solo con el aroma de las espinas, jamás pudo olvidar unos tragos mal tomados donde él le dijo de todo, hasta de que se iba a morir, pero el verdadero amor perdona y trasciende, nunca puso un dedo siquiera encima de ella, pero estaba decidida a largarse al otro lado del planeta. Antes de llegar a la casa de Juan, regresó a ver si alguien la seguía, pero quien podría seguirla, no tenía dinero ni tampoco era bella, ni mucho menos sociable.

Llegó a una casa de puerta café y timbró dos veces, siempre timbraba y esperaba tres minutos y luego volvía a timbrar tres veces, era como una clave que ella tenía y si después no abrían timbraba cuatro veces y si no abrían se iba por el mismo camino que vino,

A la tercera timbrada le abrió un hombre de buen aspecto y la hizo seguir, cuando se sentaron en el sofá, ella empezó a hablar.

-Vine a despedirme y a pagarte.

Juan se quedó mirándola sorprendido y después de un instante le dijo:

_ A despedirte tal vez, yo no quiero que te vayas, sabes que te amo, no me debes nada.

Ella se sonrojó, enseguida lo abrazó y se puso a llorar, Juan la consoló y le dijo que se tranquilizará y se fue a la cocina a preparar un café, a ella le gustaba bien cargado, pasaron diez minutos y el volvía con dos tazas de café, sorbo a sorbo se tomaron el café, no tenían afán, aunque ella estaba como impaciente, pero logró controlarse y después rompió el silencio y le preguntó de nuevo a Juan:

_ Cómo quieres qué te pagué?

Juan le contestó:

_ Pagar qué?

Ella palideció, le sudaron las manos y luego dijó:

_ Vine a pagarte las ofensas que me diste hace un tiempo cómo quieres que te las pague, con sexo, o te las devuelvo con ofensas.

Juan estaba sorprendido, tan sorprendido que no sabía qué decir, ni qué hacer, esa mujer estaba casi loca, trató de calmarla, pero todo era en vano, ella volvió a preguntarle:

_ Cómo quieres que te pagué, dímelo, pero dímelo ya?
Y Juan le respondió:

_ Tranquilizándote me puedes pagar, no hay nada que pagar.

Ella salió corriendo como alma que llevaba el diablo, Juan salió tras de ella, eran como las siete de la noche, ella corría y corría y no dejaba de correr, Juan corría y corría y no dejaba de correr, pero ella no se percató de un carro que venía raudo por la avenida y la atropelló, Juan venía gritando a toda garganta, el carro detuvo su marcha a ver si podía ayudar en algo, pero nada se podía hacer, pues estaba muerta y cuando Juan llega donde estaba muerta se desmayó al instante, pues quien iba manejando el carro era la doble de Andrea, el vehículo tenía la placa VC234, raro tanta coincidencia, dos timbrazos en al puerta, luego tres y finalmente cuatro.

AUTOR: PEDRO MORENO MORA
@DERECHOS RESERVADOS.

Texto agregado el 27-07-2017, y leído por 46 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2017-07-28 04:27:40 Pues si. Muy raro. Cinco aullidos yar
 
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