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Inicio / Cuenteros Locales / gsap / Tres minutos.

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Era un día domingo, domingo diez de octubre del año 2010, casi amanecía.

Solo eran tres minutos y por fin podría descansar sabiendo la respuesta para desde allí poder retomar su vida. Miró el reloj y los segundos comenzaron a avanzar, lentamente.

Comenzó a imaginar distintas maneras de darle la noticia a su amor. ¿Qué tipo de comunicación sería más hermosa, verbal o no verbal?, bueno, todo depende del resultado, se respondió... ¿y si solo le sonrío y lo abrazo?... ¡se pondría tan feliz!, nos abrazaríamos y nadie podría quitarnos la sonrisa del rostro.
Tal vez debiera haber comprado un regalo que tenga un simbolismo, así él lo abre y se lleva la sorpresa, pero ¿de qué sorpresa estoy hablando si él está esperando para saber que sucedió?.

Miró el reloj y habían pasado quince segundos, lo movió para ver si es que estaba funcionando y sí, el problema es que el minutero parecía no avanzar, así es que pensó en la subjetividad de la percepción del tiempo dependiendo de la actividad que se esté desarrollando.

Recordó el procedimiento que le habían efectuado catorce días atrás y se dijo que había valido la pena, llevó las manos a su panza y susurró: "¿estás aquí, cierto?... no te preocupes por nada, yo siempre te voy a cuidar". Sonrió. Luego imaginó su panza creciendo, imaginó a su amor hablándole con voz dulce, escuchando música barroca para cuerdas porque ayuda a desarrollar las redes neuronales en los fetos. ¿Cómo se sentirá llevar a un ser dentro del vientre? ¿cómo se sentirá el movimiento?, se preguntaba, como sea, se respondía, va a ser maravilloso...

Volvió a mirar el reloj y ya había pasado un minuto, solo restaban dos. ¿Y si el procedimiento no resulto? ¿pero qué digo? ¡claro que resulto! y en unos años más me voy a reír de todo este tiempo y del sinnúmero de cosas que hemos debido hacer, algunas bastante peculiares, por decir lo menos... agacho la cabeza como mirando su panza y dijo: ¿estás aquí, cierto?...ya quiero tenerte entre mis brazos, sé que no voy a poder dejar de mirarte ¿me crees si te digo que ya te amo, que desde que tengo uso de razón he soñado contigo?... te voy a enseñar a hacer travesuras, a jugar con barro, vamos a correr y a trepar árboles, voy a tocar güitarra para ti y tú vas a decidir qué instrumento quieres aprender, es importante que lo hagas, así como también que practiques alguna actividad física. Te voy a apoyar en todo lo que quieras hacer, todo, el mundo te pertenece, tu papá y yo te estamos esperando.

Por fin el reloj comenzaba a avanzar en serio y solo restaba un minuto, la mujer comenzó a angustiarse... "¿qué voy a hacer si no resulta?, ésta es nuestra última chance", pensó mientras le llegaban imágenes de cada una de las cuatro inseminaciones intrauterinas que se practicaron, recordó los exámenes que debió practicarse y se dijo: "no, no puede ser que no resulte..." se quedó mirando el reloj, cada segundo parecía dibujarse tan lentamente que ése último minuto parecía ser un sueño. Recordó que cuando decidieron ser padres, cinco años atrás, comenzaron a pensar en posibles nombres hasta que llegaron a dos en caso de ser niño: Renato y Felipe. Fue extraño que nunca llegaron a un acuerdo en torno a un nombre de niña. Bueno, pensó, si es una niña encontraremos un nombre hermoso para ella, sería la niña de los ojos de su papá, su compañera, su amor, de la misma manera en que yo lo fui de mi padre... sonrió.

Al volver la vista al reloj, se dio cuenta de que el plazo se había cumplido, quedó inmóvil, no se atrevió a mirar el test... finalmente dirigió la mirada al instrumento, se quedó helada, por momentos se perdió en el tiempo y en espacio, con la mente en blanco, sin poder sentir, sin emociones que experimentar... al rato y de manera automática, volvió a la cama, su amor abrió las tapas, ella se acostó dándole la espalda, él la abrazo y le dijo: "estás heladita". Ella no podía hablar, cómo iba a hablar si no estaba pensando, si aún no lograba sentir nada, nada.

Lentamente comenzó a amanecer, la tímida luz se dejó ver por entre los visillos, ella susurró: "no resultó" y él respondió: "si sé" y la abrazo más fuerte, fue entonces cuando ella sintió que una lágrima se deslizaba por su mejilla mientras pensaba: ¿y ahora qué hago con todo el amor que tengo aquí dentro?

Texto agregado el 10-10-2017, y leído por 201 visitantes. (11 votos)


Lectores Opinan
2017-11-09 08:28:59 Desprendiéndose de la historia, muy bien llevado el suspenso, aunque es casi al final que se sabe por qué hay que esperar los tres minutos. Quizás una pista al principio hubiera aumentado la expectativa. Gcarvajal
2017-10-11 15:41:00 En mi familia hay varios casos de personas que no pudieron tener hijos, quizá yo acaparé todos pero es muy dificil aceptar no poder tenerlos. ome
2017-10-11 15:19:20 Sinceramente esperaba que ese bebe hubiera estado anidando en su vientre.Felicitaciones. sensaciones
2017-10-11 13:28:05 Bello escrito +++++ cleptomana
2017-10-11 12:26:47 Muy bueno, muy real. tequendama
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