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Inicio / Cuenteros Locales / jcn / Dulce miel

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En un reino sin color la princesa dulce miel busca el verdadero AMOR, después de tanta desolación.
La princesa duce miel con devoción a su familia, la realeza del palacio sin color. Los reyes buscan a su princesa un príncipe de oro para brillar más que el sol y poder comprar el valle infinito de la imaginación.
La princesa es dedicada a esculpir el pilar de su belleza externa, obsesionada viste con extraños vestidos mágicos adornados con diamantes que vuelven efímero de color el palacio sin color; así su belleza refleja, brilla entre espejos mágicos que reflejan mucho más la ilusión de los colores que se desvanecen cuando la primicia de la noche brilla de magia esplendorosa de esencial real de la luna candorosa y muy mimosa.
Lo que oculta la princesa dulce miel a la madia noche se descubre; ella se convierte en una bruja y vuela con su escoba voladora al bosque de los espíritus para encontrar el fruto bendito del árbol sagrado para revertir lo que ella cree es una maldición de ser una bruja en las noches.
El bosque de los espíritus es de color, el paisaje es hermoso y ella misma se ve en contrate, sin color, con su profunda oscuridad que oculta su luz a como da lugar para no dejar irradiar su esencia natural que descubre al ver y sentir lo que nunca sentía en los efímeros días sin color. Es la magia del corazón a lo que la princesa dulce miel tanto le teme, pero en las mañanas ella despierta en su aposento de seda llena de lodo en sus descalzos pies, su cabello enredado. En sus profundos sueños esconde su realidad para estar distraída en ese mundo de riquezas y apariencias, de tanta opulencia destellante, de disfraces y máscaras.
En una nueva noche la princesa convertida en bruja vuela de nuevo al bosque de los espíritus y se pierde del camino por querer recorrer el más fácil, lleno de ilusiones, la brujería es ineficaz.
Bajo el árbol sagrado hay un poeta, mago de las letras, hechicero del verso y el último romántico de sublime sentimientos, inspirando siempre por la pluma con tinta de sol eterno, de repente la bruja se encuentra con el poeta, le gustaría saber si le podría ayudar, pero el poeta dice antes de que ella exprese verbalmente su pregunta: la única persona que te puede ayudar eres tú misma mi estimada bruja. Tu forma miserable de negarte a tu naturaleza te hace sentir infeliz en tu mundo solido de ilusiones sin color, que recuerdas siendo bruja pero que olvidas siendo una hermosa princesa, construyendo un mundo fantástico para olvidar y nunca ver lo que se oculta tras los espejos densos.
Cada noche el poeta tiene un color diferente en su piel, al tocarlo suave pinta con su color el mundo mágico alrededor. La bruja tiene curiosidad de la excentricidad mitad oscura, mitad luz del poeta, mojigato, anticuado y raro.
La elocuencia de las letras mágicas combinadas con la maravillosa historia de AMOR desean ganar el tierno afecto de la hermosa bruja, el arte de cotejar una hermosa mujer con el don de la eterna juventud, de temple, hermosa y natural.
Son dos reinos paralelos que se encuentran en los profundos sueños, la princesa dulce miel necesita recordar en su mundo sin color lo colorido y lleno de magia que hay en el universo de su interior, por ello el poeta de color se encarnó en el cuerpo de un humilde jornalero, labrador de la madre tierra y desplegar majestuoso arcoíris para llenar de color el cielo triste y sin color para que pueda llover AMOR.
La princesa dulce miel atraída por el mágico color cabalga en su corcel de algodón acompañado de unos guardias de cara porcelana, sin más apresa al campesino queriendo quitarle su color para poder arropar el frío de su interior. Arrogante se derrite su placar en su corazón al sentir latir su corazón, de inmediato se negó enfriando el calor de la hoguera del AMOR, de repente el campesino un beso le roba y ella ofendida por atreverse a poner sus labios en ella le maldice a condenarse en el fulguroso infierno, pero después del paraíso de ese glorioso beso, nada más existe un profuso cielo para el campesino corazón poetizo de color.
Dice el campesino: somos una sílaba que no puede ser dividida, somos almas eternas y gemelas. La princesa muy amarga se ofende mucho más y lo llevo a las frías mazmorras donde lentamente comenzó a perder su hermoso color.
En la noche convertida en bruja vuela a los bosques de los espíritus en busca del poeta de colores que con un contenido pulcro enamora con esfuerzo para concebirlo en ese mundo físico y a su princesa despertar. Con un toque mágico de poesía artesanal hermoso en el corazón la princesa dulce miel despierta, el canto de su corazón le acongoja de felicidad, de paz interior con melodías eternas del poderoso AMOR que buscaba en otra persona, equivocada no lo encontraba, ella se levanta se cama y se dirige a las mazmorras, ya ha pasado mucho tiempo y fue demasiado tarde, su poeta yace sin vida, sin color. Acobardada y arrepentida solloza sin cesar pero su corazón con más intensidad con su flama ardiente brilla en la oscuridad, besa los labios del campesino que al saborearlo los recuerdos de la otra vida se avivan, el campesino exhala de nuevo un aire de vida, el color ha vuelto, la princesa también tiene color en su piel y el reino se colorea para descubrir que se puede crear con el arte de amar de verdad.

La princesa dulce miel escapa del reino con el campesino a las tierras de la imaginación donde son inalcanzables para las gentes oscuras y sin nada de color. En el otro mundo ella como una bruja y como el poeta de colores sus realidades se entrelazan reencontrándose de nuevo para nunca más separarse.

j.c.n-16-10-2017

Texto agregado el 16-10-2017, y leído por 110 visitantes. (0 votos)


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