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Inicio / Cuenteros Locales / justina1111 / Atisbo en la vida de Gloria - 2da Anécdota

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Me despertó el timbre de la puerta, era un sábado y dormía hasta tarde esos días. Era mi abogado con los papeles de mi divorcio listos y él con cara triunfante. Después de tanto papeleo que nos tomó al fin teníamos todo en regla y finalizado. Él me decía que ya era libre sin saber que yo era más que libre desde hacía meses con un arquitecto, compañero de trabajo. iY qué libres éramos! Tomábamos el almuerzo para hacer el amor, después del trabajo también. Era todos los días una aventura en la oficina, encontrarlo solo y besuquearlo hasta excitarlo. Era nuestro secreto “a voces”. Pero cómo disfrutaba yo mi “cautiverio”, el que me quería imponer mi marido.

Todos los días era diferente entre Marcos y yo excepto por algo: después que hacíamos el amor al mediodía el me pintaba a los Beatles en mi trasero con marcadores de colores y bien que se le daba. ¿Olvidé mencionar que era casado? ¿Con cuatro hijos? Si. Pero igual tenía problemas en su matrimonio y esto no es cuento porque lo sabía por chismes de oficina antes de que nos relacionáramos.

Primero empezamos con las confidencias y las largas pláticas. Hasta que un día me acompañó a mi casa. Ahí dimos rienda suelta a todo lo que nuestros conyugues nos negaban. TODO. Rodamos por el piso como si no hubiera mañana. Y así recogí mis papeles del abogado con cara feliz y me dispuse a vestirme para cita de rigor.

Pasaron los meses y la pasión entre nosotros nunca menguó. Pero todo tiene un final y el de nosotros fue la Fiesta de Navidad de la oficina. Era casi el día entero que duraba. Y nosotros decidimos hacer nuestra esas horas. El problema es que fuimos los únicos que faltamos. Salieron unos compañeros de la fiesta a verificar y pasaron por mi casa y solo tuvieron que ver el carro de Marcos estacionado fuera de apartamento.

El escandalo fue mayúsculo. Sobre todo con su mujer que había trabajado allí (era un banco). Y tenía amigos todavía. Mi propia supervisora era su mejor amiga, lo cual me dejó en una posición bastante incomoda. No que ella tuviera ningún poder sobre mi puesto laboral pero nuestra interacción se volvió pesada.

A Marcos lo regañaron varios compañeros de trabajo. El llevaba trabajando allí alrededor de 19 años. Nos dejamos casi de hablar en la oficina y no valía de nada, siempre estaban murmurando si fuera que nos topáramos en un pasillo. Su esposa lo dejó y por un breve momento él se planteó la posibilidad de empezar a compartir una vida conmigo. Pero no, fue muy breve el momento. A los pocos meses él estuvo buscando a su esposa para reconciliación. Lo típico. A mí me sentó fatal. Pues aún él buscando arreglo con su mujer para colmo seguía conmigo.
Se arreglaron sí. Pero antes de eso su mujer y yo tuvimos un enfrentamiento bien feo y le dije cuatro verdades. Después de eso lo dejé marchar y desaparecí de su vida y él de la mía.

Lo que no creo es que me haya olvidado de un todo ni él, con todo lo que vivimos. Ni su mujer, con todo lo que le dije. Pero esa es la vida. Unas van de cal otras van de arena.

Yo sí borré. Hasta hoy, que recibí una llamada de Marcos...

Texto agregado el 11-11-2017, y leído por 0 visitantes. (2 votos)


Lectores Opinan
2017-11-12 07:58:37 La vida que se mueve entre las corrientes del deseo y el afecto, tan diferentes pero tan cercanas. Gcarvajal
2017-11-11 23:42:43 Sencilla historia de una relación sin más condimentos que una prosa que invita a leerla. muy bien! jmgimenez
2017-11-11 22:30:34 ¿Que pase el desgraciado?... ***** achachila
 
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