La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Bosquimano / 3 Salgari en la montaña

 Imprimir  Recomendar
  [C:584229]

3 Salgari en la montaña

Un niño montañés arrastraba un cajón de madera atado con un mecate.

Traca, traca, traca:

Sonaba al golpear las piedras del patio. Era uno de esos cajones de madera que antaño se usaban para empacar cosas, en este caso, dinamita. Su Padre una vez utilizado el explosivo en la mina se lo había regalado a su hijo.

Era su único juguete y era suficiente.

Hijito:

Lo llamó la dulce voz de su Madre, interrumpiendo el monótono ir y venir de un lado a otro del patio.

Hace frío afuera, ven conmigo y calientitos cerca de la estufa de leña, leamos algo los dos juntitos.

Allí se gestó su amor por los libros.

Era la década de los cincuentas, en el siglo pasado, la educación como negocio no contaba todavía con el arsenal de productos actuales y, no estaban disponibles para su venta ni la educación prenatal, ni la estimulación temprana, ni la escuela maternal, ni el kindergarten, ni la preprimaria. Los niños eran solamente eso: Niños, jugaban y, la educación pre-escolar corría a cargo de sus Padres, usualmente de la Madre.

Y, aún cuando no hubiese sido así, esto sucedía en un campo minero, lejos de la “mal llamada civilización” y cerca de la madre naturaleza.

La Madre con ejemplar paciencia le enseñó a su hijo a reconocer los signos gráficos de la escritura y por lo tanto a descifrar textos. Su paciencia era grande pero no infinita, ya que no pudo enseñarle a replicarlos, así que desde los cinco años el hijo pudo leer pero difícilmente escribir, lo cual, por el resto de su vida lo convirtió en medio analfabeto.

Para practicar la recién adquirida capacidad de lectura, e introducirlo en el mundo del conocimiento, su Padre pretendió que leyera un mamotreto cuyo título era “El tesoro de la juventud” enciclopedia infantil editada en Inglaterra en 1920, formada por veinte tomos, la cual sólo lograba contrarrestar la natural hiperactividad del niño montañés, produciéndole una somnolencia casi letal.

Su Madre con esa maravillosa sensibilidad que únicamente las Madres poseen, optó por los libros de aventuras y subrepticiamente le fue consiguiendo uno a uno varios de los cerca de cincuenta libros de Emilio Salgari, un escritor italiano del siglo XIX que manejó con gran maestría el género literario conocido como novela de aventuras y terminó suicidándose en 1911.

Así ese niño, se volvió súbdito del reino de la fantasía y exiliado voluntario del mundo de la realidad.

Texto agregado el 15-12-2017, y leído por 0 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2018-01-03 17:15:27 Buena prosa. Serena, limpia y fluida, como debe de ser. D2EN2
2017-12-16 03:45:48 Comparto con ese niño la admiración por Salgari y el Tigre de la Malasia. Gracias por compartir. -ZEPOL
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]