La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / Bosquimano / 6 Navidad en la montaña

 Imprimir  Recomendar
  [C:584406]

Navidad en la Montaña

- ¿Por qué está triste mi niño? - preguntó la Madre con cierta preocupación.

- Tengo frío y extraño mucho a mi Papá.- respondió lacónicamente el niño.

Nevaba en la Montaña. Era la víspera de Navidad, se encontraban solos la Madre y el hijo. La soledad, aunada a la melancolía propia de esa época del año, el frío que en ese recóndito paraje de la sierra hace, el ulular del viento entre los árboles y, la falta que a ambos les hacia el padre, hacían de esa tarde una de las muchas tristes con que la vida moldearía el carácter del niño.

Al ver su tristeza, la Madre consideró injusto que un muchacho de escasos once años no fuese feliz, como se supone que todo mundo debe de ser en Navidad y entonces, en segundos se transformó y, en alguna suerte de alquimia convirtió su soledad, tristeza y quizás desesperanza, en el mayor de los entusiasmos imaginable, recordó que todavía quedaba una gallina en lo que alguna vez fue el gallinero que los proveía de carne y huevos y, le pidió que fuera por ella y la matara.

El pequeño niño tomó un viejo y raro rifle, (raro por ser de dos calibres), que había en la casa, se encamine hacia el gallinero y de un certero tiro (bueno, tal vez fue más de uno) hizo lo que su Madre le había pedido, acto seguido observó una actividad frenética en la cocina, su Madre iba y venía, desplumaba la gallina, atizaba la vetusta estufa de leña que en la parte inferior tenía un horno, ponía la mesa y al mismo tiempo y, mientras esperaban que la gallina se horneara, la Madre intentaba infundirle alegría, optimismo y la esperanza de que algún día las cosas cambiarían, estarían todos juntos y, su vida sería mejor.

Para los que vivían en ese lugar tan alejado de la civilización, su dieta rara vez incluía algún tipo de carne, por lo que esa cena resultó ser extraordinaria, pero lo mejor fue, que esa noche mientras cenaban a la luz de una lámpara de carburo, la Madre le enseñó que la vida no es ni buena ni mala, ni triste ni alegre, ni divertida ni aburrida, es simplemente como la queremos ver, es finalmente nuestra actitud la que nos hace vivirla de un modo o de otro.

A partir de ese día y por el resto de su vida, ese niño montañés, cada vez que se tropezara, que enfrentara una dificultad, que las cosas no le salieran como él quería o, simplemente que se sintiera deprimido, recordaría aquella Navidad, pensaría en su Madre e, imaginaría que por ser hijo de esa mujer excepcional, algo de esa fortaleza debería de haber heredado, la invocaría y buscaría seguir adelante.

Texto agregado el 23-12-2017, y leído por 0 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2017-12-23 21:05:12 Tiene un mensaje muy positivo tu relato. Felicidades, Carlos. carlitoscap
 
Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]