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LA PETIT MORT

Ella era de esas mujeres apasionadas que no tienen nada que ocultar, que viven sin prejuicios , sin pensar en el que dirán, libre como los pájaros, de esas que se enamoran, lloran o ríen oyendo una canción o leyendo un poema de amor y que cuando aman se entregan sin medidas , sin especulaciones, el, un veterano de muchas batallas, políticas amorosas culturales, las mayorías derrotas, sobreviviente del genocidio que padeció su país, donde perdió amigos familiares compañeros . El milagro de internet, hizo que ambos coincidieran, comenzó un intercambio de informaciones, a que se dedicaban, de donde eran, lo habitual para romper el hielo, con el tiempo sus charlas se fueron haciendo más intimas, se hicieron confidencias que no habían comentado con nadie, y llego el momento en que el sexo virtual los atrapo, ambos no se conformaban con eso, pero era un paliativo a sus urgencias por conocerse personalmente.
Una visita de el al país vecino, para visitar a una sobrina, hija de un hermano desaparecido, propicio el encuentro.
El lugar elegido ¿casualmente? era un bar lindante a un hotel alojamiento, cuando ella llego el hacia un rato que el esperaba, la contemplo extansiado,era aún más bella que en la fría pantalla de la computadora, alta, esbelta, su pelo negro algo enrulado , largo casi hasta la cintura, unos labios tentadores, nariz respingona, una cintura estrecha , senos firmes y unas piernas interminables completaban el conjunto, vestía con chaqueta y pantalones negros y unas botas del mismo color.
El, canoso, de barba blanca y anteojos, el pelo corto, una incipiente calvicie que hacia resaltar las diferencia de edades , de mediana estatura , vestido informalmente, camisa a cuadros, chaleco oscuro, vaqueros y mocasines su cuerpo no era el de un atleta pero conservaba aun su musculatura , aunque una incipiente barriga comenzaba a a hacerse notar.
Se besaron cariñosamente, como si fueran amigos que hacía tiempo no se veían, pidieron café, que consumieron rápidamente se miraban arrobados, las manos se buscaban con urgencia, no esperaron mas, sin comentarios se dirigieron a la habitación reservada, las pasiones contenidas se desataron, sus eran besos ardientes, sus lenguas entrelazadas no tenían tregua , se ayudaron mutuamente a desvestirse, desnuda su cuerpo era escultural, sus manos no daban abasto, sus caricias eran cada vez mas sus bocas recorrían sus cuerpos, el comenzó a acariciar sus pechos perfectos, blancos coronaos con una aureola violeta y duros peones morados, sus labios besaban chupaban, succionaban, suaves mordiscos besos por su nuca, su cuello, por su espalda , la hizo girar, sus besos llegaron a su ombligo, esquivando un piercing y siguieron descendiento hasta llegar a su sexo, depilado, suave y fragante, sus dedos separaron esos labios hechos para se besados, su lengua lamia enloquecida abajo, arriba tratando de introducirse profundamente, ella comenzó a gemir y su mano se aferro al miembro erecto ,17 cm . duro y surcados de venas , mientras su glande hinchado dejaba escapar gotas de liquido seminal, uno de sus dedos entraba y salía hurgaba buscando su parte más sensible, la lengua rodeaba su duro clítoris, rodeándolo, sorbiéndolo y lamiendo, primero suavemente y cuando los gemidos se transformaron en gritos, cada vez mas rápido, ella se retorcía y convulsionaba, de pronto su cuerpo se arqueo y tres o cuatros violentas sacudidas precedieron a una eyaculación que inundo su boca, y sus jugos se escurrieron hacia su ano, mientras el con su boca, iba lamiendo y sorbiéndolos , la dio vuelta, separo sus hermosas nalgas y su lengua recorrió esa frontera, completamente hasta llegar a su esfínter al cual lamia y trataba de penetrar, los gritos de ellas pidiéndole que se la metiera lo hicieron dejar esa placentera tarea, la puso en posición de perrito y comenzó a cogerla suavemente, lenta y cadenciosamente, estaba tan cálida y lubricada , que tenia que contenerse para no acabar, la saco totalmente mientras pedia que no lo hiciera: No la saques la quiero adentro, dame más fuerte y duro, volvió a introducirla, sabiendo que no habría más contención, comenzó a darle muy rápido, sus bolas chocaban con sus nalgas, se aferraba desesperadamente a sus tetas sentía que estaba al filo de acabar, comenzaron a sacudirse al mismo tiempo en forma desenfrenada ella sollozaba, lo que lo excitaba aun mas, al fin con un grito gutural, exploto y acabo, al mimo tiempo que ella sufria un desvanecimiento momentaneo (la pequeña muerte?,mientras se recuperaban quedaron abrazados largo rato así, y sus bocas se encontraron agradeciéndose el momento pasado.
Agustín Secreto





Texto agregado el 30-03-2018, y leído por 0 visitantes. (3 votos)


Lectores Opinan
2018-03-31 12:33:55 Sería... Ideal. Cinco aullidos virtuales yar-
 
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