La Página de los Cuentos
Tu comunidad de cuentos en Internet
[ Ingresa
|
Regístrate ]

Menu
Home
Noticias
Foro
Mesa Azul
Eventos
Enlaces
Temas
Búsqueda

Cuenteros
Locales
Invitados


Inicio / Cuenteros Locales / DesRentor / Hechos - Recopilación I

 Imprimir  Recomendar
  [C:588116]

Hechos es una serie de diálogos escritos entre el año pasado y este año donde se ven dentro de lo cotidiano conversaciones entre amigos, parejas y situaciones que se van dando producto de la confianza y el conocimiento de un grupo de personas. Todo lo escrito hasta hoy es ficción. Pero eso no quita que haya puesto palabras mías en boca de algunos de sus personajes. Están inconclusos y seguirán siendo publicados. Ésta es la primera recopilación que hago y están ordenados cronológicamente en el contexto de la historia que se ha ido desarrollando.

Hay muchos modismos chilenos. Si alguien tiene dudas puedo hacer un vocabulario.

----------------------------------------------------------

Pablo y Daniela cruzando por Avenida Argentina vereda este en dirección a Barón.

Caminan por la calle algo agotados de sí mismos y de discutir por cosas tan simples como el quedarse callados por más de dos minutos. Es una ciudad conocida, dicen que se llama Valparaíso. Corre viento, suenan bocinas y micros a lo lejos. Es martes por la tarde, tipo 5 pm. Algunos vehículos se ven atochándose desde donde están esperando el semáforo para cruzar porque al día siguiente hay feria. La feria de la Avenida Argentina. Típica. Caminan en dirección a Barón, entrando al Pasaje Quillota. Nada parece estar bien para ambos, y en pocos segundos más, estaría peor. Peor que el calor que hace durante este primer verano de Pablo después de haberse titulado.

P- No vengai con weás después, por fa.
D- Nadie te ha dicho nada, weón, qué chucha.
- Ya, listo. ¿Escuchaste el tema?
- Sí, ta bonito.
- ¿Cachaste cómo se llama?
- Los Barcos.

-------------------------------------------

Pablo y Daniela caminando. Cerca del departamento de Pablo. Cerro Barón.

P- Estamos mal cierto?
D- Sí, lo estamos.
- Vamos a terminar cierto?
- Sí, lo he pensado harto y creo que es lo mejor, no quiero seguir teniendo esas discusiones imbéciles ni seguir haciéndote mal.
- Yo tampoco, espero que funcione el distanciarse así.
- Yo también lo espero. Igual no estaré tan lejos, es Santiago no más.
- Voy a distanciarme real, real, Daniela.
- En eso quedamos. Pero tratemos de verle un futuro, a ver si podemos ser amigos a largo plazo.
- Dale, me parece.
- Y nada de llamadas a las tres de la mañana, por fa.
- Sabes que no me curo hace rato, no creo que me vaya a dar una depre cuática, estamos conversando esto para salir bien de todo y superar lo que no se pudo lograr.
- Weón, cuando hablas así me da gusto, no sé por qué se nos acabó el amor.
- Pasa, tranqui. Espero que no nos arrepintamos de nada en lo pronto ni a futuro.
- Yo tampoco quiero arrepentirme. Ya te estoy extrañando.
- Dame un abrazo.

-------------------------------------------
Daniela afuera de la puerta del departamento de Pablo.

P- No deberías estar acá.
D- Para de pensar tanto y ven.
- No, es en serio, deberías irte.
- Me revienta tanto cuando empiezas con esas mierdas.
- Lo sé, perdón, pero hoy no puedo, ando raro.
- Pfff, okay me voy.
- Oye, sé que sonará ridículo, pero no te enojes.
- No, no me enojo, pero me frustro. Deberías dejar correr las cosas y todo sería más simple.
- Qué fácil decirlo.
- Es más fácil hacerlo, de verdad.
- ¿Te veo el finde?
- Depende de ti. Aún así, no te prometo nada.
- Dale, bueno, me lo merezco.
- No, no te lo mereces, pero... agh ya, olvídalo.
- Puta, ya, sorry, en serio.
- Está bien, hombre, para de perdir perdón.
- Bueno.
- Ya, ¿déjame en la puerta?
- Vamos.

Suena el portón de la calle.
Un eco sube por las escaleras.
Una pena los inunda.
Se abrazan como si jamás volvieran a verse.
No hay más muestra de afecto que un roce de dedos al separarse.
Ninguno mira atrás.
El eco se devuelve al cerrar la puerta.

- La puta madre, toda la pieza huele a ella.

-------------------------------------------

Solo Pablo. Un teléfono celular y la voz en off de Leo.

- ¿Aló, Leo? ¿Tay?
- Calmao, te llamo yo.
- No te preocupes, si estay muy ocupá no importa.
- Dame dos minutos.
- Ya.

- Aló, ya ahora sí.
- Leo, pucha, qué paja molestarte por tan poco, pero la Dani, o sea, yo y ella terminamos.
- Puta la weá, ¿mal?
- No, no, no te hagas mala imagen, salió mejor de lo que habíamos esperado, re piola.
- ¿Necesitai que te vaya a ver? Salgo temprano hoy, vamos por un vinito.
- Ya, weno, pero no estoy bajoneao, es raro no más, fue súper en buena, estábamos medios cansados realmente, muy rutinarios y se nos fue en volá, terminamos en buena, pero distanciados por ahora.
- ¿Se va a la pega que le ofrecieron o no?
- Sí, a Santiago. Aprovechó el vuelo y era mejor así, si no, no nos íbamos a ver hasta los fines no más.
- Entiendo. Pucha, igual buena que hayan terminado así.
- Sí, igual bacán, me siento bien.
- Ya, me contai cuando nos veamos.
- ¿A qué hora?
- A las seis y media si queri juntarte al tiro. Si no igual iría a la casa a cambiarme.
- A la noche mejor entonces, nueve y media.
- Ya Pablito, nos vemos en la Pinto entonces. Y tranqui.
- Sí, sí toy tranqui, nos vemos, te quiero.

-------------------------------------------

Pablo y Leo sentados tomándose un vino en las afueras del Ilícito.

- Qué raro todo, Pablo. Me parece algo sumamente adulto de tu parte y de ella que hayan decidido súper así como me lo cuentas.
- Sí sé. Yo igual me siento raro, pero como te decía, no me siento mal. Estuve mal, porque discutíamos por cualquier weá, eso me tenía re estresado, quería arrancar, pero me hice como dependiente de que la Dani era la mujer con la que mejor había estado hasta el momento. Pero fue no más.
- Igual yo cacho que la voy a llamar, igual es mi amiga.
- Dale, cero rollo, quizás ella se sienta más mal que yo. De mí no te preocupes.
- Me preocupo de ambos, con ella en Santiago y tú acá, sé que será re peluo mantener la relación amistosa con ella y yo, pero haré mi esfuerzo, espero ella también lo haga, a pesar de todo.
- Igual la Dani sabe que eres más amiga mía que de ella, quizá no vaya a cambiar o puede que cambie caleta.
- Mmm, sí, igual tení razón. Pero al menos yo, no quiero perder la comunicación con ella.
- Sí te cacho. Depende de ustedes, en eso yo no me voy a meter.
- Le dije al Diego que viniera un rato, pero más tarde, para conversar contigo tranqui.
- Oh, buena, hace rato que no lo veo.
- Yo igual, desde la navidad.
- Yo creo que más, a esa junta no fui.
- Sí me acuerdo que no fuiste. Tabai con la cuestión de la tesis.
- Sí, ahora que lo recuerdo tengo que buscar pega.
- Pero relájate un rato, hombre. Igual entiendo que quieras hacer cosas parar no pensar tanto en lo del término, pero te queda plata, aprovecha el verano. Arráncate a algún lado.
- Podría.. ser.

Pablo se ve interrumpido por vista y por oído. Ve de reojo un cuerpo femenino que se acerca mucho a la mesa en el momento que una voz le habla y saluda a su amiga, sentada frente a él. De momento observa con todos sus sentidos, por lo que entra con tanta fuerza la imagen de la mujer que tiene a su lado, de pie, intentando saludarlo que no reacciona a tiempo y saluda algo extrañado, dejando a primera interacción una cara demasiado insegura y extraña. Entra Tatiana.

T- Hola, Pablo. Tatiana.
P- ¿Hola?
- ¿Me estás preguntando si te saludo de nuevo?
- Eh, chuta sorry, me quedé pegado, disculpa. Hola, Tatiana. Yo soy Pablo.
L- Jajaja, qué eres menso, Pablo.

Leo se reía porque sabía leerlo hace ya demasiado tiempo. Pablo no era un tipo nervioso ni extrovertido, pero Leo conocía su punto débil. Se sorprendía a veces con mujeres en la calle y lo dejaban totalmente anulado. Un corte perfecto a su memoria a corto plazo, a su sistema de comunicación y a sus músculos faciales que siempre dejaban ver esa cara de no te conozco, estoy sorprendido, quiero conocerte, pero soy un imbécil.

- ¿Pero qué mierda hice ahora?
- Nada, Pablo. Cálmate. Tati, por qué no te tomas algo con nosotros, viene el Diego más rato.
- Oh, buena, ¿la dura puedo? Voy a ir a dejar unas cosas a la casa y vuelvo entonces. ¿Te traigo cigarros a la vuelta, Leo?
- ¿Puedes traerme a mí también? Te paso la plata.
- Bueno, no hay drama.
- Gracias, Tati. Lucky clicks.
- De nada, Pablo. Los mismo que fumo yo. No los olvidaré.

Leo y Pablo callaron hasta que Tati dobló a la vuelta de la esquina por el Pasaje Elías.

- No quiero sonar más interesado de lo que ya estoy, pero ¿quién es ella?
- Tatiana Vivar, amiga del Diego, la conocí ese día del carrete en Navidad. ¿Coincidencias? No lo sé. A ti te gustan esas webadas.
- Jajaja, para, por favor. ¿Me estás sacando en cara que si hubiese ido ese día la hubiese conocido ahí?
- Pablo, te conozco. Te gustó apenas la viste. No creo que haya sido diferente hace un mes y medio atrás, incluso, y discúlpame que te lo diga así, con la Dani aún pololeando contigo.
- You shoot me down, bang, bang.
- You hit the ground, bang, bang.

-------------------------------------------

Pablo y Tatiana sentados en la misma mesa. Leo sale caminando unos segundos antes con un celular en su oreja.

- Toma tus cigarros, Pablo.
- Gracias, te paso al tiro la plata.
- Oye, tranqui, cacha que era la última cajetilla, ¿te tinca si compartimos y la pagamos a medias?
- Me parece una excelente idea.
- ¿Y la Leo?
- La llamaron por teléfono y se fue a buscar al Diego. Asumo que volverán en cualquier momento.
- Buena.
- Sí, buena. (Silencio de unos 5-6 segundos) Cacha que no te había visto. No tenía idea que eras conocida de los cabros.
- Llegué hace poco a Valpo. Me vine de intercambio, entre comillas.
- ¿Por qué entre comillas?
- Porque estudiaba en Santiago hasta el semestre pasado. Pero soy de La Serena.
- Oh, bacán. Cuando chico viajaba para allá en verano.
- Es bonito, pero igual mucho tiempo viviendo allá te da como ganas de salir cuando ya tay harto. Mis viejos se separaron y me vine con mi mamá.
- Me imagino, pero nunca me he alejado tanto de Valparaíso. Su par de meses, como mucho.
- ¿Y tú estudias acá?
- Salí de la U el semestre pasado. Ahorrando plata he sobrevivido de cesante. Pero ando buscando cosas. Lo que sea pero que me genere algo en el currículum.
- ¿Y qué estudiaste?
- Profe. De física. Estudié en la Santa María, pero me cambié para sacar la pedagogía.
- Oh, qué cuático. ¿Muy drástico el cambio?
- Un poco, pero fueron tres años que se me pasaron volando.
- Calmao, ¿Cuántos años tení?
- Veinticinco.
- Yo tengo veinticuatro. Mucho gusto, Pablo.
- Mucho gusto, Tatiana. (Se estrechan la mano y con la izquierda sostienen cada uno su cigarro). Mira, ahí vienen los cabros.

Leo y Diego se acercan a la mesa.

-------------------------------------------

Tatiana y Pablo.

P- Antes de ayer soñé contigo, era raro el sueño. Como que no nos conocíamos, pero nos mirábamos caleta.
T- ¿Y hablábamos?
- Sí, el Diego nos presentaba, pero había onda, ¿cachai? El Diego nos decía los nombres, nos miró un rato callado mientras nos preguntábamos lo trivial y nos dejaba ahí, se iba y ni si quiera nos dábamos cuenta.
- Aww, el Diego, qué buen amigo, no? Y de qué hablábamos?
- De historia, de música, de la fiesta, de ti y de mí.
- ¿Historia? ¿Qué historia?
- Europa, vikingos, romanos, griegos, escritores y artistas, teníamos mansos temas, igual serios, pero la conversa era como entrete.
- Ah, buena po. ¿Y qué me decías de ti?
- Ah eso era lo mejor de todo, yo no hablé de mí, yo hablé de ti y tú hablaste de mí. Hacíamos como una dinámica de recién conocidos y nos decíamos lo que creíamos del otro, fue bacán. Me gustó escuchar lo que decías de mí, y tú también parecías cómoda con lo que dije de ti.
- Entonces, ¿qué decías de mí?
- Te hacía trabajando en algo como educacional, la cagué pensando la edad que tenías porque te echaba dos años de más. Te saqué un par de bandas y escritores conocidos y te reíste cuando dije que vivías con tu mamá aún, lo cual es cierto. Te imaginé haciendo ejercicio de vez en cuando, pero sin comer sano, te dije que tenías cara de Sandra más que de Tatiana y te cagaste de la risa y ahí me dijiste que parara y que era tu turno.
- ¿Sandra? ¿En serio tengo más cara de Sandra? Jajajaja, que eri loco. Creo que no conozco a ninguna Sandra. Ya, ¿y qué decía yo de ti?
- Me cagabas al toque, dijiste "Hola, me llamo Pablo, soy profe, veo series, voy al cine solo, como lo que haya cuando tengo hambre y me gusta una niña que se llama Tatiana y creo que tiene más cara de Sandra", te acercabas mientras mi cara se adaptaba a lo que dijiste de mí y me dabas un beso.
- Weón, qué onda lo lanzada. Jajaja, igual no fue tan diferente a como fue en realidad.
- Para nada diferente. Sólo que no hablábamos de nosotros cuando pasó.
- Sí, qué mala mía el tema que estábamos hablando ese día.
- Ya, pero filo, ya pasó.

Texto agregado el 26-06-2018, y leído por 0 visitantes. (1 voto)


Para escribir comentarios debes ingresar a la Comunidad: Login


[ Privacidad | Términos y Condiciones | Reglamento | Contacto | Equipo | Preguntas Frecuentes | Haz tu aporte! |
]